Expresión originada en las palabras de Jesús a Pedro (Mat 16:19). También se la ha relacionado con atar y desatar (Mat 18:18) y con la autoridad de perdonar o no perdonar (Joh 20:22-23). Además, en Rev 3:7 Jesús es presentado como quien tiene la llave para abrir y cerrar la puerta de la iglesia y del reino de Dios. La posesión de las llaves, no como portero sino como mayordomo principal de una casa, era un símbolo de gobierno y autoridad conferida por el amo. Dios confirió esta autoridad al Mesías, y el Mesías la confirió a Pedro y a los otros apóstoles. Ellos tenían autoridad para predicar el evangelio y realizar la obra del evangelio y, al hacerlo, admitir en la comunión de la familia de Dios a aquellos que respondieran en arrepentimiento y fe. No debían ser como los fariseos, cuya palabra y ejemplo sencillamente cerraban el reino de los cielos (Mat 23:13). La posesión de las llaves también ha sido interpretada como el poder de elaborar reglas obligatorias para la joven iglesia en el período inicial, y/o el poder de ejercer disciplina dentro de la iglesia por medio de la excomunión. Además, las palabras que Jesús dijo a Pedro (Mat 16:17-19) parecen establecer un papel especial para éste en la creación de la iglesia y en los primeros momentos de su crecimiento [Nota del editor: se debe interpretar Mat 16:17-19 a la luz de 18:18]. El afirmar que este papel debía continuarse en los obispos de Roma está lejos de ser una legítima deducción del texto.
Fuente: Diccionario Bíblico Mundo Hispano