ANIMALES LIMPIOS

Animales limpios («limpio» es generalmente una traducción del heb. tâhôr [«limpio», «puro»] y del gr. agnós y katharós [«limpio», «puro», «casto»]; actualmente está generalizado el empleo de la palabra heb. kâshêr [«apto», «correcto», «aceptable», «apropiado»] para todo tipo clase de alimento considerado en condiciones para el consumo [incluyendo, por supuesto, los animales]). Una clasificación sencilla y esquemática serí­a la siguiente: 1. Aves (Deu 14:11, 20). 2. Cuadrúpedos (Lev 11:3; Deu 14:4-6): antí­lope (Addax y Orix), becerro, buey, cabra, cabra montés, carnero montés, ciervo, cordero, corzo, gacela, gamo, í­bice, macho cabrí­o y oveja. 3. Insectos (Lev 11:21, 22): langosta, langostí­n, argol y hagab. 4. Peces (Lev 11:9; Deu 14:9). 5. Reptiles (no se mencionan). Véanse Fauna, los nombres de animales especí­ficos. Animales mitológicos. Si bien los originales hebreo y griego no dan cabida a la mención de animales imaginarios -o compuestos de partes de animales conocidos-, los encontramos en traducciones de la LXX y la Vulgata: 1. Centauro (heb. ‘abnê bôhû [ls. 34:11], ‘îyîm [Isa 13:22]; LXX onokéntauros). 2. Fauno (heb. tsîyîm; LXX nesí­s? [Jer 50:39; LXX, cp 27]). 3. Fénix (heb. jôl; LXX fóinix [Job 29:18]). 4. Grifo (heb. peres; LXX grúps [Lev 1:13; Deu 14:12]). 5. Hormigaleón (heb. layish, LXX murm’koléí‡n [Job 4:11]). 6. Lamia (heb. lîlîth, tannîn; LXX onokéntauros, drákí‡n [ls. 34:14, RV 1909; Lam 4:3]). 7. Sirena (heb. benôt ya anâh, tannîn; LXX seiren [Job 30:29; Isa 13:21; 34:13; 43:20: etc.]). 8. Tragélafo (heb. ‘ayyâlâh, ‘aqqô; LXX traguélafos [Job 39:1]). 9. Unicornio (heb. re’êm; LXX monókerí‡s [Job 39:9; véase RV 1909]). Otros vocablos hebreos y griegos -que serí­an relativamente identificables y conservan sus apelativos originales- pasaron a tener una significación mitológica y un alto contenido simbólico en las Escrituras. Ellos son: 21. Un dragón de Babilonia decorando la puerta de Ishtar. Relieve sobre ladrillos esmaltadHos_1 Behemot (heb. behêmôth, probablemente un plural intensivo de behêmâh, «bestia salvaje»). Se ha sugerido que behêmôth se deriva del egip. p3-i1-mw, «buey acuático» (de aquí­ lo de hipopótamo), pero es inseguro. En Job 40:15 la palabra está simplemente transliterada, y en Isa 30:6 se tradujo por «bestias». Algunos ven en él un sí­mbolo del poder creador de Dios; otros, una representación de Satanás. Por lo general se cree que en el poema de Job 40:15-24 se describe al hipopótamo. Este enorme animal, que pesa hasta 3.000 kg, se encontraba en el antiguo Egipto (como lo demuestran las representaciones de él en monumentos de ese paí­s). Actualmente, sólo se lo halla al sur de la 3ª catarata, en el Sudán. Se alimenta mayormente de vegetales y vive principalmente en el agua, donde nada con gran facilidad, pero también pasta en la tierra, especialmente después de la puesta del sol. Tiene un cuerpo grande (de 3 a 3,60 m de largo), una cabeza torpe, y patas cortas y sólidas. Aunque su gran tamaño, su fealdad y su enorme boca le dan un aspecto terrible, generalmente se lo considera inofensivo, y rara vez ataca a otros animales o al hombre. Nuestra RVR traduce el término hebreo por «bestias» (lo cual es más correcto) en Lev 11:2; Psa 73:22; Isa 30:6; etc. 59 2. Dragón (heb. tannîm y tannîn, ugar. tnn; gr. drákón). En sentido moderno, serpiente o bestia fabulosa y monstruosa con rasgos repelentes (algunos pasajes traducen «serpiente marina» o «monstruo marino»*). En la mitologí­a del mundo antiguo tales monstruos aparecen en el caos primordial luchando contra ciertos dioses y, en cierto sentido, simbolizan el principio del mal. En Babilonia se representaban dragones en relieve en la Puerta de lshtar. Eran cuadrúpedos con escamas, con cabezas (con cuernos) y cuellos de serpientes, colas de escorpión, garras delanteras como de león y patas posteriores como las del águila (fig 21); algunos tení­an alas. En la antigua Persia, Ahriman, el principio del mal, se representaba en los relieves como un toro o un león alado con cola de escorpión y garras de águila (fig 22). Las figs 71 y 23 muestran otras representaciones mesopotámicas de dragones. 22. Darí­o I luchando contra Ahriman, que simboliza el principio del mal (representado como un león enplumado y con alas, con patas traseras semejantes a las de un águila y con cola de escorpión). Relieve sobre un portal en persépolis. En la Biblia, la figura del dragón se usa estrictamente como un sí­mbolo de la enemistad contra el verdadero Dios y su pueblo escogido (Psa 74:13; Isa 27:1; 51:9; Eze 29:3-5; 32:2-8; algunos eruditos creen que, por el contexto, Ezequiel se refiere al cocodrilo). En el Apocalipsis es, primariamente, un sí­mbolo de Satanás (el archienemigo de Dios) y, secundariamente, de los poderes o las fuerzas mediante las cuales opera en su lucha contra la iglesia cristiana (Rev_12). En una visión simbólica Juan vio que el dragón era condenado al lago de fuego (20:10). 3. Leviatán (heb. liwyâthân, de la que el español es una transliteración; ugar. ltn). Animal que aparece en varios libros poéticos y proféticos (Job, Sal., Isa_ En Job 41:1-34 algunos creen ver al cocodrilo: se lo describe como demasiado poderoso como para ser pescado con un anzuelo o cazado con una espada, jabalina o arpón (vs 1, 7, 26); tiene «fuerzas» y «gracia» en «su disposición» (cuello, nariz, boca, lengua y miembros; vs 22, 2, 20, 21, 1, 12); está cubierto con escamas (vs 15-17); es feroz; se estira en el barro; agita el agua; deja una estela (detalles apropiados para un cocodrilo). Para describir el terror de quienes se encuentran repentinamente con uno de ellos, se lo representa figuradamente como echando fuego y humo por sus narices. Este saurio pululaba en los rí­os de la antigua Palestina y de Egipto, pero se extinguió; sólo se lo encuentra en el Nilo, en la región de Sudán. Pero otros eruditos creen que por el término hebreo (que deriva de una raí­z verbal que significa «volar») no se puede identificar correctamente al animal: ni Job 41 se referirí­a al cocodrilo (lengua, cuello y columna vertebral no se ajustarí­an totalmente con los del que hoy conocernos), ni los demás pasajes poéticos ayudarí­an a su reconocimiento. Por lo que la interpretación varí­a entre un pez enorme (una especie de cachalote), un tiburón, una serpiente marina o terrestre hoy extinguida, o una bestia fabulosa (producto del folklore popular). Aparte de Job, en las demás referencias el leviatán aparece como un monstruo primitivo, una criatura que simboliza un poder antidivino; por tanto, destruida por Dios. En Isa 27:1 se lo llama «serpiente veloz», «serpiente tortuosa», y en Psa 74:14 se dice que Dios hirió «las cabezas del leviatán» (cf el Talmud sobre estos textos, donde la hembra del leviatán ya fue muerta y el macho será muerto por Miguel en el dí­a del juicio). En la antigua mitologí­a cananea, según algunos textos de Ugarit, el leviatán era un monstruo de 7 cabezas también llamado «serpiente veloz» (las palabras 60 ugarí­ticas para «veloz» y «tortuosa» son idénticas a las que usa el texto hebreo de Isa_ Un sello cilí­ndrico de Tell Asmar, Mesopotamia, muestra un dragón con 7 cabezas derrotado por 2 héroes. Cuatro de las cabezas aparecen dominadas, y 3 todaví­a pelean (fig 23). El mito de la creación de la antigua Mesopotamia parece indicar que en el mundo pagano existió una figura un tanto distorsionada de la lucha que hubo en el cielo entre Dios y Satanás, la «serpiente antigua»; lucha que precedió la caí­da de Lucifer a la tierra y terminará con su destrucción (Gen 3:15; Rev 12:3, 4, 9). 23. Impresión de un sello cilí­ndrico, encontrado en Tell Asmar, que muestra a 2 héroes luchando contra un dragón de 7 cabezas. En Psa 104:26, el leviatán parece representar una criatura marina grande. No es claro si se habla del cocodrilo (que vive en los rí­os y no en el mar) o la ballena. Tampoco es claro qué se quiere decir en Job 3:8 con leviatán: un monstruo celestial en forma de serpiente, o un dragón mágico que oscurecí­a el cielo (provocaba los eclipses). Si el autor se refiere al mitológico de los pueblos vecinos, sólo lo hace para utilizar una ví­vida figura poética de lenguaje. Las referencias al leviatán en Sal. e Is. se entendieron generalmente como figuras literarias, y sin duda fueron más claras para los antiguos oyentes que para nosotrHos_4 Lilit (heb. lîlîth). Para algunos eruditos, un demonio nocturno. A causa de su semejanza con la palabra hebrea para noche, layil o laylâh, se dice que era un duende noctí­vago; aunque tal similitud serí­a incidental. Originalmente fue el nombre de un demonio femenino que controlaba el viento y las tempestades. También aparece en las leyendas babilónicas, donde se dice que viví­a en los desiertos y desde allí­ atacaba a los seres humanos. Según otras leyendas, más emparentadas con el pueblo de Israel, un demonio hembra que perseguirí­a y espantarí­a a los habitantes de Edom (ls. 34:14, BJ, LPD; «fantasma», DHH; «lechuza», RVR; «búho», NBE; «autillo» y «chotacabras», variantes). 5. Sátiro (heb. sâîr [plural seîrîm, seîrim], [criatura] «peluda», «peludo», generalmente traducido por «chivo», «macho cabrí­o» o «cabrito»; más tarde se dio este nombre a un demonio mí­tico peludo con supuesta apariencia de chivo; véase la BJ para todos los textos). Los «hurones» y las «cabras salvajes» de Isa 13:21 y 34:14 probablemente eran chivos silvestres que el profeta preanunció que se moverí­an entre las ruinas de Babilonia y de las ciudades de los idumeos. Las demás criaturas mencionadas en estos pasajes son animales literales, por lo cual es muy poco probable que Isaí­as aludiera a demonios con aspecto de chivos, como lo suponen algunos comentaristas. En Lev 17:7 y 2Ch 11:15 se usa la palabra seîrîm («sátiros») para quizá referirse a objetos de adoración idolátrica; la RVR dice «demonios». Algunas naciones paganas de la antigüedad adoraban dioses con aspecto de machos cabrí­os; por ejemplo, en Mendes, en Egipto, habí­a un templo dedicado a un dios con esa apariencia. Animales que se arrastran. Véase Reptil.

Fuente: Diccionario Bíblico Evangélico