Estas palabras aparecen en 1Pe 3:18-20, y el mismo pensamiento está sugerido en 1Pe 4:6. Algunos usan éstos y otros vv. en apoyo de una doctrina de un limbus patrum, que significa lugar intermedio de confinamiento de los patriarcas que murieron antes del tiempo de Cristo. Ellos ven Eph 4:8 ss. como enseñando que, en su ascensión, Cristo llevó a los patriarcas de este limbo al cielo. Algunas veces se hace referencia también a Mat 27:52-53; la frase †œdescendió a los infiernos† en el Credo de los Apóstoles es igualmente citada.
Otro punto de vista sostiene que
( 1 ) vivificado en el espíritu (2Pe 3:18) se refiere a la resurrección de Cristo (Rom 8:11) y no a su estado separado del cuerpo.
( 2 ) El tiempo cuando Cristo, en el espíritu, fue y predicó (1Pe 3:19) fue cuando en los días de Noé la paciencia de Dios esperaba (1Pe 3:20; comparar1Pe 1:11; 2Pe 2:5).
( 3 ) Los espíritus encarcelados (1Pe 3:19-20) son aquellos que, en los días de Noé rechazaron su mensaje y están ahora, como escribe Pedro, en el infierno (2Pe 2:4), parte del Hades.
( 4 ) Así, 1Pe 4:6 significa: Porque por ésto ha sido anunciado el evangelio (de antemano) (comparar Gal 3:8) aun a los (que ahora están) muertos, para que sean juzgados como los hombres (ahora) en la carne (serán juzgados), pero que puedan vivir en el espíritu según Dios.
Las Escrituras no apoyan la idea de que algunos oirán el evangelio después de la muerte.
Fuente: Diccionario Bíblico Mundo Hispano
†¢Demonios.
Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano
La frase aparece en 1 P. 3:19, y ha provocado considerable discusión. Algunos afirman que la referencia es a gente en el tiempo de Noé, quienes escucharon la predicación por el Espíritu por sus labios pero que la rechazaron y ahora, en el tiempo en que Pedro está escribiendo, son espíritus sin cuerpo que están en prisión y esperando el juicio final. En contra de esta interpretación está el movimiento de pensamiento que parecería colocar la predicación después de la muerte y vivificación de Cristo y antes de su resurrección. Además, la palabra espíritu es raramente usada para referirse a los muertos, especialmente en esta forma tan absoluta.
Algunos ven en el pasaje a Cristo mismo predicando a los muertos en el tiempo que media entre su muerte y resurrección, sea anunciando simplemente su victoria a los santos del AT o dando otra oportunidad para aquella gente que murió sin arrepentimiento. Es altamente improbable que una doctrina tan importante como la de la «esperanza más amplia» sea expresada en lenguaje tan enigmático, especialmente cuando es tácitamente contradicha por afirmaciones de la Escritura (p. ej., Heb. 9:27).
Hay mucho que recomendar del punto de vista que interpreta a los espíritus como ángeles que pecaron en el tiempo de Noé (Gn. 6:1–5). No sólo los ángeles buenos son llamados espíritus (Heb. 1:14), sino también los demonios (Lc. 10:20). Mientras que la palabra cárcel es difícilmente un término natural que pueda ser aplicado a los humanos muertos, es apropiado para los espíritus malos (2 P. 2:4; Jud. 6). A éstos proclamó Cristo su triunfo. El contexto parecería sostener esta interpretación (1 P. 3:22).
BIBLIOGRAFÍA
E.G. Selwyn, The First Epistle of Peter, pp. 196–208; 314–362; Bo Reicke, The Disobedient Spirits and Christian Baptism, pp. 52–92.
Everett F. Harrison
Harrison, E. F., Bromiley, G. W., & Henry, C. F. H. (2006). Diccionario de Teología (232). Grand Rapids, MI: Libros Desafío.
Fuente: Diccionario de Teología
La única referencia explícita se encuentra en 1 P. 3.19, y posiblemente haya una alusión en 4.6. La exégesis patrística de 3.19s consideraba a los “desobedientes” de los días de Noé como típicos de los pecadores, los que antes de la encarnación no tenían la posibilidad de escuchar el evangelio y arrepentirse. El intervalo entre la muerte y la resurrección de Jesús se entendió más tarde, especialmente en la iglesia oriental, como el momento en que Cristo, con su *descenso hasta la ‘cárcel’ de dichos espíritus, les ofreció vida. Otra sugestión para el significado de esta frase (Reicke, Dalton) la vincula con la proclamación de la victoria de Cristo después de su pasión (con o sin la oferta de vida) a los ángeles caídos (cf. 2 P. 2.4s; Jud. 6; obsérvese también la posible influencia de 1 Enoc). Apoya esta idea el uso incondicional de pneumata (“espíritus”), que en otras partes de la Biblia solamente se usa con referencia a seres sobrenaturales, nunca a seres humanos que han partido a la otra vida.
Bibliografía. E. F. Harrison, “Espíritus encarcelados”, °DT, 1985, pp. 212; L. Berkhof, Teología sistemática, 1972, pp. 405–408; I.. Kurzinger, “Descenso de Cristo a los infiernos”, °DTB, 1967, cols. 259–264.
Bo Reicke, The Disobedient Spirits and Christian Baptism, 1946; E. G. Selwyn, The First Epistle of St Peter, 1946, pp. 314–362; W. J. Dalton, Christ’
Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades Bíblicas Unidas.
Fuente: Nuevo Diccionario Bíblico