ORDENES MENORES

Las órdenes menores son aquellas órdenes del ministerio que son inferiores a las órdenes mayores en las iglesias Romana y Ortodoxa. En la primera, los subdiáconos se tenían como una orden menor hasta que fueron oficialmente clasificados como una orden mayor en 1207. Desde ese tiempo, las órdenes menores son los acólitos, exorcistas, lectores y porteros. En la iglesia Oriental, los acólitos, exorcistas y porteros han sido mezclados con el subdiaconado; pero los lectores y cantores permanecen. Las funciones de los acólitos eran prender las velas, llevarlas en procesión, preparar el agua y vino para la Santa Comunión, y, en general, atender a las altas órdenes. Los exorcistas, originalmente, tenían que ver con el echar fuera demonios. Más adelante tenían que velar por los catecúmenos. El lector, tal como lo indica el nombre, leía las Escrituras. El portero, originalmente, tenía el deber de excluir a las personas no autorizadas. Hoy en día prácticamente ya no existe ninguna de las órdenes menores. Son poco menos que un trampolín para órdenes más altas, y se confieren todas a una vez. Usualmente, se confieren por el obispo (aunque otros pueden hacerlo ocasionalmente). No hay imposición de manos; pero se entrega algún símbolo del oficio, como p. ej., un candelabro para el acólito, una llave para el portero.

Leon Morris

Harrison, E. F., Bromiley, G. W., & Henry, C. F. H. (2006). Diccionario de Teología (438). Grand Rapids, MI: Libros Desafío.

Fuente: Diccionario de Teología