Candelabro (heb. menôrâh; aram. nebresha’; gr. lujnía, literalmente «portalámpara»). Soporte para sostener una o más lámparas. Como la fuente de luz eran lámparas y no velas o candelas, sería mejor decir «candelabro» y no «candelero». Si bien se lo menciona en relación con el tabernáculo* (Exo 25:31), el templo* (1Ki 7:49), un palacio (Dan 5:5), la vida doméstica (Mat 5:15) y la simbología (Rev 1:12), en este artículo sólo consideraremos el candelabro del santuario terrenal. El primer candelabro hecho para el tabernáculo era de oro martillado, consistía de una base y un eje principal del que salían otras 6 ramas, y estaba ubicado en el lado sur del primer departamento del tabernáculo (Exo 25:31-40; 40:24). Las lámparas se alimentaban con aceite puro de oliva y permanecían encendidas toda la noche (Exo 27:20, 21; Lev 24:2-4; Josefo dice que 3 de las lámparas quedaban 199 encendidas durante el día). Salomón reemplazó el único candelabro por 10; 5 de cada lado del santuario de su templo (1Ki 7:49; 2Ch 4:7). Nabucodonosor los llevó a Babilonia (Jer 52:19) y aparentemente no fueron devueltos a Jerusalén en tiempos de Ciro, porque el templo de Zorobabel habría contenido sólo un candelabro (que Antíoco IV Epífanes se llevó después de profanar el templo; 1 Mac. 1:20, 21). Judas Macabeo mandó hacer otro (4:49), pero en el templo de Herodes fue reemplazado por uno mucho más grande. Se apoderaron de él los romanos en el 70 d.C. y fue llevado en la procesión triunfal de Tito, como lo muestra el relieve en el Arco del Triunfo (fig 110). El candelabro permaneció en Roma hasta que los vándalos lo transportaron a Cartago en el 455 d.C. Belisario lo llevó a Constantinopla (534 d.C.), y más tarde fue restituido a Jerusalén por el emperador Justimano. Probablemente fue llevado al oriente por los persas, cuando saquearon Jerusalén (614 d.C.). Desde entonces no se sabe nada más de él. 110. Relieve sobre el Arco del Triunfo de Tito donde se ve el candelabro de 7 brazos, la meza de los panes de la proposición, 2 tronpetas y un ángulo del templo de Jerusalén. Como la arqueología no encontró algún candelabro de 7 brazos de los tiempos del AT -sólo lámparas de una fuente con 7 bocas para las mechas-, muchos creen que el candelabro del tabernáculo y del templo de Salomón no se parecían al del templo de Herodes. Sin embargo, la descripción de Exo 25:31-37 especifica 7 brazos. Este llegó a ser un símbolo frecuente en el arte judío posterior, grabado en los sarcófagos, las lápidas, los dinteles de las puertas y, muy especialmente, las decoraciones en las sinagogas (de las cuales la de Dura Europos sobre el Eufrates, del s III d.C., es uno de los ejemplos más tempranos). Véase Lámpara. Bib.: FJ-AJ iii.8.3; FJ-GJ, vii.5.5. Candelero. Véase Candelabro.
Fuente: Diccionario Bíblico Evangélico
hebreo, menoráh. Portalámparas de oro macizo, compuesto de una base y un tallo del que salían tres brazos de cada lado, todo en un solo cuerpo, en el cual se colocaban siete lámparas, el cual mandó Yahvéh que se hiciera para alumbrar perpetuamente la Tienda del Encuentro; cada uno de los siete brazos tenía tres cálices en forma de flor de almendro, con corola y flor, Ex 25, 31-40; 37, 17-24. Estaba colocado fuera del velo, enfrente de la mesa, en el lado meridional de la Morada, Ex 26, 35. El c. se alimentaba con aceite puro de oliva, que debían proporcionar los israelitas, para que la llama ardiera por siempre, Ex 27, 20-21; Lv 24, 3-4. En el templo de Salomón, había varios candelabros, según había dicho David, 1 Cro 28, 15; diez candelabros delante del santuario, cinco a la derecha y cinco a la izquierda, según 1 R 7, 49; 2 Cro 4, 7 y 20. Cuando Nabucodonosor II, rey de Babilonia, destruyó Jerusalén, sus tropas se llevaron todos los objetos de oro del Templo, entre ellos, los candelabros, 2 R 25, 11; 2 Cro 36, 18; Jr 52, 19. Después del exilio en Babilonia, en la época de los reyes seléucidas, Antíoco IV Epífanes entró en el santuario, reconstruido por Zorobabel, y robó el c. 1 M 1, 21. Tras las primeras victorias sobre los seléucidas, Judas Macabeo hizo otro c., para celebrar el día de la purificación y dedicación del Templo 1 M 4, 49-50. El c. de Judas fue sustituido por otro en el templo de Herodes; éste fue el que se llevaron los romanos como parte del botín cuando arrasaron a Jerusalén, año 70, el cual se reprodujo en el arco del triunfo de Tito. El profeta Zacarías, en su quinta visión, ve un c. con siete lámparas. El ángel le dice que son los ojos de Yahvéh, símbolismo de la omniciencia divina, Za 4, 1-10.
Diccionario Bíblico Digital, Grupo C Service & Design Ltda., Colombia, 2003
Fuente: Diccionario Bíblico Digital
La palabra heb. menorah interpretada candelabro o candelero (especialmente en la versión RVR-1960) ocurre 43 veces en el AT. En el tabernáculo el candelabro (Exo 25:31-40) con sus siete brazos que sostenían siete lámparas de oro quedaba al lado izquierdo del sacerdote cuando éste entraba al lugar santo. En el templo que Salomón edificó había diez candelabros de oro (2Ch 4:7), pero estos fueron ubicados en frente del lugar santísimo (1Ki 7:49; 2Ch 4:7).
Fuente: Diccionario Bíblico Mundo Hispano
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Soporte de las luminarias con que en otros tiempos se sostenían las velas y velones. Posteriormente se adaptó al sistema de las bujías eléctricas.
Dio origen a un arte de orfebrería excelente, cuyos abundantes modelos quedan en todos los templos antiguos y museos, siendo en ocasiones verdadero alarde en riqueza (oro, plata, pedrería preciosa) o en arte (orfebrería).
Pedro Chico González, Diccionario de Catequesis y Pedagogía Religiosa, Editorial Bruño, Lima, Perú 2006
Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagogía Religiosa
Un candelabro es sencillamente un portalámparas. La lámpara, puesta sobre el candelabro, alumbra mejor (Mt 5,15; Mc 4,21; Lc 8,16; 11,33). Se empleaba también en el santuario como objeto de culto. Era famoso el candelabro de los siete brazos (Ex 27,20; 1 Re 7,48). Juan lo utiliza para designar a las siete iglesias (Ap 1,7.20).
E. M. N.
FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jesús de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001
Fuente: Diccionario de Jesús de Nazaret
(-> templo, sacrificio, luz). Entre los símbolos sagrados del culto de Israel y de otros muchos pueblos han ocupado un lugar sobresaliente el fuego y la luz: fuego que quema el sacrificio* y que se eleva como suave olor hasta la altura de Dios; luz* que simboliza la presencia divina. Lógicamente, el templo ha de ser un santuario de la luz, como pone de relieve el signo de la Menorah o candelabro de los siete brazos. Ese tema ha sido especialmente reelaborado por el Apocalipsis.
(1) Menorah. El candelabro de los siete brazos: «Harás un candelabro de oro puro modelado a martillo. El candelabro con su base, su tallo, sus cálices, sus copas y sus flores será de una sola pieza. Seis brazos saldrán de sus lados: tres brazos del candelabro de un lado, y tres del candelabro del otro lado. Habrá tres cálices en forma de flor de almendro en un brazo, con una corola y una flor; y tres cálices en forma de flor de almendro en el otro brazo, con una corola y una flor; así en los seis brazos que salen del candelabro… Además, le harás siete lámparas, y las pondrás en alto, para que alumbren hacia delante» (Ex 25,31-40; cf. Ex 37,17-24 y Lv 24,2-4). Este candelabro tiene varios simbolismos, (a) Es el árbol de la vida de Dios. Con palabras cuidadosas, litúrgicas, precisas y repetitivas, el texto lo presenta como el árbol de las siete ramas (una central, tres a cada lado), cada una de las cuales termina en una copa-flor, con el fruto de su cáliz y corola abiertos hacia el cielo, que es como la luz de Dios para los hombres, (b) Es el árbol de la luz de Dios, que dijo en el comienzo de la creación su palabra originaria: «hágase la luz y la luz existió» (cf. Gn 1,3-4), como señal importante de la vida de Dios para los hombres. Por eso, la primera noticia de Dios ante la puerta sagrada de su templo, ha sido el candelabro de la luz perpetua. (c) Es el árbol del paraíso original (cf. Gn 2,9.24). Por un lado, los creyentes de Israel, hijos de Adán, saben que han sido expulsados del jardín por su pecado, de manera que ya no pueden comer los frutos de la vida. Pero saben también que la verdad y contenido de aquel árbol de Dios se contiene en el templo de Jerusalén, donde arden sin fin los siete brazos del árbol sagrado. (d) Es el árbol de Israel y de esa forma simboliza la vida de los hombres y mujeres que lo han construido y lo mantienen encendido ante su Dios, en culto reverente, día y noche. El candelabro es Israel, la lámpara del pueblo que mantiene su luz, su fidelidad, ante el misterio de Dios, en actitud de alianza, (e) Es la luz de los hombres. Ellos tienen que encenderla y mantenerla así alumbrando, para que arda «de la noche a la mañana, en la presencia de Yahvé, como ley perpetua» (Lv 24,2-4). Sus siete brazos, con sus siete luces, son signo de totalidad: los astros del cielo, los días de la semana. Significativamente, cuando Tito conquistó Jerusalén el año 70 d.C. llevó consigo el candelabro del templo, como puede aún verse en el arco de su nombre en Roma. Desde entonces, el pueblo de la alianza de Dios se ha sen tido cautivo, sin luz sagrada ante Dios, sin consistencia como pueblo. Por eso, uno de los primeros gestos del nuevo Estado de Israel ha sido construir una gran Menorah o candelabro en el centro de la tierra de Israel. El viejo candelabro encendido ante el velo del templo era signo de la vocación sagrada del pueblo. El nuevo candelabro ante el Kneset o Parlamento de Israel quiere evocar la permanencia de la identidad judía a lo largo de los siglos. Pero tanto los judíos como los cristianos saben que el verdadero candelabro, luz de Dios, son ellos mismos.
(2) Apocalipsis. Juan ha transformado el candelabro de los siete brazos del templo de Jerusalén en siete candelabros (lykhnia) que rodean al Hijo del Hombre (Ap 1,12.13; 2,1), como signo de las Siete iglesias. Ellos son una expresión de la luz de Dios en el mundo (cf. Mt 5,15). Aparece en el mismo comienzo del Apocalipsis, en la visión del Hijo* del Hombre: «Mc volví para ver la voz que hablaba conmigo y al hacerlo vi siete candelabros de oro y en medio de los siete candelabros como a un Hijo del Hombre» (Ap 1,12-13). El autor del Apocalipsis sitúa su visión en el entorno del templo de Jerusalén, en el lugar donde ardían sin cesar las luces del candelabro o lámpara de siete brazos, ante el Santo de los Santos, como luz de Dios y presencia vigilante (agradecida) del pueblo (cf. Ex 25,31-40; 37,1724). Este es un elemento central del culto israelita: el ritual de los sacrificios ha perdido importancia; en su lugar ha crecido la liturgia de la luz, con el candelabro de siete brazos que aparece ahora como siete candelabros que forman una totalidad de luz gozosa y amenazada, representando a las iglesias cristianas que constituyen el auténtico Israel (cf. Ap 1,20). Y en medio de los candelabros como a un Hijo del Hombre… (Ap 1,13). Las siete luces de Israel ardían ante Yahvé que habitaba en la tiniebla, tras el velo, de tal modo que nadie podía contemplarle. Pues bien, esas luces rodean y alumbran a un Hijo hombre, ofreciéndole su luz. Estamos ante una teofanía cristológica de tipo eclesial: el mismo Dios se manifiesta por Jesús resucitado, presente en las iglesias. El texto sigue diciendo que el Hijo de Hombre tenía en su mano derecha siete Astros (Ap 1,16), que después aparecerán como ángeles de las iglesias (1,20). En este contexto, las luces de los candelabros constituyen un signo de esperanza: que brillen las iglesias, que mantengan su luz, que expandan su esperanza y belleza sobre el mundo: ésta es la finalidad del Apocalipsis, la tarea del Cristo. Las mismas iglesias son ahora menorah, liturgia de luz en medio de la tierra. Sobre esa base se entienden los dos testigos o mártires eclesiales de Ap 11,4: son candelabros de Dios para los humanos. Con la venida del juicio de Dios se apaga la vieja luz del mundo (cf. Ap 18,23), pero luego, en la nueva ciudad, ya no será necesaria la luz cósmica del sol, ni la humana de candelabros o lámparas (lykhnos), porque el mismo Dios y su Cordero alumbrarán a sus amigos para siempre (21,23; 22,5).
PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007
Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra
Pie o soporte para una o varias lámparas de aceite. Aunque la Biblia también habla de los candelabros de los hogares y otros edificios (2Re 4:10; Da 5:5; Lu 8:16; 11:33), en especial se refiere a aquellos que se usaron en relación con la adoración verdadera.
En el tabernáculo. Jehová le mandó a Moisés en una visión que hiciera para el tabernáculo un candelabro (heb. menoh·ráh; gr. ly·kjní·a) †˜de oro puro, de labor a martillo†™, que tenía que pesar, junto con sus lámparas y utensilios, un talento. (Ex 25:31, 39, 40; 37:17, 24; Nú 8:4; Heb 9:2.) Esto equivaldría a casi 34 Kg., con un valor, en términos modernos, de 385.350 dólares (E.U.A.).
Diseño. Este candelabro que daba luz al †œLugar Santo†, el primer compartimiento del tabernáculo (Heb 9:2), tenía un eje central y seis brazos, que salían simétricamente del eje central y se doblaban hacia arriba. El eje estaba decorado con cuatro copas parecidas a la flor del almendro, y tenía globos y flores alternadas. No se sabe con seguridad qué flores estaban representadas, pues la palabra hebrea que se usa en la descripción puede significar cualquier flor. Cada uno de los brazos tenía tres copas, con globos y flores alternadas. El registro parece indicar que los globos del eje central estaban en las uniones de los brazos con dicho eje. En la parte superior del eje central y en el extremo de cada brazo se colocaban las lámparas, donde se hacía arder aceite de oliva puro, batido. Con el candelabro se usaban despabiladeras, braserillos y vasos para el aceite. (Ex 25:31-38; 37:18-23; Le 24:2; Nú 4:9.)
El candelabro se construyó bajo la supervisión de Bezalel, de la tribu de Judá, y Oholiab, de la tribu de Dan. (Ex 31:1-11; 35:30-35.) Estos hombres, que posiblemente aprendieron el oficio durante su esclavitud en Egipto, debieron ser buenos artesanos. Pero en esta ocasión Jehová puso su espíritu sobre ellos, de manera que el trabajo pudiera realizarse a la perfección, exactamente según el modelo revelado y ordenado a Moisés. (Ex 25:9, 40; 39:43; 40:16.)
Su uso. Moisés †œcolocó el candelabro en la tienda de reunión, enfrente de la mesa, en el lado del tabernáculo hacia el sur†. Es probable que estuviera paralelo al lado S. de la tienda (al lado izquierdo según se entraba), frente a la mesa del pan de la proposición. La luz alumbraba †œla zona que [estaba] enfrente del candelabro†, iluminando así el Lugar Santo, donde también estaba el altar de oro para el incienso. (Ex 40:22-26; Nú 8:2, 3.)
Cuando Moisés terminó de erigir el tabernáculo el día 1 de Nisán de 1512 a. E.C., siguió las instrucciones de Jehová para encender las lámparas. (Ex 40:1, 2, 4, 25.) Después, esta tarea le correspondió a Aarón. (Nú 8:3.) Tanto él como los sumos sacerdotes que le siguieron ponían en orden el candelabro †œdesde la tarde hasta la mañana delante de Jehová constantemente†. (Le 24:3, 4.) Cuando Aarón disponía las lámparas †œmañana a mañana† y las encendía †œentre las dos tardes†, también ofrecía incienso en el altar de oro. (Ex 30:1, 7, 8.)
La familia levita de los qohatitas transportaba el candelabro y los demás utensilios mientras viajaba por el desierto. Los sacerdotes primero tenían que cubrir los artículos, porque, como Jehová había advertido, las personas que no pertenecían al sacerdocio no debían †œentrar para ver las cosas santas ni por el más mínimo momento†, para que no tuvieran que morir. El candelabro y demás utensilios se cubrían con una tela azul, se ponían dentro de una cubierta de piel de foca y luego se colocaban sobre una barra para transportarlos. (Nú 4:4, 9, 10, 15, 19, 20.)
El registro que relata que el rey David llevó el arca del pacto al monte Sión no dice nada del candelabro. Debió permanecer en el tabernáculo, en los diferentes lugares donde este estuvo ubicado.
En los templos. David le dio a Salomón los planos arquitectónicos que había recibido por inspiración para edificar el templo, en los que se incluían instrucciones para hacer los candelabros de oro y los de plata. (1Cr 28:11, 12, 15, 19.) Había diez candelabros de oro en el Santo del templo, †œcinco a la derecha y cinco a la izquierda†, es decir, cinco en el lado S. y cinco en el lado N. (1Re 7:48, 49; 2Cr 4:20.) Los diez estaban hechos †œdel mismo plano†. (2Cr 4:7.) Posiblemente eran mucho mayores que el que había habido en el tabernáculo, en correspondencia con las mayores dimensiones del templo y sus otros enseres, como el †œmar fundido†. (2Cr 3:3, 4; 1Re 7:23-26.) Los candelabros de plata debieron usarse en los patios o en otros cuartos distintos al Santo y el Santísimo, pues los enseres de estos dos cuartos eran de oro. Al igual que en el tabernáculo, las lámparas de los candelabros de oro se encendían †œtarde a tarde†, constantemente. (2Cr 13:11.)
Cuando los babilonios destruyeron el templo en el año 607 a. E.C., los candelabros estuvieron entre los objetos de oro y plata que se tomaron de la casa de Jehová. (Jer 52:19.)
El templo que reedificó Zorobabel. Las Escrituras no dicen nada sobre los candelabros del templo que reconstruyó Zorobabel. No obstante, Josefo dice que Antíoco Epífanes †œdespojó el Templo, llevándose […] los candelabros de oro†. (Antigüedades Judías, libro XII, cap. V, sec. 4.) El libro apócrifo de Macabeos dice que se llevaron el †œcandelabro†, por lo que fue necesario hacer otro nuevo. (1 Macabeos 1:21-23; 4:49, 50, BJ.)
El templo que reedificó Herodes. La magnificencia del templo que reedificó Herodes permite suponer que en él también habría candelabros de belleza y suntuosidad semejantes a los del templo de Salomón. En las Escrituras no se hace mención de ellos, pero se sabe de su existencia gracias a los escritos de Josefo y a un bajorrelieve que hay en la bóveda interior del Arco de Tito, erigido en Roma. En este arco triunfal se representan ciertos objetos que los romanos tomaron de Jerusalén cuando la destruyeron en el año 70 E.C. Josefo dice que fue un testigo ocular de esta procesión triunfal del emperador Vespasiano y su hijo Tito, y cuenta que en la procesión llevaban †œun candelabro de oro, pero de un modelo diferente del que se acostumbraba a usar: su columna central partía de un pie al que estaba fijado, y de ella se desprendían los brazos, delicados, cuya disposición recordaba la de un tridente, y que tenían, cada uno de ellos, el extremo cincelado en forma de antorcha; había siete de estas antorchas†. (La Guerra de los Judíos, libro VII, cap. V, sec. 5.)
No se puede afirmar que el candelabro del Arco de Tito represente con exactitud el original que había en el templo de Jerusalén. Las opiniones varían en particular en lo que tiene que ver con la configuración de la base, consistente en dos prismas superpuestos, el inferior de mayor tamaño que el superior. Algunos opinan que la representación romana del arco es exacta porque Herodes había cambiado el diseño de la tradicional base triangular judía, a modo de trípode, como parte de una política †œoccidentalizadora† para complacer a los romanos. Otros estudiosos piensan que la representación no es exacta, pues la base está decorada con águilas y monstruos marinos, lo que, según creen, violaría el segundo mandamiento.
En muchas representaciones del candelabro halladas en diversas partes de Europa y del Oriente Medio, fechadas del siglo III al VI, este tiene una base a modo de trípode, en unos pocos casos con patas de animales, por lo que algunos eruditos han llegado a la conclusión de que el candelabro original tenía tres patas. La representación más antigua del candelabro es la que aparece en algunas monedas de Antígono II, que reinó del año 40 al año 37 a. E.C. Aunque no están bien conservadas, una de ellas parece indicar que la base consistía en una peana con patas. En 1969 se encontró en una casa excavada en la ciudad vieja de Jerusalén una representación del candelabro del templo grabada en yeso. En el dibujo esquemático se ven siete brazos y una base triangular, todo ello ornamentado con bolas separadas por dos líneas paralelas. En la Tumba de Jasón, descubierta en Jerusalén en 1956 y fechada de principios del primer siglo antes de la era común, los arqueólogos encontraron diseños de un candelabro de siete brazos grabado en yeso. Las secciones inferiores parecen estar sujetas a una caja o peana.
De modo que sobre la base de los hallazgos arqueológicos, se ha puesto en tela de juicio que la base del candelabro del Arco de Tito sea una representación fiel del modelo original, y se afirma que, entre otras posibilidades, la talla puede obedecer a la concepción que se hizo el artista romano influido por los diseños judíos que conocía de otras fuentes.
Uso figurado. El profeta Zacarías vio en visión un candelabro de oro poco común. Al igual que el del tabernáculo, este tenía siete lámparas, pero estas lámparas tenían siete tubos. Los doctos creen que esta última expresión es distributiva y significa que cada lámpara tenía un tubo. Además, en la parte superior del candelabro había un tazón. Al parecer, por medio de los tubos se suministraba aceite a las lámparas de continuo, aceite que probablemente provenía de los dos olivos que el profeta vio junto al candelabro. (Zac 4:2, 3, 12.)
Jehová Dios le dio una visión al apóstol Juan por medio del glorificado Jesucristo en la que vio †œsiete candelabros de oro, y en medio de los candelabros a alguien semejante a un hijo de hombre†. Este †œhijo de hombre† —clara referencia a Jesucristo— le explicó a Juan que los candelabros significaban siete congregaciones. (Rev 1:1, 12, 13, 20.) Estos candelabros de la visión probablemente eran como el que iluminaba el tabernáculo para que los sacerdotes pudieran realizar sus deberes. Su uso para representar a las congregaciones está en armonía con las palabras que Jesús dirigió a aquellos que son siervos dedicados de Dios: †œUstedes son la luz del mundo†. (Mt 5:14.) Como †œel que anda en medio de los siete candelabros de oro†, Jesús supervisa toda su actividad como portadores de luz. (Rev 2:1.)
Cuando aconsejó a la congregación de Efeso, Cristo advirtió que quitaría el candelabro de su lugar a menos que sus miembros se arrepintieran. Esta advertencia sin duda significaba que no se les seguiría usando para impartir la luz de la verdad en aquella región y que su luz se apagaría. (Rev 2:1-5; compárese con Mt 6:22, 23.)
La última mención que se hace de los candelabros en la Biblia tiene ciertas similitudes con la visión de Zacarías. En ella se habla de †œdos testigos† que tenían que profetizar vestidos de saco y que estaban simbolizados por †œlos dos olivos y los dos candelabros†. (Rev 11:3, 4.)
[Ilustraciones en la página 413]
El diseño de la base del candelabro del templo que aparece en algunas representaciones judías (en una columna, derecha; en el suelo de una sinagoga, arriba) difiere mucho del que se ve en el Arco de Tito
Fuente: Diccionario de la Biblia
lucnia (lucniva, 3087) se traduce erróneamente como «candelabro» en la RVR en Heb 9:2 (RV: «lámparas»). La traducción propia de este vocablo es «candelero», y así se traduce en el resto de los pasajes, tanto en la RV como en la RVR. Véase CANDELERO.
Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento