La Soberania de Dios

Oscar Tenes

¿Quién gobierna las cosas de la tierra actualmente? ¿Dios o el diablo? ¿Cuál es la impresión que sacan los hombres del mundo que a veces asisten a un culto evangélico?

Asi que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, el tambien participo de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenia el imperio de la muerte esto es, al diablo. (Hebreos 2:14)

¿Quién dirige los asuntos en la tierra hoy día, Dios o el diablo? Se admite generalmente que Dios reina en los cielos; pero se niega casi universalmente, que lo haga en este mundo.

Los hombres, en sus filosofías y teorías, tratan cada vez más de relegar a Dios a segundo término. No sólo se niega que Dios lo creó todo (tanto lo bueno como lo malo) como dice Lamentaciones 3:37 »¿Quien sera aquel que diga que sucedio algo que el Señor no mando? ¿De la boca del Altisimo no sale lo malo y lo bueno?» . No debemos pues sorprendernos de que los hombres, en sus conceptos degradados, excluyan a Dios de la esfera de los asuntos humanos.

En toda la cristiandad, con excepciones casi insignificantes, se sostiene la teoría de que el hombre determina su suerte y decide su destino por su propio «libre albedrío» lo cual atenta contra la Soberania de Dios, por eso mismo el Apostol Pablo el perito arquitecto y a Quien se le dio el evangelio de la gracia escribe en Romanos 11:36 Porque de el, y por el , y para el, son todas las cosas.

Dios el soberano es el Creador de todo incluso el fue el que creo al diablo (Isaias 54:16) pero asi mismo lo destruyo en la cruz (Hebreos 2:14) . Se cree tambien que satanás tiene la culpa de gran parte del mal que existe en el mundo, eso es un absurdo . Con esto atribuyen al diablo lo que de hecho procede de ellosmismos (Mar.7:21-23).

El Apostol Pablo nos muestra en su carta a los Romanos 7:18 al 25 que todo el mal esta en nuestra carne no en ninguna fuerza externa, esta en nosotros 7:18 dice: Y yo se que en mi, esto es en mi carne no mora el bien, 7:21 dice el mal esta en mi, 7:24 quien me librara de este cuerpo de muerte?

Pero concentremos nuestra atención en el aspecto religioso. Después de veinte siglos, Cristo es aún «Despreciado y desechado entre los hombres». Peor aun, muy pocos son los que proclaman y engrandecen al Cristo de la Biblia. En la mayoría de los púlpitos modernos se le deshonra y niega. ¿Dan estas cosas la impresión de que fuera Dios quien estaba dirigiendo el mundo?.

¿Quién gobierna las cosas de la tierra actualmente? ¿Dios o el diablo? ¿Cuál es la impresión que sacan los hombres del mundo que a veces asisten a un culto evangélico? ¿Cuáles son los conceptos que se forman aun los que oyen a predicadores considerados como «ortodoxos»? ¿Acaso esta impresión nos es la de que los cristianos creen en un Dios decepcionado?

¿No es cierto, pues, que para la mayoria de los evangelicos todo parece indicar que el diablo tiene, en efecto, mucho más que ver con los negocios de la tierra que Dios? ¡Ah! Con esto se esta teniendo en muy poco lo que Dios metido en carne y sangre en un cuerpo llamado Jesus vino a hacer en la cruz donde hizo tres cosas trascendentales:

Destruyo al al que tenia el imperio de la muerte esto es al diablo (Hebreos 2:14)

Quito el pecado del medio (Hebreos 9:26)

Elimino y abolio la ley de Moises (Romanos 10:4, Coloseses 2:14)

Lector: ¿estás basando tus pensamientos sobre este mundo y la relación de Dios con el mismo, en lo que ves? Enfréntate seria y honradamente con esta pregunta. Y si eres cristiano, muy probablemente tendrás motivos para agachar la cabeza avergonzado y reconocer que efectivamente es así.

Es lamentable que en realidad andemos tan poco «por fe». Pero, ¿que significa andar «andar por fe»? Significa que nuestros pensamientos son formados, nuestras acciones reguladas, y nuestras vidas moldeadas por el Evangelio de Gracia, pues, «la fe es por el oír, y el oír por la Palabra de Cristo» (Rom.10:17). Es la Palabra de Verdad, y solo ella, que podemos aprender cuál es la relación de Dios con este mundo.

¿Quién ordena actualmente todo lo que ocurre aquí abajo? ¿Dios, o el diablo? ¿Qué dice La Biblia? Si creemos en sus declaraciones claras y positivas, no hay lugar para la incertidumbre. Afirman una y otra vez que Dios se sienta en el trono del universo; que la Autoridad está en sus manos; que El lo dirige todo «según el consejo de su voluntad» (Efesios 1:11) . Nos lo presentan, no solo como el Hacedor de todo lo creado, sino también como el Gobernante y Rey de las obras de sus manos. Afirman que Dios es el «Todopoderoso», que su voluntad es irrevocable, que es soberano absoluto en todas las esferas de sus vastos dominios. E indudablemente es preciso que así sea. Sólo hay dos alternativas posibles: que Dios dirija o que sea dirigido; que domine o que sea dominado; que haga su propia voluntad o que sus criaturas se lo impidan. Si admitimos el hecho de que El es el «Altísimo», el solo Poderoso y Rey de reyes, revestido de su perfecta sabiduría y poder ilimitado la conclusión de que ha de ser Dios de hecho, tanto como de nombre, es ineludible, o sea Dios hace todo Eclesiastes 7:14 *En el dia del bien goza del bien y el el dia de la adversidad considera. Dios hizo tanto lo uno como lo otro asi mismo el gran Apostol a los Gentiles el gran Apostol Pablo en su carta a los Romanos en el capitulo 9 versiculos del 20 al 23 claramente enfoca la soberiania del Creador en la Salvacion.

Por eso, aunque el mundo esté sobrecogido por el terror, la palabra para el creyente es «no temas». «Todas las cosas» están sujetas a Su control directo; «todas las cosas» se desarrollan conforme a su eterno propósito, y, por tanto, todas las cosas «ayudan a bien a los que aman a Dios, a los que son llamados conforme a su propósito» Romanos 8:28. Es preciso que sea así, pues «Porque de El, y por medio de El y para El son todas las cosas» (Rom.11:36).

El hombre no es mas que una criatura una marioneta de Dios. Dios es el Creador; y siglos incontables antes que el hombre viera la luz por primera vez, «el Dios fuerte» (Isa.9:6) existía ya; y antes que el mundo fuera fundado trazó Sus planes. Siendo infinito en poder -el hombre sólo finito- su propósito y designio no pueden ser resistidos u obstaculizados por las criaturas de sus manos. Job 38: 4-7, 21.

Sin embargo conviene decir muy enfáticamente que el corazón solo puede hallar consuelo y gozo en la bendita verdad de la soberanía absoluta de Dios en tanto que se ejercite la fe. La fe se ocupa continuamente de Dios, Ese es su carácter. La fe se sostiene «como quien ve al invisible» (Heb.11:27); soporta los desengaños, las dificultades, y todos los pesares de la vida, reconociendo que todo viene de la mano de Dios que es infinitamente sabio. Si atribuimos lo que ocurre a cualquier otra causa que no sea Dios mismo, no habrá reposo para el espíritu. Mas si recibimos todo cuanto afecta a nuestras vidas como de su mano, entonces, sean cuales fueren las circunstancias o lo que nos rodea, tanto si estamos en una choza como encerrados en una prisión o en la hoguera del martirio, nos será dado poder para decir: «Los linderos me han tocado en lugar placentero;» (Sal.16:6). He aquí el lenguaje de la fe, y no el de la vista ni de los sentidos.

Aún admitiendo que hay muchas cosas en este mundo y sufrimientos que nos desaniman y entristecen; aun admitiendo que muchos aspectos de la providencia de Dios nos sobrecogen y aturden, no es razón suficiente para que nos unamos al incrédulo y al hombre del mundo que dice: «Si yo fuera Dios, no permitiría esto ni toleraría aquello». Es mucho mejor, en presencia del misterio que nos deja perplejos, decir con el salmista: «Enmudecí; no abrí mi boca, porque tu eres quien lo hizo» (Sal.39:9). La Evangelio nos dice que los juicios de Dios son «incomprensibles», y sus caminos «inescrutables» (Rom.11:33). Así debe ser si la fe ha de ser probada, si la confianza en Su sabiduría y justicia ha de ser fortalecida, y la sumisión a Su santa voluntad ha de ser sostenida.

Sabemos perfectamente que lo que acabamos de escribir está en abierta oposición a la mayor parte de lo que normalmente se enseña hoy en día tanto en la literatura religiosa como en los púlpitos representativos. Admitimos gustosamente que el postulado de la Soberanía de Dios, con toda su consecuencia, contradice en forma directa las opiniones y pensamientos del hombre natural.

En verdad, la mente carnal es completamente incapaz de pensar en estas cosas; no está capacitada para evaluar debidamente el carácter y los caminos de Dios, y es por esto que Dios nos ha dado una revelación con toda claridad: «mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos, son mis caminos, dice el Señor

( Isaias 55:8). Como son mas altos los cielos que la tierra, así mis caminos son mas altos que vuestros caminos, y mis pensamientos mas altos que vuestros pensamientos» (Isa.55:8,9). A la luz de este texto, solo cabe esperar que gran parte del contenido de la Biblia choque con el sentir de la mente carnal, que es enemistad contra Dios (Romanos 8:7).

Por consiguiente, no apelamos a las creencias hoy día populares, ni a los credos de las Iglesias, sino a la Ley y al Testimonio del señor: Todo lo que pedimos es un examen imparcial y atento de lo que hemos escrito, y que esto se haga a la luz de la Lámpara de la Verdad. Que el lector esté atento a la exhortación Divina: «Examinadlo todo, retened lo bueno» (1Tes.5:21).