ESPIRITUALISMO, ESPIRITISMO

La doctrina de una secta religiosa que busca consolación y guía espiritual de las personas muertas que se contactan por médiums. La Iglesia Espiritualista niega la caída, la expiación y la resurrección; los hombres se ganan una promoción a una esfera más elevada mediante buenas obras, pero «el pecado no es en sí mismo ninguna ofensa contra el Creador» (Stainton Moses). Los espiritualistas cristianos sostienen que los profetas bíblicos eran médiums, Jesús el más grande de todos ellos. Pero (1) los médiums son controlados por los espíritus; los profetas tenían control sobre sus dones (1 Co. 14:32); (2) todos los discípulos de la iglesia antigua tenían dones, pero, en cambio, los médiums son raros. En el mejor de los casos el espiritismo no consigue ninguna prueba de la doctrina de la inmortalidad, aunque se podría concluir que hay una continuidad temporal después de la muerte seguida por una desintegración lenta de la personalidad.

La mayoría de los «mensajes» de los espíritus se originan probablemente de las profundidades del inconsciente: los poderes extrasensoriales de la mente parecen que también están envueltos en el asunto. Algunas veces la presencia de personas muertas parece convincente, pero la evidencia no tiene valor; todos los espiritualistas admiten que la gran mayoría sólo hacen personificaciones y fraudes sin piedad ninguna (p. ej., Lord Dowding, Lychgate, Rider, Londres, 1945). La médium, la Sra. Blanche Cooler, se comunicaba con Gordon Davies, supuestamente muerto en batalla. Su voz era imitada, se describían rasgos poco usuales de una casa, el futuro se veía y se verificaban afirmaciones no conocidas por los presentes. Pero después se supo que Davies estaba vivo y sin interés alguno por el espiritismo (Soc. Psychical Res., Proc., 1925, 35, 560). El NT reconoce que existe el peligro de la imitación, aun en los profetas, y se prescribe una prueba (1 Ti. 4:1). Todos los escritores espiritistas que he consultado malentienden la prueba, la ignoran o bien arguyen razones por las que no la aplican.

La Biblia condena uniformemente el espiritismo (así como condena la necromancia y la brujería). El pecado máximo de Saúl fue el de consultar a una bruja (1 S. 28); sólo los que abandonan a Dios buscan solaz con los muertos (Is. 8:19); la necromancia es una concupiscencia de la carne (Gá. 5:20) y merece el infierno (Ap. 22:15).

Robert E.D. Clark

Harrison, E. F., Bromiley, G. W., & Henry, C. F. H. (2006). Diccionario de Teología (231). Grand Rapids, MI: Libros Desafío.

Fuente: Diccionario de Teología