METALURGIA

Las mayores fuentes de metal en el mundo del Antiguo Testamento fueron las montañas de los que son hoy dí­a Turquí­a e Irán. En los tiempos del Nuevo Testamento, Europa proveí­a parte del metal usado en Palestina. La isla de Chipre, en realidad, toma su nombre del cobre que era su principal producto de exportación y que aún se explota comercialmente. Las minas de plata cerca de Atenas fueron un importante factor económico en la historia de la ciudad y su acuñamiento de monedas de plata más tarde llegó a ser usado en una buena parte del mundo. Egipto era rico en oro. Los metales mencionados en la Biblia en el orden del número de referencias para cada uno son oro, plata, cobre, hierro, plomo y estaño. El oro y el cobre se presentan en estado natural; pero para el tiempo de Abraham la mayorí­a de los metales tení­a que ser extraí­da de las minas.
Las minas de la antigüedad eran aberturas cortadas, cuartos donde los pilares de la roca original habí­an sido dejados en su lugar para sostener el techo, las galerí­as horizontales y las aberturas verticales (Job 28:4). La capacidad de los israelitas para hacer túneles está demostrada en su trabajo del túnel de *Siloé en Jerusalén, ca. 700 a. de J.C. Tení­a 534 mts. de largo, excavado desde ambos extremos y mantuvo el mismo nivel de agua en toda su extensión ya que era un conductor de agua. Aquí­ los problemas de vigilancia y ventilación, al igual que la excavación, fueron excelentemente resueltos. Para empezar a trabajar la mina, la roca era partida por la acción del fuego que se le encendí­a o con cuñas de madera que se clavaban en las ranuras y luego se mojaban para que pudieran hincharse y quebrar la roca. Herramientas de piedra se usaban en los primeros tiempos. Aún después de la invención del bronce, tales herramientas eran demasiado costosas y entonces reemplazaban sólo parcialmente las herramientas de piedra. Las herramientas de hierro que llegaron a Palestina ca. los dí­as de David (1000 a. de J.C. ) hicieron obsoletas las 2 herramientas anteriores.
La explotación de las minas era mayormente monopolio del gobierno y los mineros eran a menudo prisioneros de guerra. David puso algunos de sus prisioneros de guerra a trabajar con hachas y serruchos cortando madera para el carbón, otros trabajaron con picos de hierro en las minas y otros laboraron en los hornos de fundición (véase 2 S. 12:31). La fundición se hací­a en el mismo sitio cuando el carbón era disponible. El carbón contiene dos veces más unidades de calor que la madera y es tan liviano que puede ser llevado a grandes distancias en forma económica. La fundición del cobre era mucho más fácil que la del hierro y esta es una de las razones por las cuales el uso del cobre precedió al del hierro aunque el mineral de hierro es mucho más común y se encuentra en mayores cantidades. También el cobre puede ser trabajado en frí­o mientras que el hierro tiene que ser calentado. Además, el cobre podí­a ser fundido pero los antiguos nunca fueron capaces de alcanzar suficiente calor en los hornos como para fundir el hierro. Después que el cobre habí­a sido fundido en la mina era moldeado en lingotes y éstos eran refinados más tarde.
La refinerí­a antigua más grande que ha sido descubierta es la de Salomón en Ezión-geber. Los grandes vientos que soplaban hacia abajo en el valle del Jordán desde el alto monte Hermón proveyeron el aire forzado necesario para esta refinerí­a. En los dí­as de Salomón, el hierro habí­a llegado a ser un fuerte competidor del cobre y Salomón se concentró en las tierras del mar Rojo como un mercado mayor para su cobre. Una interesante descripción de esta refinerí­a y toda la industria del cobre del Araba se encuentra en el libro de Nelson Glueck The Other Side of the Jordan, capí­tulos III-IV. Las pequeñas refinerí­as y los artesanos de cobre que trabajaron el metal en forma final usaban un soplete y el fuelle para aumentar la fuerza del viento. Después del descubrimiento del buen bronce, pudieron usarse moldes cerrados y esto hizo posible cualquier tipo de moldura. Aun para objetos tan pequeños como la cabeza de una flecha los asirios podí­an usar un molde para seis piezas. Montones de escorias siempre identifican los sitios antiguos de fundición. La escoria del cobre tiene un contenido metálico variado, desde la que, en la mayorí­a de los casos, permanece en la escoria hasta el otro extremo en la cual virtualmente todo el metal ha sido extraí­do. Jer. 6:29, 30 describe la falla de la fundición de la plata de galena, una de las gangas de plata más comunes. Para la fundición del hierro, véase el IV, más adelante.
Unas pocas gangas fueron utilizadas comercialmente en su estado natural, es decir, sin fundirlas. La hematite, una ganga de hierro, es una hermosa piedra roja que era usada para pesas, joyas, amuletos, etc. Otras gangas de hierro tales como ocre, tierra de siena y tierra de sombra eran utilizadas como pigmentos para pinturas. Un pigmento azul se sacaba de la azurita, una ganga del cobre. Algunas pinturas para ojos eran gangas de carbonato de cobre molidos finamente, o galena, una ganga de la plata. Un rico contenido de hierro en la arcilla daba a la cerámica los rojos más finos.
I. Oro Este metal, el cual se menciona en la Biblia más a menudo que ningún otro, se encuentra puro en estado natural como pepitas y en polvo, aunque para el tiempo de Abraham la mayor parte del oro fue recuperado en las gangas. Este también se encuentra como electro, una aleación natural de oro y de plata. La principal fuente de oro de Palestina era el desierto oriental de Egipto y Ofir, en la vecindad de la moderna Somalia. El oro se trabaja fácilmente, es indestructible y no se mancha. Su uso más común fue en joyerí­a, estatuas y cubiertos de mesa. También fue moldeado en anillos y barras para ser usado como monedas. Ya que el oro puede ser trabajado en láminas delgadas, puede ser usado como baño decorativo en los muebles y edificios como en el caso del tabernáculo y en el templo de Salomón. Se pueden hacer finí­simos hilos de oro y entretejerlos con el lino o la lana para hacer vestidos reales (Sal. 45:13), o como se usó para las cortinas del tabernáculo (Ex. 39:3). El lingote de oro en Josué 7:21 era probablemente una barra de oro. El término hebreo literal aquí­ es †œlengua† y tales lenguas de carnero de oro fueron realmente encontradas por los excavadores alemanes en Jericó. El oro sólido puede moldearse, como ocurrió probablemente con el caso de los ratones de 1 S. 6:4. Los comentarios de Aarón en cuanto al becerro de oro parecen indicar que éste fue moldeado. En el caso de los becerros de Jeroboam, el oro pudo haber sido meramente un baño en la piedra o en un metal inferior. El oro fue también usado para los í­dolos paganos. Los persas hicieron de sus dracmas de oro la moneda del mundo.
II. Plata. Durante la mayor parte del perí­odo del Antiguo Testamento la plata era más valiosa que el oro y en la lista del los metales en la Escritura la plata normalmente precede al oro. Solamente en los tiempos de Salomón fue depreciada la plata y allí­ el énfasis está en la increí­ble riqueza de Salomón (1 R. 10:21, 27). La plata era tan común como las piedras en su capital.
La plata pura antes de ser refinada esrara; pero los antiguos pronto aprendieron a fundir las diferentes gangas de plata, tanto las simples como las complejas (Ez. 22:18). Para un trabajo más perfecto, los lingotes debí­an refinarse más (Sal. 12:6; Pr. 25:4). El Asia Menor fue la fuente mayor de plata para Palestina. El empleo de plata era similar al del oro, excepto que no puede ser trabajada en hojas tan finas como el oro y era por lo tanto utilizada sólo para decorar los muebles y los rasgos arquitectónicos.
III. Cobre. El cobre está en tercer lugar en cuanto a la frecuencia de su mención en las Escrituras. El término hebreo es confuso y no hace diferencia entre el cobre puro y las aleaciones de cobre. El término †œbronce† como se usa en la versión Reina-Valera fue traducido para significar cobre o sus aleaciones. En el dí­a de hoy el uso de la palabra †œbronce† es muy diferente, sin embargo, y generalmente, se reserva para el cobre con una aleación de zinc. Si en la Biblia hay alguna referencia al †œbronce† como se usa el término hoy, serí­a en Esdras 8:27 donde dos únicos tazones de cobre son mencionados, los cuales son tan preciosos como el oro. El bronce, que es una aleación de estaño y cobre, es la más importante de las aleaciones en tiempos de la Biblia.
El cobre era el metal más útil en los tiempos antiguos y los sumerios fueron sus mejores artesanos. Después de la época de David un nuevo competidor, el hierro, desafió el monopolio del cobre con tales objetos como armas y herramientas. (Las armas siempre parecen preceder a las herramientas en la historia de la humanidad aun en nuestra actual era atómica.) El cobre puede presentarse como pepitas, pero virtualmente todo el cobre era extraí­do de minas aun antes del tiempo de Abraham. Las mayores fuentes de cobre de Palestina fueron el Sinaí­ y al Araba (Dt. 8:9). Un solo sitio donde se tiraba la escoria en el Sinaí­ se estima que contiene ca. 91.000 toneladas métricas de escoria. Las gangas del Sinaí­, sin embargo, tení­an aproximadamente de 5 a 15 por ciento de cobre. El Araba era el área entre el extremo sur del mar Muerto y el extremo norte del Golfo de Acaba. Las montañas en cada lado del valle eran ricas en cobre con algunas gangas que contení­an hasta un 40 por ciento de cobre. El lado oriental del valle perteneció a Edom y la explotación de las minas fue probablemente la fuente de ingresos más provechosa del estado. Edom también tení­a la madera para el carbón con que fundí­an las gangas. Anatolia y Chipre eran también ricos en cobre.
Las gangas del carbonato de cobre son fácilmente reconocibles porque tienen colores poco comunes; la malaquita es de un verde brillante y la azulita de un azul brillante. El cobre es un metal ideal para trabajarlo porque puede ser martillado para darle forma ya sea en caliente o en frí­o y también puede ser templado. Se puede vaciarlo en moldes. Es esta maleabilidad del cobre la que lo hizo rival del pedernal, la herramienta que le precedió. Aunque los dos tienen aproximadamente la misma calidad cortante, el pedernal se rompe más fácilmente y no puede ser reparado. El cobre, por otra parte, es difí­cil de romperse y puede ser afilado una y otra vez martillándolo. Además, este martilleo aumenta, en efecto, la dureza del filo cortante en un 50 por ciento aproximadamente. Cuando se desea puede ser fundido y todo el ciclo de uso puede repetirse. El bronce es aún mejor que el cobre ya que aquél tiene la dureza inicial del cobre martillado y puede a su vez también ser martillado para que el filo del bronce puede aproximarse en dureza a la del acero mediano.
El cobre, que llegó a emplearse en Palestina ca. 4500 a. de J.C. , continuó siendo caro y no reemplazó al pedernal en el uso doméstico sino hasta ca. 1700 a. de J.C. , lo cual en la historia secular serí­a el perí­odo de los hiksos y en la historia bí­blica serí­a aproximadamente el tiempo de José. Después de la invasión de los hiksos, la tecnologí­a del cobre de Palestina, incluyendo sus aleaciones, alcanzó su clí­max; pero la producción en escala comercial tuvo que esperar hasta los dí­as de Salomón. La primera invasión de la Transjordania y del Sinaí­ descrita en Génesis 14, habí­a sido primariamente para controlar las valiosas minas de cobre de estas áreas.
Los análisis quí­micos de cobres encontrados en Egipto normalmente han mostrado de 2 a 16 por ciento de estaño. Para lograr un filo cortante en las herramientas y armas el porcentaje de estaño es de 2 a 13 por ciento. Tal bronce fue el arma militar ideal hasta el descubrimiento del acero. Cuando los objetos de cobre son desenterrados del suelo están cubiertos con una corrosión. Esto hace imposible aun para un experto señalar positivamente si el objeto es de cobre o bronce. Aún después de haber sido limpiados, sólo un experto puede decir por el color cuál es uno o el otro; y sólo un análisis quí­mico muestra las impurezas menores, algunas de las cuales pueden modificar la calidad de cualquiera de los dos. Como el bronce es también más fuerte que el cobre es superior para armaduras (1 S. 17:5), escudos y arietes. Las ciudades ricas cubrí­an las grandes puertas de madera de sus ciudades con hojas de bronce para convertirlas en mejores defensas contra los arietes que se usaban para romper las puertas (Sal. 107:16). Este bronce que cubrí­a las puertas también hací­a más difí­cil que el enemigo destruyera las puertas por medio del fuego.
Una aleación de estaño de más de 13 por ciento es mejor para moldes de cualquier clase. Lo más difí­cil eran las estatuas y las grandes columnas como las del templo de Salomón (1 R. 7:15 y sigtes.). El bronce permite un moldeamiento mejor que el cobre y a una temperatura mucho más baja. Una aleación de estaño de 24 a 33 por ciento produce especulum, un metal blanco que permite un excelente lustre que fue usado enla antigüedad para hacer espejos (2 Co. 3:18; Stg. 1:23). Una aleación menos empleada era el metal de campana que tiene entre 20 a 25 por ciento de estaño. Las campanas mencionadas en Zacarí­as 14:20 pertenecen a esta categorí­a. El metal de campana era también utilizado para los cí­mbalos (1 Cr. 15:19; 1 Co. 13:1). El uso más humilde de las sobras del cobre era para las herraduras del ganado que trillaba el grano (Mi. 4:13). El cobre era también la moneda del pobre (la ofrenda de la viuda) en los tiempos intertestamentarios y del Nuevo Testamento (Mr. 12:42).
Los artesanos más famosos del cobre fueron los ceneseos; en verdad, esta es la traducción literal de su nombre. Los edomitas continuaron esta tradición, ya que las grandes minas de cobre estaban en su territorio. Hiram de Tiro (1 R. 7:13 y sigtes.) era el más famoso obrero en cobre como se demuestra por su artesaní­a en el templo de Salomón. En segundo lugar estaban los artesanos que trabajaron en la construcción del tabernáculo. Estos artesanos israelitas sin duda aprendieron el arte en Egipto; pero siempre podrí­an haber tenido consultantes técnicos en los ceneseos que trabajaron en las minas de cobre del Sinaí­. Moisés se habí­a casado con una cenesea. El artesano de cobre más infame fue Alejandro (2 Ti. 4:14).
El arqueólogo bí­blico considera al cobre tan importante en la historia antigua que ha dividido los años entre 4500 y 1200 a. de J.C. , en la edad calcolí­tica (bronce-piedra), bronce inferior, intermedio y superior.
IV. Hierro. El hierro que se conoció primeramente en la antigüedad vino de los meteoros y fue llamado algunas veces el †œmetal del cielo†. Tal hierro podrí­a ser fácilmente identificado por su contenido de ní­quel que promedia de un 7 a un 8 por ciento; pero puede ser tanto como un 26 por ciento. Las gangas originales rara vez contienen ní­quel y si lo tienen es en muy pequeñas cantidades. El descubrimiento de la fundición del hierro parece haber venido de Anatolia (la moderna Turquí­a) o de las montañas al oriente de ésta. Aún en el tiempo de Jeremí­as el mejor hierro vení­a del norte (Jer. 15:12). Aunque hay cierta evidencia de una fecha muy antigua para este proceso, el hierro no ingresó en el comercio internacional, sino hasta ca. 1500 a. de J.C. Unos 200 años después los heteos lo vendí­an a los asirios y a los sirios. Más tarde los is raelitas trabajaron las gangas del hierro en el Araba (Dt. 8:9) y en Galaad cerca de Aklun. Algunas de estas últimas gangas son de un grado muy elevado. Este distrito de Ajlun es probablemente la fuente de hierro a que hace referencia el libro de Josué, tanto el que se capturó en Jericó como el que fue utilizado en los carruajes del valle de Esdraelón. Estas dos áreas están sobre las rutas comerciales mayores a Galaad. Los filisteos fueron los siguientes en dominar la industria del hierro en Palestina (1 S. 13:19–22). Fue la conquista de David en Siria lo que hizo al hierro barato en Palestina. La hoja del arado era ahora tan grande que podrí­a utilizarse para arar en profundidad y así­ aumentar enormemente las cosechas que produjo la explosión de población.
Aunque la ganga de hierro está mucho más ampliamente distribuida que el cobre, el hierro es mucho más difí­cil de trabajar que el cobre y por lo tanto mucho más costoso. Demandaba un nuevo juego de técnica, algunas de las cuales eran exactamente opuestas a la metalurgia del cobre. El hierro requiere una temperatura mucho más alta por más tiempo y también el uso de una corriente de aire más fuerte. Muchas de las gangas también necesitan una fundición. Los antiguos nunca fueron capaces de lograr un horno lo suficientemente caliente como para vaciar el hierro derretido en la forma en que vaciaban el cobre derretido. De su horno de hierro salí­a una †œpelusilla† fina que era una masa esponjosa de hierro, escoria y carbón. Esta tení­a que ser martillada para remover la escoria, las burbujas de aire, etc., y así­ consolidar el hierro. Luego era forjado y vuelto a forjar hasta convertirlo en hierro labrado (Ec. 38:28). Finalmente, vení­a el trabajo de los expertos herreros (1 S. 13:19, 20). Estos eran valiosos prisioneros de guerra que después de la captura de Jerusalén se los nombra entre los prisioneros llevados a Babilonia (2 R. 24:14).
El hierro era un metal muy suave para competir con el bronce como una herramienta para cortar pero cuando un filo de acero pudo producirse entonces el hierro llegó a ser el metal de trabajo del mundo. Los asirios fueron la primera nación en establecer un imperio fundado en el uso del acero tanto en la guerra como en la paz. El acero podí­a producirse de una ganga natural que contení­a manganeso; pero tales gangas eran raras. Los antiguos normalmente carbonizaban los filos de sus armas de hierro colocándolos en un horno especial de carbón donde el hierro absorbí­a suficiente carbón para transformarlo en acero suave. Alrededor del 900 a. de J.C. , los antiguos añadieron el enfriado con agua para forjar y así­ obtuvieron un mejor filo cortante, pero no fue sino hasta los tiempos romanos que el templado llegó a ser común. Se usaron piedras de afilar para afilar las herramientas (Ec. 10:10) y las hojas de afeitar fueron afiladas empleando una piedra especial. Proverbios 27:17 dice que el hierro afila el hierro. Deuteronomio 27:5 declara que ninguna herramienta de hierro debe usarse en la construcción de altares de piedra. La religión siempre ha sido lenta en adoptar nuevos métodos y técnicas.
V. Plomo. Las gangas de plomo y de estaño son fáciles de derretir y ambos metales tienen un punto bajo de ebullición. El plomo, sin embargo, tení­a menos uso entre todos los metales mencionados en la Escritura. Era normalmente un producto resultante de la fundición de la ganga de plata. Era usado para joyerí­a y para hacer pequeños figurines. Fueron hechos grandes figurines de material inferior con una base de plomo cubierta con un baño de oro o plata. El plomo era usado también para pesas (Zac. 5:7, 8) y para hundir las redes de pescar.
VI. Estaño. Parece que en Palestina se empleaba el estaño casi exclusivamente como una aleación para producir el bronce. Era costoso como puede verse al incluí­rselo como un producto importado de España (Tarsus) en Ezequiel 27:12. Estos fenicios también fueron tan allá como Cornwall en las islas Británicas para conseguir estaño.
BIBLIOGRAFIA: R. J. Forbes, Metallurgy in Antiquity, E. J. Brill, Leiden, 1950. A. Lucas, Ancient Egyptian Materials, and Industries, Edward Arnold and Co., London, 1962.

Fuente: Diccionario Bíblico Arqueológico