IMPUTACION

(atribuir a otro una culpa o acción).

– Los pecados de los padres, los pagan los hijos, Exo 20:5-6.

– El pecado de Adán paso a todos los hombres y mujeres, Rom 5:12.

– Cristo pagó por todos los pecados de los hombres y mujeres, Isa 53:45, 1Pe 2:24, Rom 3:24.

– La justicia de Cristo pasó a los creyentes Rom 3:24, Rom 5:15.

Diccionario Bí­blico Cristiano
Dr. J. Dominguez

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Fuente: Diccionario Bíblico Cristiano

vet, La imputación tiene un importante puesto en el plan divino de salvación. «Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado» (Sal. 32:2; Ro. 4:8). El pecado del que cree en Jesús no le es imputado. Cristo ha hecho la expiación; el creyente puede tener que ser disciplinado debido a ellos (cfr. 1 Co. 11:31, 32; He. 12:7), pero no hay imputación. Al contrario, entra en la bendición del hombre al que Dios imputa, o cuenta, justicia sin obras. Abraham creyó a Dios, y le fue contado (mismo término) como justicia; y esto es verdad de todos los creyentes sin distinción (Ro. 4:3, 4). Por ello, no sólo se trata de que los pecados del creyente no le sean imputados, sino que es contado como justo. En 2 Co. 5:19 se da el aspecto de gracia por el cual Cristo vino a la tierra. Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, no imputando a los hombres sus ofensas; sin embargo, el mundo lo rechazó y sigue rechazando. En Ro. 5:13, «donde no hay ley, no se inculpa de pecado», trata del gobierno de Dios. Los que pecan sin ley, sin la ley perecerán (cfr. Ro. 2:12). El pecado no deja de serlo ante Dios. Sin embargo, los que no tienen la ley no son llamados a dar cuenta de sus actos ahora en el gobierno de Dios sobre la tierra (cfr. Hch. 17:30).

Fuente: Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado

La doctrina de la imputación es una importante revelación de cómo trata Dios con el hombre. Se la menciona con frecuencia en el AT (Lv. 7:18; 17:4; 2 S. 19:19; Sal. 32:2) por medio del hebreo ḥāšaḇ, que se traduce de varias maneras: imputar, considerar, estimar, designar, contar por, tener por, legar, pensar, etc., y que aparece más de cien veces en el texto hebreo. La doctrina de la imputación es un elemento importante del sistema sacrificial del AT. El NT revela la doctrina en forma extensa en la Epístola a los Romanos (Ro. 4:6–25; 5:13) y se la menciona en 2 Co. 5:19 y Stg. 2:23. Con la excepción de Ro. 5:13, en todos los pasajes se usa el verbo logizomai. El libro de Filemón es una ilustración bíblica de la imputación, «ponlo a mi cuenta» (v. 18), donde Pablo asume la deuda de Onésimo.

Su significado principal es «atribuirle a uno la cuenta de otro», y con este sentido aparece en tres conexiones teológicas en la Escritura.

  1. La imputación del pecado de Adán a la humanidad. Según el argumento de Ro. 5:12–21, el solo pecado de Adán fue imputado a la raza humana hasta el punto que «la muerte reinó» (v. 14), todos fueron condenados en Adán (v. 18), y todos los hombres fueron hechos pecadores (v. 19). El dictamen «todos pecaron» (tiempo aoristo griego) no se basa en la experiencia individual del pecado, sino en la imputación del pecado de Adán a la raza humana. Como fuente de la vida humana, Adán era representante de la raza y su pecado es la base para que Dios considere a todos los hombres como pecando en Adán.
  2. La imputación del pecado del hombre a Cristo. En contraste con la imputación del pecado de Adán a la raza humana (la que a menudo se considera imputación real), la imputación del pecado del hombre a Cristo se considera judicial y relacionada con la muerte de Cristo en la cruz. Cristo «herido fue por nuestras rebeliones … Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros» (Is. 53:4–6). «Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él» (2 Co. 5:21). «Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero …». (1 P. 2:24). Aunque el NT no usa la palabra imputar para expresar la idea, ésta se comunica claramente con otras palabras.

III. La imputación de la justicia de Dios a los creyentes. La doctrina de la justificación por fe contiene en sí la idea de la imputación de la justicia de Dios a los creyentes (cf. Ro. 3:21–5:21). La obra justa de Cristo manifestada en su muerte en la cruz se pone a la cuenta del creyente como un don de justicia aparte de las obras o el mérito humano. La imputación de justicia es un acto judicial por medio del cual el creyente es declarado justo delante de un Dios santo. Aunque esto viene acompañado por las experiencias de la santificación, conversión, y otras manifestaciones espirituales, la imputación no es en sí una cosa que se experimenta, sino más bien un hecho de la imputación divina. Los creyentes son declarados «justos por la fe» (cf. Ro. 5:1), y Abraham y David son los ejemplos del AT (Ro. 4:1–22).

La imputación de la justicia de Cristo a los creyentes es una de las doctrinas más importantes del NT y tiene su base en el corazón de la doctrina de la salvación (véase). Se relaciona con la identificación de los creyentes con Cristo, la posición que tienen en Cristo y su participación en forma teológica en la muerte vicaria de Cristo. Aunque esta justicia no pertenece al creyente de antemano, se le atribuye en el momento de la fe, y viene a ser suya por siempre por la declaración judicial de Dios. La justicia así imputada satisface completamente las demandas de la justicia de Dios, y es la única base para nuestra aceptación en su presencia.

BIBLIOGRAFÍA

El artículo sobre «Imputation», ISBE, Unger’s Bible Dictionary; L. Berkhof, Systematic Theology, pp. 237–243, 523; L.S. Chafer, Systematic Theology, II, pp. 296–315; A.H. Strong, Systematic Theology, pp. 593–637, 805, 862.

John F. Walvoord

ISBE International Standard Bible Encyclopaedia

Harrison, E. F., Bromiley, G. W., & Henry, C. F. H. (2006). Diccionario de Teología (313). Grand Rapids, MI: Libros Desafío.

Fuente: Diccionario de Teología