(-> crítica bíblica). Los estudios más importantes sobre las fuentes bíblicas se realizaron a finales del siglo XIX y a principios del XX, llegándose a la conclusión bastante generalizada de que en el fondo del Pentateuco podía haber cuatro fuentes principales (Yahvista, Elohísta, Deuteronomista y Sacerdotal), mientras que en el fondo de los evangelios sinópticos hay dos (Marcos* y Q*).
(1) Antiguo Testamento. Más que la fijación de unos posibles documentos (J, E, D, P) interesa en este momento (año 2006) el estudio de las tendencias y líneas teológico-sociales que están en el fondo del texto: una más sacerdotal, otra más profética; una más nacionalista, otra más universalista. Sabemos que el Antiguo Testamento actual es resultado de una historia de luchas y pactos, que siguen influyendo todavía en el acercamiento y lectura de los diversos grupos judíos y cristianos. Las últimas investigaciones sobre el Antiguo Testamento no han logrado un consenso, de tal forma que son muchos los exegetas que actualmente dudan de la existencia literaria de una fuente J y otra E (Yahvista y Elohísta). Por otra parte, más que como fuentes, el deuteronomista y el sacerdotal (a los que puede añadirse un redactor apocalíptico) pueden tomarse como tradiciones que influyen en la elaboración y redacción del Pentateuco. Más importancia que el estudio de las fuentes está teniendo ahora el estudio de los textos, pues la Biblia hebrea y la traducciónedición griega de los Setenta (LXX) ofrecen variantes significativas, no sólo en la extensión del canon (que en los LXX es más amplio), sino en la fijación del texto que está en la base de la Biblia hebrea y de los LXX.
(2) Nuevo Testamento. Se sigue aceptando básicamente la existencia de dos fuentes de los evangelios (Marcos y Q). Pero gran parte de la discusión actual se centra en la posible existencia de otros textos antiguos, anteriores a los evangelios actuales: el Evangelio de Tomás, el de Pedro (con un posible Evangelio de la Cruz) y el Evangelio Secreto de Marcos. En este campo se viene dando una discusión fuerte entre los que afirman que esos textos son antiguos y los que responden que son tardíos y que dependen de los evangelios canónicos. En ese contexto es muy importante el estudio de las diversas tendencias o trayectorias cristianas, tanto en vertiente sincrónica como diacrónica, pues suele suponerse que desde el principio había varios tipos de «cristianismo»: galileo, jerosolimitano, helenista (iglesia). Algunos siguen buscando una especie de «canon dentro del canon» y lo identifican con las «ipsissima verba Jesu» o con un tipo de evangelio paulino, centrado en la justificación por la fe. Pero otros hablan más bien de diversas líneas canónicas, de manera que el Nuevo Testamento no funda una sino varias teologías, no establece una sino varias iglesias, que deberán dialogar entre sí, si es que quieren mantener y expandir en armonía la experiencia de Jesús y de sus primeros seguidores.
(3) Textos canónicos y paracanónicos. Actualmente resulta difícil cerrar la teología bíblica en el canon del Nuevo Testamento, pues las tendencias canónicas han seguido desarrollando fuera de los textos canónicos actuales. En esa perspectiva, a lo largo de los últimos años, hemos empezado a estudiar el Nuevo Testamento desde el trasfondo de otros textos cristianos antiguos, no sólo de los «Padres apostólicos», sino de libros apócrifos y gnósticos. Eso significa que la Biblia en su conjunto (y en este caso el Nuevo Testamento) resulta inseparable de su macrotexto judío, cristiano, helenista, etc. Desde esa perspectiva resulta difícil encerrarse en los textos canónicos del Nuevo Testamento.
Cf. H. CAZELLES (ed.), Introducción crítica a la Biblia I-III, Herder, Barcelona 1989; R. FABRIS (ed.), Problemas y perspectivas de las Ciencias Bíblicas, BEB 48, Sígueme, Salamanca 1983. J. TREBOLLE, La Biblia judía y la Biblia cristiana. Introducción a la historia de la Biblia, Trotta, Madrid 1998.
PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007
Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra