HAMURABI, CODIGO DE

Este famoso código de leyes fue promulgado por Hamurabi, el 60 rey de la primera dinastí­a de Babilonia. De los 11 reyes de esta dinastí­a, su reinado de 43 años fue el más largo. Muchas inscripciones dan un buen relato de su vida y testifican de su sabio gobierno y de su brillante administración. El solidificó los pequeños estados de Babilonia en un reinado poderoso y unificado. Sus conquistas no sólo cubrieron el valle de Mesopotamia sino que aun se extendieron hacia el oeste hasta el mar Mediterráneo. La fecha de su reinado ha sido incierta hasta que *Mari, la ciudad-estado en el lado occidental del rí­o Eufrates, ca. 418 kms. al norte de Babilonia, fue excavada. Los excavadores encontraron allí­ muchas tabletas que dan una historia cierta de la edad patriarcal. Un relato de la conquista de Mari data del 320 año del reinado de Hamurabi (1728–1686 a. de J.C. ).
No sólo era Hamurabi un gran genio militar, sino que también fue notable por sus logros literarios. La extensión de su reinado y las necesidades sociales económicas y legales de su pueblo demandaban un código de leyes para encarar estas situaciones, ya que los códigos legales hasta entonces conocidos eran inadecuados. Un estudio comparative del Código de Hamurabi conotros códigos anteriores muestra que él los usó como base. El código más antiguo que ha sido descubierto hasta la fecha es el de un rey sumerio, Ur Nammu, y data de ca. 2050 a. de J.C. Ur Nammu trata de los problemas de los usureros, las medidas y pesas justas, la protección de los huérfanos y las viudas de aquellos que les robarí­an y de la opresión del pobre por el rico.
Otros dos códigos son muy similares en arreglos y contenidos. Uno que quizá ejerció mayor influencia fue el semí­tico, antiguo babilónico (el mismo lenguaje usado por Hamurabi), el Código del reino de Eshnunna. Este data de alrededor del 2000 a. de J.C. y pertenece al reinado del rey Bilalama. Fue encontrado en Tell Abu Harmel, cerca de Bagdad, Iraq, en 1945 por el Directorio de Antigüedades Iraquí­. Las dos tabletas encontradas han sido traducidas por Albrecht Goetze de la Universidad de Yale. Otro código fue el sumerio del rey Lipit Istar de Isin que fue encontrado aproximadamente hace medio siglo por la expedición de la Universidad de Pensilvania en Nippur, Iraq. Este no fue estudiado adecuadamente y por lo tanto no fue publicado sino hasta 1947. Esto fue hecho por Samuel N. Kramer del Museo de la Universidad de Pensilvania. Las 7 tabletas escritas en sumerio contienen leyes que muestran cómo los reinos de las pequeñas ciudades habí­an tratado de enfrentar las situaciones locales. Sin embargo, al formular las leyes necesitadas, Humurabi usó sus códigos y los de otros paí­ses conocidos, de modo que muchas de sus leyes no las inventó él. Es evidente que el suyo no es el más antiguo código de leyes. Sin embargo, es el documento legal más extenso y más completo que se haya descubierto hasta hoy en el Cercano Oriente.
El Código de Hamurabi fue grabado en ambos lados de un pilar de piedra diorite negra de ca. 2, 5 mts. de altura. Fue colocado en Esagila, el templo de Marduk en Babilonia, donde la gente podí­a verlo y leerlo.
Fue, sin duda, usado durante ca. 500 años hasta su desaparición en el siglo XI a. de J.C. Su existencia se desconocí­a hasta diciembre de 1901 cuando M. J. de Morgan, un arqueólogo francés, excavó en el sitio de la antigua acrópolis de Susa (la Susa del libro de Ester) encontrando partes de una estela rota de diorite negra con su tope redondeado. Aunque estaba rota en 3 partes fue fá cilmente restaurada. Medí­a alrededor de 2 mts. de circunferencia en su base y 1, 5 mts. en la parte superior y estaba cubierta con escritura cuneiforme (acadia y asirio-babilónica), con la excepción de 5 columnas que habí­an sido borradas con el propósito de eliminar una inscripción de victoria o dedicación por algún gobernador elamita, tal vez Shutruk-Nahhanti ( ca. 1207–1171 a. de J.C. ) quien habí­a borrado la estela de Naram-Sin de igual manera. Este gobernador evidentemente lo tomo como un trofeo de victoria cuando asoló Babilonia en el perí­odo de su declinación. Ahora está en el Louvre en Paris, Francia.
Un fragmento de otra estela, que contiene una parte del epí­logo fue también encontrado por de Morgan en Susa. Las lí­neas finales de esta estela parecen indicar que habí­a sido puesta en Ebarra, el templo de Samas, en Sippar. Esta inscripción infiere que el original habí­a estado en el templo de Marduk en Esagila de Babilonia. Así­ pues, copias del original fueron depositadas en diferentes ciudades del imperio de Hamurabi. La gran estela rota, con el Código de Hamurabi, clama ser el original. Otro fragmento, que no pertenece al gran pilar, contiene el texto de la columna 41, lí­neas 72–80.
El Código de Hamurabi, que data ca. el 1723 a. de J.C. (el 20 año del reinado de Hamurabi), es la inscripción babilónica más larga que jamás se haya encontrado, conteniendo ca. 4000 lí­neas de las cuales 2614 aún existen. Es uno de los ejemplos más bellos de la escritura cuneiforme babilónica arcaica. En la parte superior del anverso hay unbajo relieve que muestra al rey recibiendo las leyes de Samas, el dios sol, una semejanza a la experiencia de Moisés al recibir los diez mandamientos en el monte Sinaí­. Debajo del bajo relieve hay 16 columnas de texto, que contienen 1.114 lí­neas de escritura de las cuales 4½ columnas constituyen el prólogo. Habí­a originalmente 5 columnas más pero éstas habí­an sido borradas por el rey elamita. En el reverse hay 28 columnas (con más de 2500 lí­neas de escritura)de las cuales 5 columnas forman el epí­logo. Así­ pues, hay 65 leyes en el anverso y ca. otras 34 leyes fueron borradas en la parte inferior; el reverse contiene 183 leyes. El código total tení­a originalmente alrededor de 282 leyes inscritas en la estela.
El código se divide en 3 partes principales: el prólogo que contení­a la dedicación a Samas, el dios sol; el código de leyes en detalle y el epí­logo. El professor Lyon de Harvard afirma: †œEn el arreglo experto de su material, el código nunca ha sido superado y ni siquiera ha sido alcanzado† (†œThe Structure of the Hammurabi code†, JAOS , Vol. XXV, pág. 254).
Mientras este código no trata de leyes religiosas ni de religión como lo hizo el código mosaico, sin embargo, acepta la religión de Babilonia y sus dioses como puede verse en el prólogo; por ejemplo, la dedicación del código a Samas, el dios sol.
Las leyes de este código tartan de 3 clases de ciudadanos: (1) El †œawelum† —hombre libre de la clase alta, un aristócrata y caballero (professional, militar o comerciante). Pritchard traduce †œseignior† —†œel señor feudal o propietario de la tierra† ANET , pág. 166). (2) Los †œmushkenum† —hombre libre de la clase media, un ciudadano privado, que podrí­a llamarse un hombre pobre, aun uno que fue esclavo alguna vez. (3) El †œarud† o †œwardu†, el esclavo.
Las clases anteriores son tratadas de una manera diferente en el código, siendo mayors las penalidades por las injusticias hechas a un aristócrata que por las iniquidades a miembros de las clases bajas. La lex talonis, la cual fue usada en el código mosaico es básica. Significaba †œojo por ojo y diente por diente†. A uno que golpeara a su padre se le amputaba la mano, como podrí­a hacerse con el médico que hubiera hecho mal uso de su práctica médica.
En el prólogo el rey reconoce su deuda hacia los dioses y reconoce sus poderes y actos generosos al elevarlo a él transformándolo de un pastor a gozar de una elevada posición como gobernante.
En seguida, Humurabi da, en prosa, las leyes de su reinado. Treinta y dos ofensas son nombradas en el código en las cuales la pena de muerte está prescrita. Debe notarse que las ofensas por los hombres libres ricos, las mujeres inmorales, las monjas y artesanos son especialmente señaladas. Algunos de los crí­menes mencionados son: (1) Hechicerí­a (véanse Ex. 22:18; Dt. 18:10; Nm. 5:11–28). (2) Falso testimonio (véase Dt. 19:18, 19). (3) Robo, como el robo de la propiedad del templo o del estado, recibir bienes robados, el robo en un incendio, el vender la propiedad perdida, el robo en el camino (véanse Ex. 22:1–4, 9; Lv. 6:3–5; Dt. 21:1–9). (4) Secuestro (véanse Ex. 21:16; Dt. 23:15). (5) Deserción o apropearse de la propiedad de un soldado falsamente. (6) Cobrar demasiado y permitir a los ilegales congregarse en una taberna atendida por mujeres, o una monja visitando una taberna (véase Dt. 23:17). (7) Construción defectuosa de un edificio que causare la muerte de un propietario. (8) Incesto o adulterio (véase Lv. 19:20–22; 20:10; Nm. 5:11–28). (9) El pegarle a uno de los padres (véase Ex. 21:5, 6). (10) Homicidio (véase Ex. 21:15).
El método de ejecución no esté siempre especificado. Los 3 tipos mencionados son la hoguera, ahogar y la pira.
Además de la pena de muerte, era impuesta la mutilación corporal por crí­menes especí­ficos que no merecí­an la muerte. Esto podí­a tomar la forma de una marca sobre diferentes partes del cuerpo; el cortarle la oreja, la mano, la lengua o el pecho o destruirle un ojo. La lex talonis, la ley de la retribución era básica tanto en el Código de Hamurabi como en el mosaico.
Algunas de las ofensas y sus penalidades eran: (1) Un hijo que le pega a su padre, pierde su mano. (2) Al que le destruye el ojo a un hombre libre se le destruye el suyo propio. (3) Al que le rompe el hueso a un hombre libre se le rompe su propio hueso. (4) Al que le rompe el diente a un hombre libre se le rompe el suyo propio. (5) A un médico que causa la muerte o pérdida de un ojo en una operación mayor se le corta su propia mano.
Un tercer método de castigo era el imponer multas, dependiendo la cantidad de la clase de ciudad a la que la persona culpable pertenecí­a. A la persona culpable se le requerí­a hacer restitución. Si era un aristócrata la pena era treinta veces por uno; si era un ciudadano privado era diez veces por uno. Si era un hombre rico y libre el que cortaba un árbol de propiedad de otro sin su consentimiento, la penalidad impuesta era una suma monetaria; si el buey de un hombre libre rico corneaba a una persona, era impuesta una multa en efectivo.
El código contení­a leyes referentes a honorarios y salarios. El médico recibí­a un pago por una operación. La cantidad pagada por el hombre libre era de diez siclos de plata; de un hombre liberado era de cinco siclos; y de un esclavo, dos siclos. El interés sobre el dinero prestado era el mismo para todas las clases (véanse Ex. 21:2-6; 22:17; Dt. 15:17, 18; 25:11-13).
Los salarios de ciertos trabajadores eran fijados por ley. El barquero, cosechador, trillador y el pastor eran pagados anualmente; los salarios del ladrillero, carpintero, cantero, artesano, lechero y sastre eran pagados diariamente, así­ como el arriendo de un animal doméstico para trillar o arar un carro de bueyes y su conductor y una carreta, carro o bote (Ex. 22:10-13).
Lo más importante son las leyes en relación con la familia, con respecto a los derechos de propiedad, derechos de los hijos y el divorcio (véanse Ex. 21:17; Nm. 27:8-11; 36:2-12; Dt. 21:15-21; 22:13-21).
La esclavitud era una institución reconocida. Habí­a dos clases —temporal y permanente. El esclavo temporal era una persona que se habí­a vendido a sí­ misma o a algún miembro de su familia para pagar una deuda. Debí­a servir 3 años, y en el 40 año era restaurado a la libertad (véanse Ex. 21:2–11; Dt. 15:12–18). Los esclavos permanentes eran los extranjeros, generalmente los cautivos de guerra. Estos eran comprados en el mercado de esclavos. Su vida era difí­cil y si alguno se rebelaba contra su dueño, se le cortaba una oreja (véase Jos. 9:16–27).
El código termina con un largo epí­logo en el cual Hamurabi habla de sus nobles hazañas, su honesta administración y su preocupación por los intereses de su pueblo. Ordena que cada oficial y gobernador bajo él obedezca toda ley y mandamiento y termina pronunciando bendiciones sobre los administradores fieles de las leyes y terribles maldiciones sobre quienes fallen, sea por negligencia o porque busquen destruirlas.
El código mosaico o hebreo tiene mucho en común con elCódigo de Hamurabi, aunque varí­a debido a las diferencias culturales y religiosas entre Israel y Babilonia. El código bí­blico reconoce únicamente a Jehová como el Dios de Israel y está particularmente adaptado al pueblo que acaba de abandonar el estado de esclavitud. ElCódigo de Hamurabi presupone la vida urbana del sur de Mesopotamia con sus mercaderes y su cultura altamente civilizada.
BIBLIOGRAFIA: Encyclopedia Britannica, 1954 edition., Vol. 2, págs. 862–64, Vol. 11, p. 134. Robert F. Harper, The Code of Hammurabi, King of Babilonia, 2nd. ed. , University of Chicago Press, 1904. Sabitino Moscati, The Face of the Ancient Orient, Quadrangle Books, Chicago, 1960, caps. 2 y 3. George Contenau, Everyday Life in Babylon and Assyria, St. Martin†™s Press, Inc., New York, 1954. Encyclopedia Americana, New York, 1941, Vol. 13, págs. 666–668. Ancient Near Eastern Texts, Rev. ed. Princeton University Press, Princeton, New Jersey, 1955. Jack Finegan, Light from the Ancient Past, Princeton University Press, Trenton, New Jersey, 1959. Albert T. Clay, Light on Old Testament from Babel, 2nd. ed. , Sunday School Times, Co., Philadelphia, Pa., 1907. Ira M. Price, The Monuments and the Old Testament, Revised and enlarged by O. R. Sellers and E. L. Carlson, Judson Press, Philadelphia, Pa., 1958. G. R. Driver and John C. Miles, The Babylonian Laws, Clarendon Press, Oxford, England, 1952. Cyrus Gordon, Hammurabi†™s Code, Quaint or Forward Looking

Fuente: Diccionario Bíblico Arqueológico