Por: Patricia Navas
Intentar dialogar y buscar otras soluciones para el apoyo en vivienda, trabajo y acompañamiento social a través de mediadores como Caritas y si lo rechazan, denunciar. Es lo que ha hecho el arzobispado de Burgos ante una ocupación ilegal de un inmueble vacío de su propiedad.
Las “okupaciones” pueden deberse a múltiples razones –necesidad, voluntad de denuncia, estilo de vida, “caradura”,…-, ofrecer gran variedad de matices –salubridad, convivencia vecinal, planes de futuro,…- y requerir diversas respuestas –pasividad, violencia, diálogo,…-, pero siempre sitúan al propietario del inmueble en una situación comprometida.
¿Qué hacer si han entrado okupas en una propiedad? La actuación del arzobispado de Burgos (España) ante la ocupación (http://www.diariodeburgos.es/noticia/Z08CC2D8D-A445-5FB9-52909FCC15AD80E2/20130423/okupan/unos/locales/400/metros/cuadrados/arzobispado) ilegal de un local de 400 metros cuadrados propiedad de Caritas por parte de cuatro personas hace casi un mes, ofrece unas útiles pautas:
En primer lugar, diálogo: En este caso, el delegado diocesano de Caritas se reunió con los okupas después de enterarse de la ocupación por el aviso del vecino de los bajos del edificio (su local se había inundado al abrir los okupas la llave de paso del agua).
“La respuesta del arzobispado fue intentar dialogar con los ocupantes, ofreciéndoles la posibilidad de buscar otras soluciones, a través de la mediación de Cáritas diocesana para el apoyo de vivienda, trabajo y acompañamiento social”, explica un comunicado (http://www.agenciasic.com/2013/05/13/respuesta-del-arzobispado-a-la-ocupacion-ilegal-de-un-inmueble-vacio-en-burgos/) del arzobispado publicado este lunes 13 de mayo.
Pero los okupas insisten en vivir allí. “Es nuestro domicilio, al menos provisionalmente”, indica una carta pegada en la puerta de la casa, que advierte también que cortar el agua “supone un delito contra los derechos básicos”.
El inmueble no reúne las condiciones de salubridad para habitarse. Cuando llegaron los okupas no había luz ni agua corriente y estaba llena de cucarachas. La ocupación ha provocado deterioros en los bajos y quejas de la comunidad de vecinos.
Ante esta situación, el arzobispado denunció el caso ante los juzgados de Burgos. Ello no significa que se desentienda de las necesidades de las personas necesitadas de vivienda. Al contrario, sigue trabajando por paliar las consecuencias de la pobreza y la exclusión y precisamente sus viviendas vacías están al servicio de la red de pisos de Caritas para acoger a estas personas.
De hecho, Caritas apoya en Burgos a personas afectadas por desahucios. En concreto en el año 2012 atendió a 184 familias con ese problema. Cada día duermen en albergues y casas de acogida de Caritas 76 personas sin vivienda.