Por: pastor Daniel Brito
TEXTO: Éxodo 27:1-19
TITULO: Estudios en Éxodo: El Altar
INTRODUCCIÓN: Continuamos con nuestro estudio de Éxodo, y en esta noche trataremos los capítulos 27 y 28, que tratan sobre el altar del Tabernáculo, y de las vestiduras de los sacerdotes. Otra vez les quiero recordar que este libro puede llegar a ser aburrido si no se observa bien su significado y su aplicación para nosotros que estamos viviendo en el Nuevo Pacto. Hay mucho que aprender de este hermoso libro, y la Palabra de Dios es viva, y habla a nuestras vidas con un mensaje fresco. Es así como comenzamos nuestra lección.
1. El altar. — Dentro del patio o del atrio, estaba el altar. Era ahí donde los sacerdotes hacían los sacrificios a Dios. Todo esto era requerido por la separación por la causa del pecado.
a. Desde la caída de Adán, Dios requería sacrificios por los pecados de las personas. Al organizar el culto para Israel, Dios escogió un lugar para que lo hicieran, y las personas responsables para hacerlo.
b. La razón para que hubiera un lugar y un sacerdocio para que lo hiciera, era por varias razones, veamos algunas de ellas.
i. Era muy importante que hubiera personas dedicadas solamente a ese servicio, para que fuera hecho todo el tiempo exactamente como Dios exigía. Como decía el gran comentarista del siglo 18 Matthew Henry: “Lo que es negocio de todos pronto se convierte en negocio de ninguno.”¹
ii. El lugar era donde la Presencia de Dios estaría presente por la separación que había entre Dios y el hombre por causa del pecado.
iii. El sacerdocio ocuparía un lugar entre Dios y el pueblo. Eso es lo que un sacerdote hace, es un mediador entre Dios y el hombre.
c. El altar era hecho de madera y cobre con sus utensilios de cobre, era donde se harían los sacrificios.
d. Lección para nosotros: El altar de madera nos debe recordar la cruz de JESUCRISTO, donde Él dio Su Vida por todos nosotros los pecadores.
i. Todas esas cosas apuntaban a la cruz y al sacrificio de nuestro SEÑOR JESÚS.
2. El atrio. — Para la gente que vivía en tiendas, la comida se preparaba y se comía afuera. Así era en el Tabernáculo. Dios ordenó que se hiciera un lugar afuera con paredes de cortinas y una puerta, que acomodara cientos de adoradores a la vez, que entraban y veían como los sacerdotes lo ofrecían en el altar, y luego se sentaban a comerlo por familia. Eso quiere decir que todo el tiempo que hacían sacrificios, entraba y salía gente.
a. El atrio debía ser lo suficiente pequeño y portátil, para poder transportarlo cuando fuera necesario.
b. Noten que la gente entraba a adorar trayendo sus sacrificios, y esperaban a que el sacerdocio los ofreciera en el altar, y se sentaban a comerse lo que había sido sacrificado.
i. Entre el pueblo y Dios había mediadores que eran los sacerdotes. Pero todo eso apuntaba a la cruz, y al sacrificio de nuestro SEÑOR JESUCRISTO, que después de dar Su Vida por nosotros, quitó la barrera o esa necesidad de intermediarios, para que todos podamos llegar a la presencia de nuestro SEÑOR Y DIOS.
c. A la entrada del atrio, había una puerta, por donde se podía entrar al lugar donde la presencia de Dios estaba.
d. LECCIÓN PARA NOSOTROS: Ahora JESUCRISTO es la Puerta para alcanzar entrada al Trono de Dios. Por eso JESUCRISTO dijo en el Evangelio de Juan 10:7:
i. “Por eso volvió a decirles: «Ciertamente les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas.”
ii. Cualquiera puede entrar a un templo o a una iglesia, pero solamente se puede llegar a Dios a través de la PUERTA que es CRISTO JESÚS, y solamente se puede ser salvo por medio de JESUCRISTO que dio Su Vida por nosotros los pecadores.
iii. En medio de tiempos de tanta confusión entre los Cristianos, debemos aclarar que JESUCRISTO no solamente es la Puerta por donde uno puede entrar, sino que también es el ÚNICO CAMINO al Padre, o a la salvación. Puerta y Camino, no hay ninguna otra forma o método que uno puede alcanzar la entrada al Creador de todas las cosas. Juan 14:6 dice:
(1) “Yo soy el camino, la verdad y la vida —le contestó Jesús—. Nadie llega al Padre sino por mí.”
e. El aceite para el candelabro. — Como ya estuvimos hablando la semana pasada de que Dios no necesita luz alguna de los hombres porque Él es LUZ, y es por las personas que ministraban en el lugar que ellos necesitaban luz, y tenía que ser como Dios quería que fuese.
i. También necesitamos recordar que el aceite de oliva, era un símbolo del Espíritu Santo, y los candelabros deberían estar encendidos las 24 horas del día, así como la Iglesia necesita el Poder del Espíritu Santo.
ii. También recordemos que la Palabra de Dios es LUZ al mundo entero, y así como los candelabros deberían estar encendidos todo el tiempo, así nosotros debemos predicar la Palabra de Dios TODO el tiempo como LUZ a nuestras vidas. El Salmo 119:105 dice:
(1) “Tu palabra es una lámpara a mis pies; es una luz en mi sendero.”
3. Las vestimentas sacerdotales. — Los sacerdotes tenían que ministrar en el Tabernáculo usando cierta vestimenta. El lujo de las vestimentas no era porque ellos fueran algo especial, sino porque estaban ministrando delante de Dios, y Dios es el único que merece el Lujo.
a. El sacerdocio como ya hemos dicho, funcionaba como mediador entre los hombres y Dios.
i. Aarón el sumo sacerdote, era un tipo de JESUCRISTO, porque él era el único que podía entrar en lugar santísimo para ofrecer sacrificio por todo el pueblo una vez al año.
(1) La diferencia es que JESUCRISTO entró una sola vez al lugar Santísimo en el Cielo, mientras que Aarón tenía que hacerlo todos los años, y como ser humano, tenía que ofrecer sacrificio por él mismo, porque él también era un pecador.
(2) Mientras que JESUCRISTO era el SACERDOTE Perfecto, sin mancha alguna, y al mismo tiempo era el SACRIFICIO sin ninguna mancha. ¡A DIOS SEA LA GLORIA! (Hebreos 9:1-28).
ii. Los hijos de Aarón, eran un tipo de la Iglesia, porque en el Nuevo Pacto, TODOS somos sacerdotes. 1 Pedro 2:9-10 dice:
(1) “Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo que pertenece a Dios, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable.10 Ustedes antes ni siquiera eran pueblo, pero ahora son pueblo de Dios; antes no habían recibido misericordia, pero ahora ya la han recibido.”
(2) El sacerdocio de todos los creyentes es esencial por la sencilla razón que ahora no necesitamos que nadie sea un mediador. De ahí que los pastores, ministros, o evangelistas tengan su trabajo como maestros, y guía de las iglesias locales, pero nadie puede ser un mediador entre Dios y el hombre, porque JESUCRISTO es ahora el ÚNICO mediador.
(a) “Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” (1 Timoteo 2:5).
b. Las vestiduras incluían al Efod y al Pectoral, con otras vestimentas que le harían saber al sacerdote cuanto necesitaba a Dios, porque las vestimentas eran parte de las herramientas que necesitaban, pero tenía que cerciorarse que sé Vestia como Dios quería bajo pena de muerte. Con esto vemos que el sacerdocio no era algo para ellos jactarse, porque aunque era un privilegio ser sacerdote, era una gran responsabilidad delante de Dios.
i. Ellos ministraban a Dios, y eran mediadores entre los hombres y Dios, por eso, tenían que consagrarse y prepararse con sus vestimentas para poder entrar al lugar a ministrar.
ii. En el pectoral, debería llevar los nombres de los hijos de Israel cada vez que Aarón entraba en el lugar santo, y esto era para recordar al pueblo de Israel delante de Dios. Podemos decir que con los nombres de las tribus en su pecho, Aarón hacía intercesión por Israel delante de Dios sin tener que pronunciar alguna palabra.
c. El Urim y el tumim. — Estos iban sobre el pectoral, y eran unas cuantas bolitas que nadie puede con seguridad decir como eran que trabajaban, porque eso desapareció cuando Judá fue llevada al cautiverio Babilónico. Dios le hablaba el sumo sacerdote por medio de eso, fuera que al tocar las bolitas alguna fuera para decirle que si, y otra para decirle que no, no sabemos. Lo que sí sabemos es que cuando el sacerdote tenía que preguntarle a DIOS sobre algún asunto, podía hacerlo usando el Urim y el Tumim, y así DIOS se encargaba de hablarle.
d. En el versículo 35 dice: “Aarón debe llevar puesto el manto mientras esté ejerciendo su ministerio, para que el tintineo de las campanillas se oiga todo el tiempo que él esté ante el Señor en el Lugar Santo, y así él no muera.”
i. Noten que las campanitas estarían sonando mientras que Aarón (o cualquier otro sumo sacerdote después), ministraba en el lugar santo y santísimo, para que el pueblo estuviera escuchando y supiera que todo estaba bien con el sacerdote, y que Dios estaba recibiendo la ofrenda por el pueblo.
ii. Las campanitas harían también que el sacerdote no fuera irreverente al entrar en el lugar santo y santísimo, sin llevar todo el vestuario y todo el proceso de consagración necesario para ministrar delante de Dios.
iii. Las campanitas también le harían recordar al sacerdote que las tenía que usar, y ponerse todo el vestuario que estaba requerido para poder ministrar delante de Dios.
iv. Hay una tradición que algunos dicen que es una leyenda, y es el que el sumo sacerdote tuviera que usar un cordón atado a su cintura por si moría adentro, y nadie podía entrar a sacarlo. La realidad es que no está en el Texto Sagrado, ni en ningún lugar de confianza, así que lo dejamos como una tradición nada más.
e. Para concluir, todo este vestuario incluyendo las campanitas, harían que el sacerdocio recordara que aunque ellos estaban entre Dios y el pueblo, ellos no eran nadie especial, ellos también eran pecadores, y si no usaban el vestuario y se consagraban como Dios requería, las campanitas estaban para advertirles, que podían morir.
i. De ahí que para nosotros el leer Hebreos 9:27: “Y así como está establecido que los seres humanos mueran una sola vez, y después venga el juicio”.
ii. Con eso recordamos nuestra humanidad, y lo frágil que somos, y como debemos presentarnos delante de Dios sabiendo que necesitamos al autor de nuestra salvación a JESUCRISTO el hombre, para salvar nuestras vidas.
CONCLUSIÓN: Recordemos que necesitamos a Dios todo el tiempo, y para aquellos que no han llegado al arrepentimiento, El SEÑOR nos llama a despojarnos de nuestro ego, y entregarle toda nuestra vida al autor de nuestra salvación, a JESUCRISTO el HIJO DE DIOS.
Notas:
1. Francisco Lacueva, Comentario Bíblico de Matthew Henry, p. 103, editorial CLIE.
*Toda referencia Bíblica es tomada de la Biblia, Nueva Versión Internacional.
**Este sermón fue predicado el 26 de Junio, 2008.