AZTECAS, CREENCIAS DE LOS

Creencias precolombinas en México. La religión de los aztecas contiene elementos del perí­odo ® TOLTECA. Entre ellos, que el origen de todo, incluso el de las deidades, radica en los creadores: Ometecutli (Tonacatecuhtli), primer creador masculino y Omecihuatl (Tonacacihuatl), primera creadora femenina. Nuevos dioses surgieron de ese sistema religioso, además del «señor» y la «señora» (los anteriores), quienes crearon el fuego, inventaron la cuenta del tiempo y tuvieron cuatro hijos. Nuevos dioses crearon la Tierra.
Hay un poderoso elemento solar en la religión. Huitzilopochtli (colibrí­ azul sobre la pata izquierda), dios tribal azteca, el Tezcatlipoca azul, personificaba el sol y era el más venerado por el pueblo en su peregrinación hasta la ciudad de Tenochtitlán.
Debe señalarse el papel del dios Quetzalcóatl, dios civilizador y creador cuyo culto aparece en muchas regiones precolombinas y cuya representación más conocida es la «serpiente emplumada» que aparece en Teotihuacán, ciudad teocrática del valle de México. Otros creen que sacó al hombre de su propia sangre. A Cortés lo confundieron con este dios, cuyo regreso se esperaba. Según algunos, Quetzalcóatl fue un maestro que mostró nuevas prácticas religiosas al pueblo e impartió conocimientos astronómicos.
Tlaloc, deidad de la lluvia, era el dios supremo de los campesinos y tení­a un rango comparable al de Huitzilopochtli.
Los aztecas continuaron practicando los sacrificios humanos como lo habrí­an hecho los toltecas. A la ví­ctima sacrificial, colocada en un bloque de piedra, se le abrí­a el pecho con un cuchillo para extraerle el corazón. Además, como en la religión de los toltecas, existí­a una gran relación entre la condición de rey y la de guerrero. Cuando un guerrero morí­a en combate, se uní­a al sol en el cielo durante cuatro años. Las fuerzas naturales predominan en la religión azteca y sus practicantes trataban de atraer el favor de la naturaleza. Los dioses no estaban tan ligados a la tierra y a la luna ni tan generalizados como las diosas.
Entre los aztecas se distinguí­an y reconocí­an los sacerdotes que dirigí­an el culto.

Fuente: Diccionario de Religiones Denominaciones y Sectas