TENTACION, PRUEBA

La idea de poner a prueba, ya sea con buena o mala intención. Jesús, verdadero hombre, enfrentó a la vez la prueba de parte de Dios y la tentación de Satanás.

El Señor prueba a las personas —Abraham (Gen 22:1), Job (Job 23:10), Ezequí­as (2Ch 2:31)— y a las naciones (Deu 8:2, Deu 8:16; Deu 33:8). A veces su prueba es severa y dolorosa (1Co 11:32; Heb 12:4-11; 1Pe 1:7; 1Pe 4:8-13), pero se origina en un amor santo.

Hasta que Jesús regrese, Satanás tiene libertad para tentar a la gente a pecar (1Ch 21:1). El es llamado el tentador (Mat 4:3; 1Th 3:5) y el adversario de los creyentes (1Ti 5:14; 1Pe 5:8). Dios a veces usa esta tentación para probar a los creyentes.

Satanás afligió a Job dentro de lí­mites que Dios impuso (Job 1:6-22; Job 2:1-7); él engañó a Eva (1Ti 2:14); los creyentes deben estar velando constantemente contra la tentación (Mar 14:38; Luk 22:40; 2Co 2:11; 1Pe 5:8). Ellos pueden vencer la tentación (1Co 10:13). Satanás tentó a Jesús (Mat 4:1-11). La tentación no es pecado: el pecado está en ceder.

Probar a Dios es afirmar incredulidad y falta de confianza en él (Exo 17:7; Deu 6:16; Psa 95:8-11; Mat 4:5-6; Act 5:9; Act 15:10; 1Co 10:9). Antes de participar de la cena del Señor los creyentes han de examinarse a sí­ mismos (1Co 1:28) para ver si están preparados espiritualmente para participar. Este examen debiera ser un elemento regular de la vida cristiana (2Co 13:5; Gal 6:4).

Fuente: Diccionario Bíblico Mundo Hispano