SIEGA DEL HIJO DEL HOMBRE

(-> juicio). El tema de la siega aparece en varios lugares de la tradición evangélica con un sentido positivo y escatológico (cf. Mc 4,2-20 par; Mt 9,3738; Jn 4,36-38), especialmente en Mt 13,36-53, donde el Hijo del Hombre se revela como sembrador y los ángeles como segadores. El Apocalipsis asume ese motivo, pero introduce algunas diferencias, como muestra el texto que sigue: «Y miré y he aquí­ una nube blanca y sentado sobre la nube un como Hijo de ser humano con una corona de oro sobre la cabeza y una hoz afilada en la mano. Salió del templo otro ángel y gritó con voz potente al que estaba sentado en la nube: Mete tu hoz y comienza a segar, pues ha llegado la hora de la siega, pues está ya seca la mies. El que estaba sentado sobre la nube envió su hoz a la tierra y la tierra fue segada» (Ap 14,15-16). (1) El Hijo clel Hombre segador (Ap 14,14). Esta es una figura rnesiánica que habí­a aparecido al principio del libro (Ap 1,9-20; cf. Dn 7,13) y que Juan habí­a identificado con Jesús (Primero y Ultimo, muerto y revivido) caminando entre las iglesias a las que dirige su palabra de llamada y conversión (Ap 2-3). Ahora, cumplida su tarea, este Hijo de Hombre segador está sentado en la nube de su gloria, como rey soberano con corona de oro en la cabeza. En nube de gloria le vio Dn 7,13; en nube de juicio le ven los evangelios (Mc 13,26 par; 14,62 par). Lógicamente, lleva la hoz para la siega (cf. Mc 4,29). (2) El ángel de la Voz. Significativamente, el Hijo de Hombre segador obedece a la voz del ángel que le dice: «mete tu hoz…» (14,15). Parece extraño que un ángel dicte su orden al Hijo del Hombre (cf. Mc 13,27 par, donde es el Hijo del Humano el que enví­a a sus ángeles para reunir a los elegidos). Pero este ángel proviene del Templo (= Dios, fondo del misterio) y la misma tradición evangélica (Mc 13,32 par) afirma que sólo Dios conoce y de cide la Hora. Por otra parte, 1 Tes 1,16 afirma que el momento final llegará «a la voz del arcángel», evocando sin duda un tema común de la tradición apocalí­ptica. Según eso, el Hijo del Hombre ha de estar atento, sobre la nube de la decisión escatológica, con la corona real, esperando la orden dramática de Dios por su ángel. (3) Realización: «El Hijo del Hombre envió su hoz y la tierra fue segada» (Ap 14,16). Aquí­ no hay separaciones: ni reunión de los elegidos, ni expulsión de la cizaña (en contra de Mc 13,27 par; Mt 13,41-42), sino que estamos en un contexto de siega universal (cf. Ap 14): Dios ha creado todas las cosas, todas están llamadas a su juicio (cf. 1 Hen 10,6; 16,1; 4 Esd 6,18-19), pues Dios no tiene acepción de personas, sino que juzga a cada uno por sus obras (cf. Rom 2,9-16). La novedad cristiana del texto se encuentra en el hecho de que esta siega universal de Dios se realiza por el Hijo del Hombre, que está esperando la hora de Dios.

PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007

Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra