Extorsión (heb. ôsheq; gr. harpague). Práctica de apoderarse de propiedades o dinero de otros por medio de la fuerza o del subterfugio, y algunas veces por medio de la intimidación (Psa 109:11; Isa 16:4; Eze 22:12; Luk 18:11; etc.). Dios advirtió de no poner la confianza en el dinero ganado por medio de la extorsión (Psa 62:10) y condenó a los judíos por practicar este pecado (Eze 22:7, 29). Cristo reprendió con severidad a los escribas y fariseos por su extorsión escondida bajo un manto de santidad (Mat 23:25). Pablo exhortó a los creyentes corintios a no asociarse con los extorsionistas (heb. mûts, nâshâh; gr. hárpax), declarando que los tales no pueden entrar al cielo (1Co 5:10, 11; 6:10). Extranjero. Alguien que es un extraño o un forastero.* Se debería notar que parece haber una distinción entre los vocablos hebreos y griegos que se verán a continuación. Una clasificación amplia nos diría que: o (1) designa a alguien de cualquier raza que está viviendo como un extraño a cierta distancia de su tierra natal (tal parece ser el caso en 1Pe 1:1, donde el vocablo gr. parepíd’mos se referiría tanto a judíos como a gentiles* residiendo en el extranjero o fuera de Palestina); o (2) se refiere a los «gentiles», en cuyo caso se trata de un miembro de cualquier raza que no sea la judía, no importando el lugar. En el AT los vocablos hebreos se refieren a diversos extraños: 1. Nokrî, «extraño», «extranjero», «forastero» (Deu 15:3; 23:20; 1Ki 8:41; Neh 13:26; Pro 20:16; Oba_11). Nokrî no necesariamente designa a un no judío, sino simplemente a una persona o un objeto que es distintivamente extraño a la localidad. Era el extranjero de paso en Israel, sin obligaciones legales ni religiosas, y sin otros derechos que los de la hospitalidad y del sentido de la convivencia. Sin embargo, cuando lo usaban los hebreos por lo general se refería primariamente a los no hebreos, ya sea a quienes permanecieron en Canaán después de la conquista israelita a los que luego se establecieron allí. Rut la moabita se designa a sí misma con este término (Rth 2:10); a Itai el geteo, un filisteo, se lo califica con el mismo vocablo (2Sa 15:19); y las esposas extranjeras de Salomón son descriptas con igual palabra (1Ki 11:1). 2. Ben nêkâr, literalmente «hijo de un país extranjero». Se lo usa frecuentemente como un sinónimo de nokrî (Gen 17:12; Exo 12:43; Isa 56:3, 6; etc.). 3. Zâr, «extraño», «ilegal», «extranjero» (Eze 7:21; 11:9; 28:10; etc.). Esta palabra aparece a menudo como equivalente de nokrî, pero contiene la implicación adicional de que la persona así designada es una «intrusa» (Lev 22:10) que no debe esperar participar de los privilegios de la comunidad o clase; tiene una connotación de hostilidad. 4. Tôshâb, «morador o residente temporal», «transeúnte», «residente» (Exo 12:45). Aunque la palabra se refiere al estado más o menos arraigado del individuo involucrado, implica que el hogar original de la persona era otro (Gen 23:4; Lev 25:35, 40, 47; etc.). 5. Gêr, alguien que junto con el tôshâb podía ser recibido en la comunidad israelita y gozar de muchos de sus privilegios (Deu 10:18; Lev 19:33; etc.). Era alguien que vivía en tierra israelita, donde había fijado su residencia; estaba religiosamente incorporado. En el NT, la palabra «extranjero» es expresión de los siguientes vocablos griegos: 1. Pároikos (Eph 2:19; 1Pe 2:11; cf su uso en Act 7:6, 29). El término no sólo se refiere a quienes eran extraños dentro de una comunidad 431 dada, también implica (como tôshâb) que mantenían una residencia más o menos permanente en el lugar. Tales individuos, como originarios de una ciudad remota, no podían pretender tener todos los derechos y privilegios que le pertenecían naturalmente a los ciudadanos locales; pero podían vivir y administrar los negocios con la venia de la población local. 2. Alloguenes (Luk 17:18). 3. Bárbaros, «no griego», «extranjero», «alguien que habla lengua extraña» (1Co 14:11). 4. Héteros, «otro», «diferente», «(un) extraño»; de aquí «extranjero» (1Co 14:21). 5. Xénos, «forastero» (Act 17:21). En Eph 2:12,19 los extranjeros son los no judíos.
Fuente: Diccionario Bíblico Evangélico
Acto o práctica de tomar u obtener algo de una persona que no está dispuesta a darlo, valiéndose del temor, ya sea por la fuerza, amenazas o cualquier otro uso indebido del poder. El sentido básico de la palabra griega que se traduce †˜que practica extorsión†™ (hár·pax) es †˜que arrebata†™. (1Co 5:10, ENP.) La Biblia advierte repetidas veces que no se trate de obtener ganancia injusta, advertencia dirigida en especial a aquellos que están en puestos oficiales o de responsabilidad. (Ex 18:21; Pr 1:19; 15:27.)
Sin embargo, durante la dominación romana sobre Palestina los judíos recaudadores de impuestos a menudo fueron culpables de extorsión. Gracias a su posición, tenían muchas oportunidades de enriquecerse injustamente (así como, sin duda de enriquecer a sus amos romanos) a expensas del pueblo. Puede que Jesús se haya referido a este aspecto en su ilustración del fariseo que se creía muy justo y que oraba a Dios en el templo al lado de un recaudador de impuestos, vanagloriándose de no practicar la extorsión. (Lu 18:11.) Juan el Bautista aconsejó a los recaudadores de impuestos que se acercaron a él y le preguntaron qué debían hacer: †œNo exijan nada en exceso del impuesto fijo†. (Lu 3:13.)
Cuando Zaqueo, un supervisor acomodado de los recaudadores de impuestos, invitó a Jesús a su casa, se arrepintió y se volvió de su mal camino, y dijo: †œTodo cuanto extorsioné de persona alguna por acusación falsa, le devuelvo el cuádruplo†. (Lu 19:2, 8; véase ACUSACIí“N.) Sin embargo, en tales casos de arrepentimiento y confesión de culpa la Ley solo requería que se restituyera el 120% de lo defraudado. (Le 6:2-5.)
En las Escrituras Griegas Cristianas se menciona la extorsión junto con la fornicación, el adulterio, la idolatría, la avidez, el robo, la borrachera, la injuria y la homosexualidad, todas ellas prácticas que impiden la entrada en el reino de Dios. Cuando escribió a la congregación de Corinto, el apóstol Pablo dijo que en otro tiempo algunos de ellos habían incurrido en ese tipo de prácticas, pero que ya estaban limpios. Por consiguiente, si bien no podrían evitar tener algún contacto con personas de esa clase en el mundo, no deberían relacionarse con aquellos que, llamándose †œhermanos†, practicaran esas cosas, y, además, habrían de expulsarlos de la congregación. (1Co 5:9-11; 6:9-11.)
La actitud cristiana hacia el soborno como una forma de extorsión se ilustra en el caso del apóstol Pablo. El gobernador romano Félix intentó obtener de él un soborno prolongando su detención dos años. Pablo fue consciente de este hecho, pero no le ofreció nada. Con el tiempo Festo sustituyó a Félix en el puesto de gobernador. (Hch 24:26, 27.)
Fuente: Diccionario de la Biblia
diaseio (diaseivw, 1286), sacudir violentamente. Se usa en Luk 3:14, traducido «no hagáis extorsión a nadie» (RV: «no intimidéis»). Significa violentar a alguien, incluyendo la intimidación.¶ En la LXX, Job 4:14:¶
Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento