JOB, LIBRO DE

Este libro de sabidurí­a del AT aplica la revelación mosaica fundamental a los problemas de la existencia y conducta humanas. Aun una fecha aprox. para el autor anónimo es incierta. Los eventos narrados pertenecen a la primera parte del perí­odo patriarcal.
I. Desolación: La sabidurí­a de Job es puesta a prueba (Job 1:1—Job 2:10).

II. Queja: El camino de la sabidurí­a se pierde (Job 2:11—Job 3:26).

III. Juicio: el camino de la sabidurí­a es obscurecido e iluminado (Job 4:1—Job 41:34).

A. Los veredictos del hombre (Job 4:1—Job 37:24) .

1. Primer ciclo de debates (Job 4:1—Job 14:22) .

2. Segundo ciclo de debates (Job 15:1—Job 21:34) .

3. Tercer ciclo de debates (Job 22:1—Job 31:40) .

4. Ministerio de Elihú (Job 32:1—Job 37:24) .

B. La voz de Dios (Job 38:1—Job 41:34).

IV. Confesión: el camino de la sabidurí­a es recuperado (Job 42:1-6).

V. Restauración: el triunfo de la sabidurí­a de Job (Job 42:7-17) .

Job proclama las condiciones fundamentales del pacto, un llamado a la consagración total para con el jefe de nuestro pacto: el Señor. Por medio de probar, bajo fuertes tentaciones, lo genuino de su devoción a Dios, Job vindica la veracidad de las promesas de Dios y comprueba la soberaní­a del Señor quien decide poner enemistad entre su gente y Satanás. Aun postrado por un dolor intenso, Job únicamente clama a Dios, a nadie más. Siendo obediente a las estipulaciones del pacto, Job se muestra listo para que la gracia de Dios se manifieste en él y, contrariamente a las insinuaciones de Satanás, para servir a su Señor por nada.

Aunque no se ofrece ninguna respuesta definitiva al problema del sufrimiento, sí­ se arroja considerable luz al respecto. Elihú traza este misterio al principio de la gracia divina: los sufrimientos son un don soberano, un llamado al arrepentimiento y a la vida. Además, se ofrece la impresionante seguridad de que Dios, como el justo y omnipontente Señor del pacto, finalmente otorgará a sus súbditos ya sean las maldiciones o las bendiciones del pacto; todo de acuerdo con su justicia. De especial significado es el discernimiento que Job alcanza en cuanto al papel que Dios desempeñará como su vindicador celestial, reivindicándolo de toda calumnia y redimiendo su vida de toda clase de temores. Job proclama con una fe incipiente lo que más tarde serí­a revelado en las doctrinas escatológicas y teofaní­as: la resurrección de los muertos en el juicio final. Esta visión no revela el porqué de los sufrimientos particulares de Job, ni los de cualquier otro creyente, pero sí­ presenta un marco de esperanza para los siervos de Dios.

Fuente: Diccionario Bíblico Mundo Hispano

Libro poético de la Biblia que forma parte de la literatura sapiencial. En el canon hebreo se le coloca entre los †œEscritos† o Ketuvim, junto con los Salmos y Proverbios.

Autor y fecha. Se desconoce quién fue el autor o los autores del libro. Durante muchos siglos se sustentó que este libro fue escrito por una misma persona. A partir del Siglo XIII se discute sobre el particular. Algunos proponen que se trata de un mismo autor, pero que fue escrito en etapas sucesivas, con intervalos entre una y otra. Otros señalan que un mismo autor escribió lo básico, pero que se realizaron retoques posteriores. Incluso no es seguro que el autor fuera judí­o, pues algunos eruditos piensan que pudo haber sido un edomita, o un árabe.
cuanto a la fecha, también resulta imposible saber cuándo se escribió esta obra, pues se hacen muchas proposiciones, que van desde la época premosaica hasta el siglo II a.C. Ni siquiera se ha podido llegar a un acuerdo general sobre si el libro es previo o posterior al exilio. La obra está escrita en una forma tal que no permite ubicarla en un tiempo histórico especí­fico. Sólo sabemos que es muy antigua.

Caracterí­sticas. Tampoco ha sido posible clasificar a Job como obra literaria. No hay duda de que se trata de un poema, pero ¿es un poema didáctico? ¿O un diálogo-debate? ¿O un debate judicial? ¿O una epopeya? Los eruditos no se ponen de acuerdo en cuanto a este misterioso libro. El cuerpo de la obra está compuesto básicamente por unos diálogos que se celebran en el cielo, entre Dios y Satanás, y en la tierra, entre Job y sus amigos, finalizando con otro entre Dios y Job. El tema que se discute parece ser el sufrimiento del justo, pero en el fondo de todo hay una clara intención de señalar la soberaní­a de Dios y su control sobre todas las cosas, incluyendo los acontecimientos adversos que sufren lo suyos. Se presentan en Job los acontecimientos paralelos en dos planos diferentes, el cielo y la tierra. El origen de los hechos está en la esfera celeste, pero en la terrenal no se sabe de ello. Eso produce la tensión y el drama que narra Job.

Desarrollo. El libro comienza destacando la personalidad justa de Job, su riqueza y sus esfuerzos por agradar a Dios. En el cielo, †œvinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios†, Satanás (o el Satán, el acusador) entre ellos. Es Dios quien comienza el proceso al llamar la atención de Satanás sobre Job. El diablo sugiere que Job sirve a Dios porque éste le ha rodeado de bendiciones (†œPero extiende tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia†). Dios da permiso a Satanás para actuar, con ciertas limitaciones. Entonces suceden una serie de calamidades a Job, que pierde su riqueza y sus hijos. Job, sin embargo, no pecó †œni atribuyó a Dios despropósito alguno† (Job 1:1-22).
pasa luego a la narración de otra escena celestial. Dios vuelve a llamar la atención de el Satán sobre Job, pero éste alega que el siervo de Dios no habí­a blasfemado porque no se le habí­a tocado en su propia persona (†œ… toca su hueso y su carne, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia†). Dios le da permiso para que toque su salud, pero que conserve la vida de Job. Satanás †œhiere a Job† con una terrible enfermedad. Hasta la mujer de Job incita a éste a renegar de Dios, pero no lo logra. †¢Elifaz temanita, †¢Bildad suhita y †¢Zofar naamatita, tres amigos de Job, vienen a consolarlo, pero al ver el espectáculo de su enfermedad, se quedan perplejos †œy ninguno le hablaba palabra, porque veí­an que su dolor era muy grande† (Job 2:1-13).
se desarrolla una conversación, hablando en forma alternativa Job y sus amigos. Tras una queja inicial de Job, le contesta Elifaz. Después Job vuelve a hablar y le contesta Bildad. Tres veces hablan los amigos de Job y éste le contesta. Finalmente, aparece en el relato †¢Eliú, que no habí­a sido mencionado antes. A continuación, a grandes rasgos, las reacciones de los amigos de Job ante sus quejas:

Elifaz. En los tres ciclos de discursos en el libro de Job, Elifaz es siempre el primero que habla. Como sus compañeros, esgrime el punto de vista tradicional de que el sufrimiento es siempre una retribución por pecados cometidos e intenta †œdefender† a Dios: †œ¿En dónde han sido destruidos los rectos?… ¿Será el hombre más justo que Dios?† (Job 4:1-21). Exhorta a Job a aceptar el castigo de Dios: †œHe aquí­, bienaventurado es el hombre a quien Dios castiga; por tanto, no menosprecies la corrección del Todopoderoso† (Job 5:17). Cuando habla por segunda vez amonesta a Job: †œ¿Qué cosa es el hombre para que sea limpio, y para que se justifique el nacido de mujer?… No confí­e el iluso en la vanidad† (Job 15:14, Job 15:31). En la tercera ocasión hace una defensa de Dios y su justicia: †œ¿Traerá el hombre provecho a Dios…† (Job 22:2). Mientras que Job es malvado: †œPor cierto tu malicia es grande, y tus maldades no tienen fin† (Job 22:5). Job debe arrepentirse: †œVuelve ahora en amistad con él, y tendrás paz† (Job 22:21).

Bildad. Buscando explicaciones para los sufrimientos de Job, Bildad habla en tres ocasiones. En la primera ocasión, parece encontrar la clave en los pecados de los hijos de Job: †œ¿Acaso torcerá Dios el derecho o pervertirá el Todopoderoso la justicia? Si tus hijos pecaron contra él, él los echó en el lugar de su pecado† (Job 8:3-4). En la segunda ocasión le dice a Job que lo que le pasa es el resultado de sus pecados, pues, según él, los malos siempre lo que reciben es castigo y calamidad: †œCiertamente la luz de los impí­os será apagada…. Sus pasos vigorosos serán acortados…. Red será echada a sus pies…. Una trampa le aguarda en la senda. De todas partes lo asombrarán temores…. La enfermedad roerá su piel…. Al rey de los espantos será conducido…. Se secarán sus raí­ces…. De la luz será lanzado a las tinieblas…. No tendrá hijo ni nieto en su pueblo…. Ciertamente tales son las moradas del impí­o, y este será el lugar del que no conoció a Dios† (Job 18:1-21). En la tercera ocasión habla de la insignificancia de Job ante la grandeza de Dios: †œEl señorí­o y el temor están con él…. ¿Tienen sus ejércitos número? ¿Sobre quién no está su luz? ¿Cómo, pues, se justificará el hombre para con Dios?… Ni las estrellas son limpias delante de sus ojos; ¿cuánto menos el hombre, que es un gusano?…† (Job 25:1-6).

Zofar. En sus dos discursos Z. acusa a Job de hipocresí­a y maldad. En el primero le dice: †œDios te ha castigado menos de lo que tu iniquidad merece† (Job 11:6). Y le exhorta al arrepentimiento: †œSi tú dispusieres tu corazón, y extendieres a él tus manos…† (Job 11:13). En la segunda oportunidad acude a lo que él llama la experiencia †œdesde que fue puesto el hombre sobre la tierra†, según la cual, †œla alegrí­a de los malos es breve y el gozo de los impí­os por un momento† (Job 20:4-5), y hace una descripción de los males que atacan a estos impí­os, implicando que eso es lo que le está pasando a Job.
és de los intercambios entre Job y sus amigos, éstos se callan, no sabiendo qué decir (†œCesaron … de responder a Job, por cuanto él era justo a sus propios ojos† [Job 32:1]). Entra entonces en acción otro personaje:

Eliú. Como no habí­a sido nombrado entre los amigos de Job, ni se le menciona al final de libro, algunos piensan que fue un testigo casual de la discusión, que quiso dar su opinión. Su intervención no entra en el diálogo, pues nadie le contesta. Su discurso es más extenso que las intervenciones de los amigos de Job en conjunto. No contesta los planteamientos de Job, sino más bien es como si se adelantara en algo a lo que más tarde dirá el mismo Dios. Es difuso, muy reiterativo. Muchos piensan que no forma parte de la obra original, sino que fue añadido posteriormente. Ciertamente en términos literarios su calidad es inferior al resto del libro. Eliú acusa a Job de haber dicho: †œYo soy limpio y sin defecto; soy inocente y no hay maldad en mí­† (Job 33:9). Pero la verdad es que Job habí­a dicho: †œSi yo me justificare, me condenarí­a mi boca; si me dijere perfecto, esto me harí­a inicuo† (Job 9:20). Pero acierta en señalar la dignidad que Dios da a los hombres, que les †œenseña más que a las bestias de la tierra y [les] hace sabios más que a las aves del cielo† (Job 35:11). Habla de la gloria divina: †œHe aquí­, Dios es grande, y nosotros no le conocemos, ni se puede seguir la huella de sus años† (Job 36:26).†œEl hace grandes cosas, que nosotros no entendemos† (Job 37:5). Este discurso sirve como una especie de transición a la intervención del Señor mismo, que hablará †œdesde un torbellino† con la palabra final.
revelación de Dios a Job es grandiosa. No contesta las preguntas de Job, antes, por el contrario, le hace a su siervo muchas inquisiciones que le ponen en dificultades (Job 38:1 al 41:34).
se da cuenta de lo inadecuado de su actitud, se arrepiente de ella (†œYo conozco que todo lo puedes…. yo hablaba lo que no entendí­a…. De oí­das te habí­a oí­do; mas ahora mis ojos te ven. Por tanto, me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza† [Job 42:1-6]). Dios se enoja contra los amigos de Job, pero les perdona cuando éste ora por ellos. Los familiares de Job vienen y le ayudan económicamente. El siervo de Dios termina su vida felizmente, sano, con el doble de las riquezas que antes tení­a y con †œsiete hijos y tres hijas†. Murió †œviejo y lleno de dí­as†.

Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano

Según eruditos judí­os y hebraí­stas cristianos primitivos, Moisés fue el escritor de este libro. Su poesí­a, lenguaje y estilo indican que originalmente se escribió en hebreo, y sus porciones en prosa guardan muchas similitudes con el Pentateuco, lo que parece indicar que Moisés fue el escritor. El pudo haber conocido los hechos concernientes a la prueba de Job durante su estancia de cuarenta años en Madián, y cuando en 1473 a. E.C. Israel llegó cerca de Uz, en camino a la Tierra Prometida, tal vez se enteró de cómo acabó la vida de este patriarca.

Orden del libro. El libro de Job es singular debido a que en gran parte recoge un debate entre un siervo verdadero de Jehová Dios y tres compañeros que alegaban servir a Dios, pero que expresaron doctrinas erróneas al intentar corregir a Job. Se equivocaron al pensar que Dios castigaba a Job debido a algún pecado grave que mantení­a en secreto. Al argumentar sobre esta base, se convirtieron en virtuales perseguidores de Job. (Job 19:1-5, 22.) El debate consiste en tres series de discursos, en las que participan los cuatro oradores, a excepción de la última, en la que no habla Zofar, acallado por la argumentación de Job. Después, todos son corregidos por Elihú, el vocero de Jehová, y finalmente por Dios mismo.
Por lo tanto, cuando se lee o cita de este libro, hay que tener en cuenta que los argumentos presentados por Elifaz, Bildad y Zofar son erróneos. A veces estos tres compañeros de Job dicen verdades, pero en un contexto y con una aplicación incorrectos. Esta es la táctica que Satanás empleó con Jesucristo cuando †œlo llevó consigo a la ciudad santa, y lo apostó sobre el almenaje del templo y le dijo: †˜Si eres hijo de Dios, arrójate abajo; porque está escrito: †œA sus ángeles dará encargo acerca de ti, y te llevarán en sus manos, para que nunca des con tu pie contra una piedra††™. Jesús le dijo: †˜Otra vez está escrito: †œNo debes poner a prueba a Jehová tu Dios††™†. (Mt 4:5-7.)
Los compañeros de Job sostení­an que Dios castiga a los inicuos, una afirmación correcta (2Pe 2:9), pero concluyeron que todo lo que le ocurre al que sufre es como consecuencia de sus pecados, y que es así­ como Dios lo castiga. Al afirmar que el sufrimiento es prueba de que la persona ha pecado deliberadamente, hablaron con falsedad de Dios. (Job 42:7.) Lo calumniaron y dudaron de Su misericordia. Alegaron que Dios no se deleita en el hombre que mantiene integridad y que no tiene ninguna confianza en sus siervos, ni siquiera en los ángeles. Esta afirmación contradice muchas declaraciones bí­blicas que revelan el amor de Jehová a sus siervos inteligentes. Un ejemplo de la confianza de Dios en sus adoradores fieles se ve en la conversación que mantuvo con Satanás, en la que se refirió a Job y manifestó su total confianza en su lealtad al permitir que el Diablo lo pusiese a prueba. Sin embargo, hay que tener en cuenta que protegió la vida de Job. (Job 2:6.) Con relación a cómo trató Jehová a Job, el escritor cristiano Santiago dice: †œJehová es muy tierno en cariño, y misericordioso†. (Snt 5:11.)

Importancia. El libro de Job es esencial —al igual que Génesis 3:1-6 y otros pasajes de las Escrituras— para desvelar la gran cuestión de la justicia de Dios al ejercer su soberaní­a y cómo entra en juego en ella la integridad de los siervos terrestres de Dios. Aunque esta cuestión se escapaba al entendimiento de Job, no permitió que sus tres compañeros le hicieran dudar de su propia integridad. (Job 27:5.) Puesto que no era un pecador impenitente, no entendí­a por qué le vení­a la calamidad. Por lo tanto, se desequilibró en la cuestión de su propia justificación, quizás influido por las constantes acusaciones de sus tres compañeros. También estaba equivocado al insistir en recibir una respuesta de Dios en cuanto a la razón de su sufrimiento, cuando tení­a que haberse dado cuenta de que nadie tiene el derecho de decirle a Jehová: †œ¿Por qué me hiciste de esta manera?†. (Ro 9:20.) Sin embargo, Jehová misericordiosamente respondió a Job por medio de su siervo Elihú y al hablarle desde una tormenta de viento. Por consiguiente, el libro subraya con firmeza que es un error intentar justificarse ante Dios. (Job 40:8.)

Autenticidad y valor. Tanto Ezequiel como Santiago mencionan a Job. (Eze 14:14, 20; Snt 5:11.) El hecho de que los judí­os concediesen al libro de Job la misma autoridad que a otros libros inspirados de las Escrituras Hebreas, a pesar de que Job no era israelita, es un argumento de peso en favor de su canonicidad.
Quizás la mejor prueba de la autenticidad del libro radique en su armoní­a con el resto de la Biblia. En él también se recogen muchos detalles en cuanto a las creencias y costumbres de la sociedad patriarcal. Más aún, el comparar este registro con otras declaraciones bí­blicas ayuda de manera notable al estudiante de la Biblia a comprender mejor los propósitos de Jehová. En este libro hay una considerable cantidad de ideas paralelas a otros pasajes bí­blicos, algunas de las cuales figuran en el cuadro de la página 108.

[Recuadro en la página 109]

PUNTOS SOBRESALIENTES DE JOB
Relato de las experiencias de Job cuando Satanás desafió su integridad ante JehováQuizás lo escribió Moisés durante el tiempo en que Israel vagaba por el desierto, aunque Job seguramente pasó su prueba varios años antes de que naciese Moisés

La prosperidad y el bienestar de Job terminan cuando Jehová permite a Satanás ponerlo a prueba (1:1–2:10)
Satanás asegura que el motivo de la rectitud de Job es obtener beneficios personales
Job pierde su ganado, sus rebaños y sus diez hijos en un solo dí­a. Pese a ello, se mantiene í­ntegro
Se le hace padecer una enfermedad dolorosa y repugnante, pero se niega a maldecir a Dios; permanece fiel

Elifaz, Bildad y Zofar, tres compañeros de Job, se citan para †œcondolerse de él† (2:11–3:26)
Se quedan sentados con él en silencio durante siete dí­as
Job rompe el silencio para maldecir el dí­a en que nació
Se pregunta por qué Dios le permite seguir vivo

Los tres supuestos consoladores de Job mantienen con él un prolongado debate (4:1–31:40)
Sostienen que Job sufre debido a sus pecados y que tiene que ser culpable, pues Dios lo trata como a un enemigo
Recurren al razonamiento falso y a la calumnia, y se apoyan en la tradición y en visiones que alegan haber tenido, a fin de convencer a Job
Los tres compañeros instan a Job a que confiese sus pecados y rectifique su proceder, pues así­ —dicen— recuperará su anterior prosperidad
Job insiste en que es justo; no comprende por qué Jehová permite que sufra, pero reduce al silencio el consejo falso de sus tres compañeros
Job concluye al comparar sus dí­as anteriores, cuando era un anciano respetado, con la aflicción y humillación que sufre entonces; destaca lo mucho que se ha esforzado por evitar el pecado

Elihú, joven espectador, corrige a Job y sus compañeros (32:1–37:24)
Muestra que Job estaba equivocado al pretender justificarse a sí­ mismo en vez de a Dios, y recrimina a los tres compañeros de Job que no le hayan respondido correctamente
Elihú sostiene la justicia de Jehová, así­ como Su imparcialidad, gloria y poder infinito

Jehová habla desde una tormenta (38:1–42:6)
Jehová pregunta dónde estaba Job cuando El creó la Tierra, y si entiende las maravillas de la naturaleza. De este modo resalta la insignificancia del hombre en comparación con la grandeza de Dios
Luego pregunta si Job tiene derecho a criticarle
Job admite que habló sin entendimiento; se arrepiente †œen polvo y ceniza†

La prueba de Job termina y se recompensa su integridad (42:7-17)
Jehová expresa su desagrado a Elifaz, Bildad y Zofar porque no hablaron la verdad; les ordena que ofrezcan sacrificios y que pidan a Job que ore por ellos
Job se restablece cuando intercede por sus compañeros
Se le bendice con el doble de lo que tení­a en rebaños y manadas, y además llega a tener otros siete hijos y tres hijas

[Tabla en la página 108]

Libro Idea Referencias

de Job bí­blicas
3:17-19 Los muertos no saben nada, sino Ec 9:5, 10;
que están como dormidos Jn 11:11-14;
1Co 15:20
10:4 Dios no juzga desde el punto de 1Sa 16:7
vista del hombre
10:8, 9, 11, 12 El gran cuidado de Dios al Sl 139:13-16
formar al hombre
12:23 Dios deja que las naciones se Rev 17:13, 14,
hagan poderosas, incluso que 17
se unan contra El, para
destruirlas de un golpe con
todo merecimiento
14:1-5 El hombre ha nacido en pecado y Sl 51:5;
en esclavitud a la muerte Ro 5:12
14:13-15 La resurrección de los muertos 1Co 15:21-23
17:9 Al justo no se le hace tropezar Sl 119:165
sin importar lo que otros hagan
19:25 El propósito de Jehová de Ro 3:24;
redimir (recomprar, liberar) 1Co 1:30
a la humanidad fiel
21:23-26 Todos los hombres están sujetos Ec 9:2, 3
al mismo suceso resultante;
todos son iguales cuando mueren
24:3-12 Aflicción que causan los inicuos; 2Co 6:4-10;
trato que reciben los cristianos 11:24-27
24:13-17 Los inicuos aman la oscuridad Jn 3:19
más bien que la luz; la luz les
aterroriza
26:6 Todo está expuesto ante los ojos Heb 4:13
de Jehová27:8-10 El apóstata no invocará a Dios Heb 6:4-6
de corazón, ni tampoco será escuchado por El
27:12 Los que tienen †œvisiones† de su Jer 23:16
propio corazón, no de Dios,
pronuncian cosas vanas
27:16, 17 El justo heredará la riqueza Dt 6:10, 11;
acumulada por el inicuo Pr 13:22
Cap 28 El hombre no puede hallar la Ec 12:13;
sabidurí­a verdadera en el 1Co 2:11-16
†˜libro de la creación divina†™,
sino solo en Dios y en el temor
de El
30:1, 2, 8, 12 Se ocupa a los ociosos inútiles Hch 17:5
e insensatos en perseguir a los
siervos de Dios
32:22 El otorgar tí­tulos que no son Mt 23:8-12
bí­blicos es incorrecto
34:14, 15 La vida de toda carne está en Sl 104:29, 30;
la mano de Jehová Isa 64:8;
Hch 17:25, 28
34:19 Jehová no es parcial Hch 10:34
34:24, 25 Jehová quita y pone a los Da 2:21; 4:25
gobernantes según Su voluntad
36:24; 40:8 Lo más importante es declarar Ro 3:23-26
la justicia de Dios
42:2 Todo es posible para Dios Mt 19:26
42:3 La sabidurí­a de Dios es Isa 55:9;
inescrutable Ro 11:33
Otras comparaciones dignas de mención son: Job 7:17 y Sl 8:4; Job 9:24 y 1Jn 5:19; Job 10:8 y Sl 119:73; Job 26:8 y Pr 30:4; Job 28:12, 13, 15-19 y Pr 3:13-15; Job 39:30 y Mt 24:28.

Fuente: Diccionario de la Biblia

I. Bosquejo del contenido

Los cap(s). 1 y 2 (en prosa) presentan un encuentro en el cielo entre Dios y Satanás, y los efectos que produjo sobre la tierra. El cap(s). 3 es el gran “¿por qué?” de Job; Elifaz ofrece sus puntos de vista en los cap(s). 4–5, y Job replica en los cap(s). 6–7. Bildad continúa en el cap(s). 8, contestando Job en los cap(s). 9–10. La primera ronda de la discusión se completa con la contribución de Zofar en el cap(s). 11 y la respuesta de Job en los cap(s). 12–14. En la segunda vuelta escuchamos a Elifaz (15), Bildad (18) y Zofar (20), con las respuestas de Job en los cap(s). 16–17, 19, 21. En la forma en que aparece el texto (véase III, inf.), la tercera vuelta está incompleta, y sólo Elifaz (22) y Bildad (25) hablan, a lo que replica Job en las cap(s). 23–24, 26–27. Después de un interludio en el que se alaba la sabiduría (28), Job resume el debate (29–31). En los cap(s). 32–37 vemos la intervención de Eliú, y luego Dios responde a Job en los cap(s). 38–42.6. El libro termina con un epílogo en prosa que narra la restauración de la prosperidad de Job (42.7–17).

II. Autor y fecha

Este libro es anónimo. Según la tradición talmúdica “oficial”, que siguieron muchos escritores cristianos primitivos, fue escrito por Moisés (Baba Batra 14b, seq.), pero la continuación del pasaje y otras declaraciones muestran que no es más que una declaración piadosa, presumiblemente basada en un sentido de conveniencia que no debemos tomar seriamente. El hecho es que no contamos con indicios puramente objetivos que nos guíen, ni en lo referente a su autor ni a la fecha en que fue escrito. Los indicios que hacen pensar que fue escrito en época muy primitiva se basan principalmente en que no se menciona ningún detalle de la historia de Israel, pero esto queda suficientemente explicado por el deseo del autor de discutir el problema central fuera del marco del pacto. Otras indicaciones, como la mención de los caldeos como incursionadores nómadas (1.17) y del arcaico qeśı̂ṭâ (42.11), solamente prueban la antigüedad de la historia y no la de la forma escrita en que actualmente la tenemos. Los entendidos modernos varían en su estimación de la fecha, entre la época de Salomón y ca. del 250 a.C., siendo las fechas más aceptadas entre 600 y 400 a.C., aunque hay una creciente tendencia a adoptar fechas posteriores. Una fecha correspondiente a la época de Salomón, aceptada por Franz Delitzsch y E. J. Young, es la más temprana que razonablemente podemos aceptar. Los argumentos basados en el tema, el lenguaje, y la teología favorecen una fecha algo posterior, pero como el libro es sui generis en la literatura heb., y el lenguaje es tan distinto (algunos incluso consideran que es una traducción del arameo, o que el autor vivió fuera de Israel), mientras que la teología pertenece a todas las épocas, todo dogmatismo surge del subjetivismo o los preconceptos.

III. El texto

El hecho de que se trata de una de las poesías más difíciles del AT, y que en el vocabulario tenemos alrededor de 110 palabras (W. B. Stevenson, The Poem of Job, pp. 71) que no se encuentran en ninguna otra parte, ha dificultado extraordinariamente la tarea del escriba. Desgraciadamente las versiones no proporcionan mucha ayuda para cotejar el texto heb. Debemos usar la LXX con sumo cuidado. En su forma más primitiva falta alrededor del 17–25% del texto heb., probablemente a causa de que los traductores se sintieron intimidados por la tarea que tenían por delante; a menudo la traducción es libre y perifrástica, y a menudo incorrecta.

Los principales problemas textuales se encuentran en los cap(s). 26–27. En la forma en que los tenemos, contienen la respuesta de Job a la tercera exposición de Bildad. No podemos objetar que Zofar no haya hablado una tercera vez, ya que esto coincide con su carácter, y sería la prueba más evidente del triunfo verbal de Job sobre sus amigos. Indudablemente escuchamos hablar a Job en 27.2–6, pero en el contexto es virtualmente imposible adjudicarle 27.7–23. Probablemente sea parte de la tercera exposición de Zofar, o posiblemente de Bildad. Si así fuera, no se ha sugerido ninguna reconstrucción satisfactoria del texto, y puede haber ocurrido que parte del ms(s). original se haya perdido, algo que fácilmente podría haber sucedido con un frágil rollo de papiro.

IV. Integridad

La mayor parte de los entendidos separa el prólogo en prosa y el epílogo de la poesía de los cap(s). 3.1–42.6. Ya sea que interpretemos esto como una prueba de que son más antiguos que el poema, y que el autor transformó el núcleo de la antigua historia en un magnífico poema, la teoría no puede objetarse, y es muy posible que sea correcta. No hay prueba objetiva de la sugerencia de que otra persona posteriormente añadió la prosa al verso, ya sea que su composición fuese más temprana o más tardía.W. B. Stevenson (op. cit.) ha empleado esta teoría para imponer una interpretación no natural del libro.

Muchos eruditos consideran que ciertas porciones son inserciones posteriores. En orden descendente de importancia, las principales son: los discursos de Eliú (32–37), la alabanza de la sabiduría divina (28) y ciertas partes de la respuesta de Dios (39.13–18; 40.15–24; 41.1–34). En cada uno de estos casos, los argumentos lingüísticos son muy tenues. El argumento basado en su contenido probablemente toma los pasajes aislados. Es posible hacer una muy razonable defensa de ellos en su contexto actual.

V. Como literatura sapiencial

Bien dice R. H. Pfeiffer, IOT, 1948, pp. 683s: “Si nuestro poeta está a la altura de los más grandes escritores de la humanidad, como difícilmente se podrá dudar, su genio creador no necesariamente ha tenido que depender de modelos anteriores para la estructura general de su obra … Podemos considerarla como una de las obras poéticas más originales que jamás se hayan escrito. Tan original, en realidad, que no cabe dentro de ninguna de las categorías típicas que haya establecido la crítica literaria… no es exclusivamente lírica… ni épica … ni dramática … ni didáctica, ni reflexiva … a menos que se pretenda hacerlo encajar dentro de una categoría particular.” La convención que determina que Job es parte de la literatura sapiencial heb., y lo coloca junto a Proverbios y Eclesiastés, y lo compara con ciertos escritores “sapienciales egp. y bab., se justifica solamente si somos lo suficientemente cuidadosos como para tener presente la advertencia de Pfeiffer. A pesar de todo ello, resulta claro que se presenta a Job a sus amigos como miembros de la cofradía de los sabios, que fundamentalmente hablan como tales, y que Eliú se dirige a ellos como corresponde a tal categoría (34.2).

En Israel los sabios trataban de comprender a Dios y sus actos estudiando las grandes uniformidades de la experiencia humana por medio de la razón iluminada por “el temor del Señor”. Proverbios es un típico ejemplo de su comprensión de la vida. Job es una llameante protesta, no tanto contra el concepto básico de Proverbios de que una vida de temor a Dios trae prosperidad, y que los impíos recibirán sufrimiento y destrucción, sino más bien contra la idea de que con ello se logra comprender completamente los caminos de Dios. Job no constituye un tipo; es la excepción que da un mentís a la suposición de que es posible entender completamente la profundidad de la sabiduría de Dios y sus acciones por medio de la experiencia normal.

VI. El problema de Job

El poema es tan rico en su pensamiento, tan amplio en su alcance, que buena parte de la experiencia humana y sus misterios se han visto reflejadas en él. En su mayor parte, sin embargo, se considera que se ocupa del problema del sufrimiento humano. Aunque ha exagerado el caso, W. B. Stevenson (op. cit., pp. 34ss) aclara que en el poema hay menos alusión a los sufrimientos físicos de Job que lo que comúnmente se ha supuesto. Job se preocupa menos de su dolor físico que del tratamiento que recibe de sus familiares, sus conciudadanos, la multitud, y finalmente, sus amigos. Pero eso simplemente es prueba de que Dios lo ha abandonado. En otras palabras, el problema de Job no es tanto el del dolor, ni aun el del sufrimiento en un sentido más amplio, sino teológico, o sea, por qué Dios no actuó de acuerdo con lo que exigían que lo hiciera toda la teoría y sus experiencias anteriores. Como criatura de su época, naturalmente había construido toda su vida sobre la base de la teoría de que la justicia de Dios significaba equiparar el bien con la prosperidad.

Sacadas de su contexto, las palabras de sus amigos y de Eliú son más aceptables que muchas de las más precipitadas expresiones de Job. Dios las rechaza (42.7), no porque no sean verdaderas, sino porque reflejan un criterio demasiado estrecho. Esto lo aclara especialmente la discusión del destino de los impíos. Con toda la exageración de Job, debemos reconocer inmediatamente que sus amigos en realidad están mostrando un cuadro a priori de lo que debe ser el destino de los impíos. Ellos crean su imagen de Dios sólo mediante una cuidadosa selección de pruebas. La causa de la agonía de Job es la desintegración de su concepción teológica del mundo.

Esto explica la culminación aparentemente poco satisfactoria en la que Dios no contesta las preguntas y las acusaciones de Job, y, sin embargo, aunque proclama la grandeza de su poder absoluto, y no la de su regla ética, Job queda satisfecho. Comprende Job que su concepto de Dios se había deformado porque era demasiado pequeño; sus problemas se evaporan cuando llega a comprender la grandeza de Dios. El propósito del libro no es dar respuestas al problema del sufrimiento, sino proclamar a Dios en una grandeza tal que no haga falta respuesta alguna, porque trascendería la mente finita si la proporcionara; lo mismo se aplica a los problemas planteados incidentalmente.

Bibliografía. R. Augé, “Job”, °EBDM, t(t). IV, cols. 569–577; G. von Rad, Sabiduría de Israel, 1985; L. Alonso Schökel, J. L. Sicre Díaz, Job, 1983; J. M. Martínez, Job, la fe en conflicto, 1975; varios autores, La hora de Job, 1970; C. Jung, Respuesta a Job, 1964; M. F. Lacán y otros, Mensaje espiritual de los Salmos de Israel, 1968.

S. R. Driver y G. B. Gray, The Book of Job, ICC, 1921; G. Hölscher, Hiob, 1937; J. C. Rylaarsdam, Revelation in Jewish Wisdom Litterature, 1946; W. B. Stevenson, The Poem of Job, 1947; H. L. Ellison, From Tragedy to Triumph, 1958; E. Dhorme, The Book of Job, 1967; H. H. Rowley, Job, NCB, 1970; F. I. Andersen, Job, TOTC, 1976.

H.L.E.

Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades Bíblicas Unidas.

Fuente: Nuevo Diccionario Bíblico