MARIA Y BIBLIA

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El nombre de Marí­a o Myriam (en hebreo «miryam» y en griego «maryam») aparece en la Biblia en diversas ocasiones con diverso significado:

– Para unos viene de «mara», ser contumaz y resistente, ser señora fuerte.

– Para otros viene de «mr'», que significa ser robusta o corpulenta.

– Para algunos la raí­z es «mrí­.t + yam», que significa «amada de Yaweh».

Al margen de su discutible etimologí­a, en el Antiguo Testamento aparece en sólo la figura de «Marí­am», la hermana de Moisés (Ex. 12. 1-15. 20 y ss), que era la vidente, la que hace ver.

En el Nuevo Testamento el nombre es más frecuente. Además de la Madre de Jesús, se denomina Marí­a a varias:

– Marí­a, la Magdalena. Citada 12 veces: Mt. 27.56; Mc. 15.40; Jn. 19.25… Es discutible si la Marí­a de Magdala, que vení­a con El desde Galilea (Lc. 8.30: 12.26), la de Betania, hermana de Lázaro y Marta (Jn 11.2 y 12.2) y Marí­a la pecadora (Lc. 7.36-50) son la misma o son diferentes. Nunca se ha resuelto la incógnita pues hay razones a favor y en contra de la identificación. Sí­ conviene recordar que en la Iglesia oriental se diferenciaron siempre las tres figuras y en la Iglesia occidental, por influencia de S. Gregorio Magno, se las identificó. Pero la crí­tica objetiva de los textos y de las circunstancias se inclina más por la total diferenciación que por la identidad.

Entre las otras Marí­as del Nuevo Testamento se alude a otras: – Marí­a, la de Cleofás, la madre de Santiago y de José: Mt. 27.56; Mc. 15.47 – La «otra Marí­a», la del sepulcro, aludida varias veces. Mt. 27. 61.

– Marí­a, la madre de Juan Marcos (el Evangelista). Hech. 12. 12.

– Una Marí­a mencionada en Rom. 16.6

Pedro Chico González, Diccionario de Catequesis y Pedagogí­a Religiosa, Editorial Bruño, Lima, Perú 2006

Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagogía Religiosa