(representaciones, pintadas o esculpidas, de una realidad).
– A Dios le gustan, y quiere, y ordena que se hagan imágenes sagradas, Exo 25:18, 1Re 6:23, 1Re 6:28, Num 21:8-9 : (aquí, la serpiente de bronze es una figura de Cristo, Jua 3:14).
– La Biblia se opone inexorablemente a las imágenes de dioses falsos, que no corresponden a ninguna realidad, ¡son ídolos!, Isa 40:20, Isa 40:25, Jer 9:2, Jer 9:14, Sal 78:58.
– Dios prohíbe hacer cualquier imagen, ¡para adorarlas!: Lea Exo 20:4, ¡y también 5, la razón!, y Deut,Exo 5:8, ¡y también 9, la razon!.
– Los musulmanes son totalmente opuestos a cualquier imagen sagrada, sin embargo, sí aceptan imágenes de reyes, familiares, etc.
– Lo mismo hacen, erróneamente, algunos protestantes. La próxima vez que alguna persona le diga que las imágenes son «ídolos», le diga que le de los dólares que tiene, porque todos tienen la imagen de Washington o Lincoln. o le pida la cartera, y ya verá cómo tiene la imagen de su esposa o hijos.
– En la Iglesia Católica nunca jamás se ha adorado a ninguan imagen, y, si alguien le dice lo contrario, es que lo está enganando o mintiendo.
– En la Iglesia, sí se hacen pinturas, esculturas, toda clase de imágenes, para recordarnos a Dios y sus amigos, los santos, y se ponen en sitios de distinción, como cuando usted pone la imagen de sus padres o esposa o hijos, en el lugar más visible del hogar, ¡eso se puede!, iY puede llevar la imagen de su esposa, o novia, o hijos, en su cartera!. y la de Jesús y la de su Madre también. ¡a Dios le gusta también!.
Diccionario Bíblico Cristiano
Dr. J. Dominguez
http://biblia.com/diccionario/
Fuente: Diccionario Bíblico Cristiano
En todas las religiones, las creencias, ritos y costumbres se expresan con signos adecuados a la psicología y a la cultura propia, así como a los contenidos de la religión. Así encontramos templos, altares, símbolos, imágenes o iconos, etc. El uso de estos signos puede variar, siendo, a veces, más austeros o también presentado cierto riesgo de formulismo, magia o idolatría. Pero los signos, como en el caso de las imágenes, son necesarios para expresar las actitudes religiosas. En el Antiguo Testamento hay también «imágenes», aunque muy escasas, como el arca de la Alianza y los querubines (cfr. Ex 25,10-12), pero se subraya la trascendencia de Dios para evitar el peligro de idolatría (cfr. Deut 4,15-16).
Ninguna imagen puede expresar a Dios, que es siempre infinito y trascendente. El culto no se dirige directamente a las imágenes. Las imágenes cristianas representan principalmente a Cristo y los diversos aspectos de su misterio y de su mensaje. En este sentido, en relación con Cristo, se pueden exponer y venerar imágenes de María, de los ángeles y de los santos (cfr. concilio segundo de Nicea, en 787). Los contenidos de la revelación (la Palabra de Dios) se expresan por medio de «palabras» (que son signos convencionales) y por medio de imágenes o iconos. Entonces las imágenes estimulan a poner en práctica la vida cristiana, recordando la presencia activa de Cristo (y de los santos) en nuestra vida.
Las imágenes o «iconos» tienen importancia especial en la liturgia de las Iglesias orientales. Ordinariamente son veneradas con oraciones, cantos, ceremonias, etc. Tienen relación con fiestas litúrgicas, santuarios, peregrinaciones… En esos iconos se ha expresado la contemplación de un pueblo (o de un artista en ambiente de oración y penitencia), a modo de «silencio teológico», y tienen un significado parecido al de las palabras, porque la revelación también se expresa con estos signos artísticos (como se expresa con los signos convencionales de las palabras o con la vida de los santos). Los iconos son la expresión de la fe común (que supera las herejías) y de la vida litúrgica a través de todo el año.
Las imágenes no son signos mágicos, sino expresiones que estimulan a la contemplación de los misterios cristianos y a la meditación de la Palabra de Dios. Es importante que las imágenes tengan valor artístico y cultural, como muestra de la inculturación del mensaje cristiano en un pueblo concreto. La disposición y armonía de las imágenes deben manifestar la centralidad del misterio pascual de Cristo, celebrado en la Eucaristía. Las imágenes estimulan a la imitación y a la relación personal (oración, intercesión…).
En una sociedad «icónica» o de imágenes, éstas pueden ser signos transmisores del mensaje cristiano, para anunciar los contenidos evangélicos que deberán expresarse también con los signos y símbolos de cada culturas. La «imagen» recuerda el valor del «testimonio», unido a la santidad de vida y a la intercesión, así como señala un «más allá» escatológico de encuentro con Cristo resucitado.
Referencias Arte, belleza, culto, liturgia, religiosidad popular, sacramentales, santuarios, santuarios marianos, testimonio.
Lectura de documentos SC 125-126; LG 67; CEC 1159-1162, 2130-2132; CIC can. 1186-1190.
Bibliografía P. MARIOTTI, Imagen, en Nuevo Diccionario de Espiritualidad (Madrid, Paulinas, 1991) 955-965; S. OTTO, Imagen, en Conceptos Fundamentales de Teología (Madrid, Cristiandad, 1979) I, 749-756; E. ROS LECONTE, Iconografía mariana bizantino-rusa (Barcelona 1984); A.M. THIBAULT, La imagen en la sociedad contemporánea (Madrid, Fundamentos, 1976).
(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelización, BAC, Madrid, 1998)
Fuente: Diccionario de Evangelización