H8641

Diccionario Strong

תְּרוּמָה

terumá

o תְּרֻמָה terumá (Deu 12:11); de H7311; presente (como ofrecido encima), especialmente en sacrificio o como tributo: elevar, mecer, obligar, ofrenda mecida, porción, presentar, presente, primicia.

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Diccionario Chávez

תְּרוּמִיָּה Porción reservada de la tierra que estaba reservada a los sacerdotes (Eze 48:12).

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Diccionario Vine AT

terûmah (תְּרוּמָה, H8641), «ofrenda alzada; ofrenda; oblación». Este vocablo se halla en la literatura antigua de Ugarit con el significado de «pan de ofrenda», así como en todos los períodos del hebreo. En hebreo moderno se usa a menudo con la connotación de «contribución», parecido al uso que hallamos en Eze 45:13, Eze 45:16 : la contribución que se hace a un príncipe. Terûmah se encuentra unas 70 veces en el Antiguo Testamento y por primera vez en Éxo 25:2 : «Di a los hijos de Israel que tomen para mí ofrenda; de todo varón que la diere de su voluntad, de corazón, tomaréis mi ofrenda».

El término terûmah se basa en una raíz semítica común (rûm) que quiere decir «exaltar, elevar», por lo que se infiere que estas «ofrendas» eran elevadas en alto de alguna manera al colocarlas sobre el altar. A esto se debe que la RVA (así como la KJV en inglés) lo traduzca como «ofrenda alzada»: «De lo primero que amaséis presentaréis una torta como ofrenda alzada de la era; así la presentaréis alzada» (Núm 15:20 RVA; «así la elevaréis» LBA; la gran mayoría de versiones en castellano dicen sencillamente «ofrenda»). De estos textos y otros, pareciera que terûmah se usó desde el principio, cuando la economía israelita se basaba en la agricultura, con referencia a «contribuciones» o «donativos» del producto de la tierra. Otros ejemplos son Deu 12:6, Deu 12:11, Deu 12:17.

Primero, terûmah se usaba a menudo para indicar los donativos o contribuciones a Dios que no obstante se apartaban específicamente para uso de los sacerdotes: «Toda ofrenda alzada de todas las cosas consagradas que los hijos de Israel presentan al sacerdote será para él» (Núm 5:9 RVA). Tales «ofrendas» correspondían a los sacerdotes por el pacto especial que Dios había hecho con ellos: «Todas las ofrendas alzadas de las cosas sagradas que los hijos de Israel presenten a Jehovah las he dado para ti, para tus hijos y para tus hijas contigo, como provisión perpetua. Constituye un perpetuo pacto de sal delante de Jehovah, para ti y para tus descendientes contigo» (Núm 18:19 RVA). Las ofrendas o contribuciones a veces eran de grano y sus derivados: «Junto con las tortas de pan con levadura ofrecerá su sacrificio de paz en acción de gracias. De cada ofrenda presentará una parte como ofrenda alzada a Jehovah, la cual será para el sacerdote que esparza la sangre de los sacrificios de paz» (Lev 7:13-14 RVA). Una parte de los sacrificios de animales también se apartaba como terûmah para los sacerdotes: «También daréis al sacerdote, como ofrenda alzada, el muslo derecho de vuestros sacrificios de paz» (Lev 7:32 RVA; cf. Lev 10:14-15; Núm 6:20). Sobra decir que estas contribuciones a los sacerdotes se daban para suministrar los alimentos básicos para ellos y sus familias, puesto que su tribu, Leví, no recibió tierra donde pudieran cultivar su propio sustento.

Aunque todos los sacerdotes debían pertenecer a la tribu de Leví, por herencia paterna, no todos los levitas ejercían el sacerdocio. Por una parte, eran demasiado numerosos. Es más, se requería que una parte de ellos trabajara en el tabernáculo y después en el templo, en oficios de mantenimiento y limpieza. Es fácil de entender el porqué cuando se piensa en todo lo que estaba involucrado en el sistema de sacrificios (Deu 14:28-29). A decir verdad, los levitas vivían en diferentes partes de Israel, con la responsabilidad social de las comunidades israelitas en que moraban. Al igual que las viudas, los huérfanos y los residentes extranjeros, los levitas debía recibir el diezmo de lo que ofrendaba el pueblo para el Señor. Una parte de los diezmos consistía del terûmah u «ofrenda alzada» para los sacerdotes, descendientes de Aarón (cf. Núm 18:25-32).

Segundo, con el objeto de conseguir los materiales necesarios para la construcción del tabernáculo en el desierto, se manda a Moisés recibir una «ofrenda» o terûmah. Dicha «ofrenda» consistiría de toda suerte de metales y piedras preciosas, así como de materiales más corrientes de construcción como madera y pieles (Éxo 25:3-9). Cuando Moisés lo anunció al pueblo de Israel, dijo: «Tomad de entre vosotros ofrenda para Jehová; todo generoso de corazón la traerá a Jehová; oro, plata, bronce» (Éxo 35:5). Y sigue una lista de los materiales que necesitarían (Éxo 35:6-8). Las implicaciones de esta situación son dos: el terûmah pertenece en realidad al Señor y debe ofrendarse libremente, de buena voluntad y con corazón generoso. Durante el período del segundo templo, posterior al cautiverio, las contribuciones de plata y oro y los vasos del templo se denominan «ofrenda para la casa de nuestro Dios» (Esd 8:25).

Tercero, el terûmah a veces era una «ofrenda» que cumplía la función de impuesto: la tasa obligatoria que se cobraba a todo varón israelita mayor de veinte años de edad. El tributo era para el mantenimiento del tabernáculo y posteriormente el templo (Éxo 30:11-16). El monto del impuesto era el mismo sin importar la situación económica del contribuyente:«Ni el rico pagará más de cinco gramos ni el pobre menos cuando den el tributo al Señor como rescate de sí mismos» (Éxo 30:15 NBE; «expiación por vuestras personas» RVR). El impuesto se demandó como castigo por el censo de población masculina que David hizo en contra de la voluntad de Dios (2Sa 24:1). La función práctica de todo esto es que el tributo brindaba el sustento que el santuario necesitaba. Otro ejemplo de terûmah con el sentido de impuesto se encuentra en Pro 29:4 : «Con justicia el rey da estabilidad al país; cuando lo abruma con tributos, lo destruye» (NVI). Los duros impuestos de Salomón, que condujo a la division del reino pueden ser un caso de este tipo (1 Reyes 12).

Finalmente, encontramos un uso muy diferente de terûmah en Eze 45:1; Eze 48:9, Eze 48:20-21, donde se llama «oblación» al pedazo de terreno sobre el que se construiría el templo del poscautiverio, junto con las casas para sacerdotes y levitas. Esta extensión de terreno se denomina «ofrenda santa reservada» (Eze 48:20 BJ; o «porción sagrada» LBA; cf. «coto sagrado» NBE; «zona sagrada» BPD) puesto que pertenece a Dios tanto como el terûmah que se le entregaba en sacrificio.

Fuente: Varios Autores