Por: pastor Daniel Brito
Título: El Poder de la Palabra de Dios
Texto: Hechos 8:26-40
«Un ángel del Señor le dijo a Felipe: «Ponte en marcha hacia el sur, por el camino del desierto que baja de Jerusalén a Gaza.»27 Felipe emprendió el viaje, y resulta que se encontró con un etíope eunuco, alto funcionario encargado de todo el tesoro de la Candace, reina de los etíopes. Éste había ido a Jerusalén para adorar28 y, en el viaje de regreso a su país, iba sentado en su carro, leyendo el libro del profeta Isaías.29 El Espíritu le dijo a Felipe: «Acércate y júntate a ese carro.» 30 Felipe se acercó de prisa al carro y, al oír que el hombre leía al profeta Isaías, le preguntó: —¿Acaso entiende usted lo que está leyendo?
31 —¿Y cómo voy a entenderlo —contestó— si nadie me lo explica? Así que invitó a Felipe a subir y sentarse con él.32 El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era el siguiente: «Como oveja, fue llevado al matadero; y como cordero que enmudece ante su trasquilador, ni siquiera abrió su boca. 33 Lo humillaron y no le hicieron justicia. ¿Quién describirá su descendencia?
Porque su vida fue arrancada de la tierra.» 34 —Dígame usted, por favor, ¿de quién habla aquí el profeta, de sí mismo o de algún otro? —le preguntó el eunuco a Felipe. 35 Entonces Felipe, comenzando con ese mismo pasaje de la Escritura, le anunció las buenas nuevas acerca de Jesús.36 Mientras iban por el camino, llegaron a un lugar donde había agua, y dijo el eunuco:
—Mire usted, aquí hay agua. ¿Qué impide que yo sea bautizado? 38 Entonces mandó parar el carro, y ambos bajaron al agua, y Felipe lo bautizó. 39 Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor se llevó de repente a Felipe. El eunuco no volvió a verlo, pero siguió alegre su camino.40 En cuanto a Felipe, apareció en Azoto, y se fue predicando el evangelio en todos los pueblos hasta que llegó a Cesarea.»*
Introducción:
Esta noche estaremos hablando de la importancia de la predicación del Evangelio, y de la fe que produce en nuestras vidas cuando oímos a la Palabra de Dios predicada. Es así como comenzamos nuestra lección en esta noche.
Trataremos los siguientes temas:
(1) En un camino solitario.
(2) Dios tiene cuidado de una persona.
(3) Leyendo pero sin entender.
(4) La Fe viene por el oír.
(5) La importancia de la Predicación de la Palabra de Dios.
Lección:
1. En un camino solitario. — Este hermoso relato sigue tratando el trabajo que Felipe, el Diácono que había sido uno de los siete primeros Diáconos, que los apóstoles habían designado después que la Iglesia los hubiera elegido. El trabajo de ellos era el de encargarse de los alimentos que la Iglesia separaba para las viudas. En otras palabras, el trabajo de Felipe en la Iglesia, había sido el servicio de las mesas. No debemos despreciar los trabajos más humildes en el Templo de Dios, porque Dios honra nuestra fidelidad. Ahora Dios lo estaba usando como Evangelista en la Predicación de la Palabra de Dios. Sigamos con el siguiente tema.
2. Dios tiene cuidado de una persona. — Noten que un ángel del SEÑOR le dice que vaya por un camino solitario, que iba de Jerusalén a Gaza. A veces uno piensa que Dios solamente se manifiesta cuando hay una multitud. Más bien somos nosotros los que queremos ver multitudes, es como si nuestra fe dependiera de estar entre mucha gente.
a. Pero Dios sí se interesa por UNA persona, no solamente por las multitudes. Recordemos que podemos encontrar en los Evangelios a JESÚS hablando con una sola persona muchas veces. Sí, un alma tiene mucho valor. Y en este caso, Dios le dice a Felipe que deje todo, y vaya por un camino desierto, donde tal vez Felipe pensaría que no habría nada para él hacer. Sigamos ahora con nuestro siguiente punto.
3. Leyendo pero sin entender. — Un eunuco era un hombre que había sido castrado, aunque no siempre era así. En este caso lo más probable es que sí fuera un eunuco castrado, porque trabajaba para la reina de Etiopía. El Texto Sagrado nos dice que era un funcionario encargado del tesoro en ese gobierno. “Candace no era un nombre propio, sino el título de las reinas de Etiopía, como Faraón el de los reyes de Egipto.”¹
a. Parece ser que este Funcionario etíope se había hecho un prosélito al Judaísmo. Los gentiles, o sea los que no eran Judíos, podían circuncidarse y convertirse al Judaísmo. Había muchos gentiles paganos que se habían cansado del politeísmo, o sea de la creencia en muchos dioses, y de la inmoralidad que a veces abarca tales creencias. A ellos les atraía el Judaísmo con su creencia en un SOLO Dios, y una “moralidad austera que le daba sentido a la vida.”²
b. El Etiope había hecho un viaje a Jerusalén, y en su regreso por el camino desierto, se pone a leer el rollo que contenía parte del libro de Isaías. Recordemos que en aquellos tiempos no había libros como los nuestros. Los libros eran rollos, y un libro, podía contener varios rollos. Si el libro era extenso, entonces contenía muchos rollos. Ese proceso era bien caro, y solo alguien con habilidad económica podía tener copias del Texto Sagrado.
c. El etíope está leyendo en Isaías 53 sobre los sufrimientos del Mesías. Noten que estaba tan entrado en la lectura, que no se dio cuenta que Felipe había llegado a donde él estaba. ¡Cómo cuesta leer la Palabra de Dios sin que nada nos moleste! Pasamos al siguiente punto.
4. La Fe viene por el oír. — Felipe al oírlo leer en voz alta, le pregunta que si entiende lo que lee. La respuesta es una tan común, y tan real. ¿Y cómo voy a entenderlo —contestó— si nadie me lo explica? El etíope tenía mucho deseo de aprender de la Palabra de Dios pero no estaba entendiendo lo necesario. ¡He ahí la importancia de la Predicación de la Palabra de Dios!
a. Noten que es la Palabra de Dios Predicada, explicada, y leída, la que hace crecer nuestra Fe. En este caso, El Etiope no entendía lo que leía. Eso no debe sorprendernos, porque no solamente los que son nuevos en el Evangelio no entienden algo, sino aun los que tienen mucho tiempo en el Evangelio no entienden muchas cosas. ¡Qué importante ser como este hombre que admite no saber, y pide que le enseñen!
b. Recordemos que la Fe viene por el oír la Palabra de Cristo. Veamos en Romanos 10:17 dice:
i. “Así que la fe viene como resultado de oír el mensaje, y el mensaje que se oye es la palabra de Cristo.”
ii. La Fe no viene por la oración, aunque aclaramos que la oración es tan importante, ni viene por los cantos, aunque aclaramos que los cantos son tan importantes también. La Fe se produce por el oír la Palabra de Dios. Es una respuesta al llamado de Dios a nuestras vidas por medio del uso de la Palabra de Dios. La Palabra de Dios es vida, es dada por Dios, y habla a nuestras vidas, produciendo Fe, y confianza en AQUEL que Prometió Cumplir Su Palabra que es Eterna. Continuemos con nuestro último punto.
5. La importancia de la Predicación de la Palabra de Dios. — El relato termina con el etíope creyendo en JESUCRISTO, y pidiendo ser Bautizado en agua. Los dos pasos tan importantes para una persona.
a. Esto nos muestra cuan importante es la lectura y la Predicación de la Palabra de Dios. Nuestro SEÑOR tuvo cuidado de una SOLA persona, y Felipe fue obediente a la orden del ángel del SEÑOR. Pero, ¿Cómo puede la gente creer si nadie les predica? Sigamos leyendo en Romanos 10, en los versos 14 y 15:
i. “Ahora bien, ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán si no hay quien les predique?15 ¿Y quién predicará sin ser enviado? Así está escrito: «¡Qué hermoso es recibir al mensajero que trae buenas nuevas!”
b. El Evangelio tiene que ser compartido con otros, eso es por medio del testimonio personal, o que las personas escuchen la Predicación de la Palabra de Dios. Eso es lo que estamos haciendo aquí en este Culto de Hogar. No importa si solamente hay UNA sola persona, o si son VEINTE o TREINTA. Lo que sí importa es que el MENSAJE del Evangelio sea PREDICADO.
c. Recuerden que lo más importante que podemos hacer en estos Cultos de Hogar es el PREDICAR el EVANGELIO DE JESUCRISTO. No solamente a los que nunca hayan escuchado, sino a los que también llevan tiempo en el Camino del SEÑOR. La razón es que al oír la PALABRA DE DIOS, nuestra Fe es edificada.
d. Los cantos son bonitos, los testimonios también, pero el fundamento de nuestra vida Cristiana está sobre la Palabra Viva de Dios. Todas las cosas cambian según el sentir de la persona, pero la PALABRA DE DIOS nunca cambia, y su Predicación es el mensaje de la Palabra sólida e incorruptible de Dios.
Conclusión:
¿Le has entregado tu vida a JESUCRISTO? Solamente el poder del mensaje del Evangelio transforma las vidas.
Notas:
1. William Barclay, Comentario al Nuevo Testamento, p. 518, editorial CLIE.
2. Ibid.
*Toda Referencia Bíblica es tomada de la Biblia Nueva Versión Internacional.
**Este sermón fue predicado en Junio, de 2008.