Un término que en el mundo griego, helenista y romano se aplicaba al culto de ciertas deidades e incluía una ceremonia privada de iniciación y un ritual reservado y secreto. Eran probablemente vestigios de religiones anteriores, manteniéndose como sociedades secretas después de la introducción de deidades indoeuropeas y olímpicas, y terminando después de lo que parece ser una evolución social común, ganando el favor de los pueblos conquistadores. Las deidades con las cuales los misterios griegos estaban principalmente relacionados eran Demetrio, cuyo culto estaba organizado en los ceremoniales de Eleusis y Dionisio, un culto predominantemente de las mujeres.
La veneración de Demetrio y Dionisio parece haber tenido su origen en la adoración de la naturaleza, con un ritual que simbolizaba muerte y resurrección en una secuencia estacional, y una referencia espiritual de esta estructura natural a la experiencia del alma.
Se sabe poco acerca de los ritos de adoración e iniciación, debido a que los iniciados parecen haber sido muy fieles en guardar el voto de secreto; pero es bastante seguro que la adoración tenía que ver con nociones de pecado, impureza ritual, purificación, regeneración y preparación espiritual para otra vida. Es probable que hayan tenido una influencia muy extensiva y, en general, que hayan fomentado una tranquilidad de espíritu y una conducta recta.
Además del culto de la diosa y el dios ya mencionados en conexión con Grecia, hubo otras deidades en la antigüedad cuyos cultos se pueden llamar correctamente religiones misteriosas. P. ej., la adoración de Orfeo, Adonis o Tamuz, Isis y especialmente Mitra. Pablo adoptó algo del vocabulario de los cultos misteriosos con un propósito cristiano, y su uso de la palabra misterio para indicar una verdad revelada pero comprendida sólo por los iniciados es una referencia clara a ellos.
Fuente: Diccionario Bíblico Mundo Hispano