Estos términos traducen dos grupos de palabras hebreas y griegas: (1) palabras que son sinónimas con pecado, especialmente cuando se consideran como una caída o tropiezo; y (2) palabras que significan que uno hace que otro tropiece, en particular el griego skandalon y skandalidsō (RV60 traduce «tropezar», «escandalizar»; pero también «ofender», «ocasión de caer»). Este último grupo es de especial importancia.
El NT tiene mucho que decir en cuanto a ofensas en el sentido de trampas que destruyen la fe que está en crecimiento.
(a) El ministerio de Jesús era una ofensa a la gente de su pueblo (Mr. 6:3); a los fariseos (Mt. 15:12); a los judíos (Jn. 6:61, 66); y a sus discípulos (Mr. 14:27). Es decir, había elementos en la vida y enseñanza de Jesús que estaban tan fuera de lugar para las nociones preconcebidas de estos grupos que su fe en Jesús fue obstaculizada; y, en algunos casos, el impedimento fue fatal. Juan el Bautista estaba en el mismo peligro. Jesús le envió el mensaje: «Bendito es aquel que no halle tropiezo en mí» (Mt. 11:6).
En la parábola del sembrador, Jesús predijo que las tribulaciones asociadas con el evangelio serían un asalto que destruiría la fe de algunos que al principio fueron atraídos (Mr. 4:17; cf. Mt. 24:10).
Pablo afirma que la cruz era una ofensa (Gá. 5:11); con esto no quería decir que la cruz era un objeto de fastidio, sino que la doctrina de un Mesías crucificado era como una trampa o algo que hacía tropezar en el camino de aquellos que de otra forma harían un progreso a la verdadera fe cristiana.
Que el ministerio y evangelio de Cristo probaría ser una piedra de tropiezo para aquellos que no tuviesen una verdadera fe en él, se predijo en Is. 8:14 y se reiteró en 1 P. 2:8 y Ro. 9:33.
(b) Se advierte con la mayor severidad de no poner tropiezos que pongan obstáculos en la fe de los nuevos cristianos (Mt. 18:6; Lc. 17:1–2; Ro. 16:17). El ejercicio del don exquisito de la libertad cristiana debe ser controlado por la consideración hacia la fe de los principiantes, no sea que por un mal entendimiento sean heridos los pequeñitos de Cristo (Ro. 14:20; 2 Co. 6:3; 1 Co. 8:13). Cristo mismo dio el ejemplo (Mt. 17:27).
(c) En forma similar, Jesús advirtió a sus discípulos contra permitir que algo les causara tropiezo. Las cosas legítimas en sí y los dones de Dios deben ser usados sin problema alguno, no sea que prueben ser un tropiezo que les aleje de Cristo (Mt. 18:8; 1 Co. 6:12).
La libertad cristiana está sujeta a las necesidades de la fe. Todas las cosas son lícitas, pero no convienen si son un tropiezo a la fe de otros o la de uno mismo. Ésta es la base escritural de lo que a menudo se condena como puritanismo sin amplitud de pensamiento.
BIBLIOGRAFÍA
David Broughton Knox
RV60 Reina-Valera, Revisión 1960
HDB Hastings’ Dictionary of the Bible
HDCG Hastings’ Dictionary of Christ and the Gospels
Harrison, E. F., Bromiley, G. W., & Henry, C. F. H. (2006). Diccionario de Teología (430). Grand Rapids, MI: Libros Desafío.
Fuente: Diccionario de Teología