MORADAS. LAS

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Obra de Santa Teresa de Jesús, tal vez la más significativa de su pensamiento espiritual y de su modo de entender la mí­stico, es decir el encuentro permanente con Dios al que se ama.

Lo redactó la santa con el nombre de «El castillo interior» el año 1577. Lo comenzó en Toledo el 2 de Junio y lo terminó en Avila el 29 de Noviembre, es decir en los años finales ya de su vida y con la experiencia espiritual de la santa llegada a su apogeo. El manuscrito se halla hoy en el Carmelo de Sevilla.

Parece que la sugerencia, o la orden, de escribirlo procedió del P. Gracián, aunque el confesor en ese momento era el P. Yepes. Refleja el proceso de su vida mí­stica y los encuentros divinos con los que Dios la favorecí­a. Tení­a 62 años. La quedan cinco de vida. Habí­a recalado en Toledo, en medio de las persecuciones originadas por los frailes calzados. Se hallaba enferma. Lo esperaba todo «sólo de Dios». Su espí­ritu habí­a llegado a la cumbre de su carrera. En ese contesto diseñó ingenuamente los siete pasos del itinerario hacia Dios, las siete moradas del castillo interior.

Algunos comentaristas consideran el libro como la cumbre del pensamiento teresiano. Pero también lo miran como la cumbre de la literatura mí­stica castellana, que lo es de la universal.

El esquema de la obra, dentro del estilo natural y descriptivo, no teológico, de la santa, es el de un castillo con diversas estancias, en el cual el alma se entretiene con aquel a quien ama.

– Las cuatro primeras reflejan el acceso ascético a la perfección y cuentan con la lucha del alma por su purificación.

– La quinta supone un asomo al mundo mí­stico del don gratuito de Dios, más allá del propio esfuerzo.

– Las dos finales recogen lo más puro de la unión con Dios hasta terminar en el matrimonio espiritual.

Pedro Chico González, Diccionario de Catequesis y Pedagogí­a Religiosa, Editorial Bruño, Lima, Perú 2006

Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagogía Religiosa