CAFTORIM

Caftorim (heb. kaftorîm, «caftoreos»). Transliteración directa del término hebreo para designar a los habitantes de Caftor* (Gen 10:14). Caí­da, La. Expresión que comúnmente se aplica a la experiencia de Adán y Eva por la cual perdieron su inocencia y pureza originales y 187se denigraron a sí­ mismos y a su descendencia (Gen_3). No se sabe cuánto tiempo después de la creación de nuestros primeros padres ocurrió el incidente, aunque el silencio de las Escrituras se podrí­a tomar como una indicación de que no habrí­a pasado mucho tiempo; a lo sumo, menos de 130 años (5:3). 101. Impresión de un sello cilí­ndrico babilónico en el que algunos ven una posible descripción del relato de la caí­da. Dos personas, sentadas al pie de un árbol, extienden sus manos hacia sus frutos. A la izquierda, detrás de ella, se ve una serpiente. Dios puso, en el jardí­n del Edén, el árbol del conocimiento del bien y del mal como una prueba de amor, lealtad y obediencia del hombre, y dio a Adán y a Eva instrucciones explí­citas de no comer del fruto de ese árbol bajo pena de muerte (Gen 2:17). Lo que ocasionó la caí­da fue la violación deliberada del mandato. Bajo la forma de una serpiente, Satanás comenzó a dialogar con Eva, quien, sola, miraba con curiosidad el árbol. Como un eco de su pregunta interior acerca de por qué Dios les vedaba el fruto de ese árbol, el diablo declaró que, en realidad, la prohibición era una maniobra siniestra para impedirles alcanzar el alto destino al que ellos podí­an llegar (3:1-5). Puso en tela de juicio la validez de la advertencia divina de que la muerte serí­a el resultado de comer de la fruta, y afirmó que en vez de eso llegarí­an a un nivel más elevado de existencia. Convenció a Eva de que el árbol era «agradable a los ojos», «bueno para comer» y «codiciable para alcanzar la sabidurí­a» (v 6). Eva fue engañada y llegó a ser el agente del tentador para producir la caí­da de su esposo (1 Tit 2:14); en el caso de Adán fue un pecado deliberado producido por su amor por Eva. Como resultado de la transgresión, nuestros primeros padres renunciaron a su pureza original de carácter y a su derecho de acceso al árbol de la vida, cayeron en una tendencia natural hacia el mal y fueron expulsados de su hogar en el Edén. Salieron bajo la sentencia de muerte y fueron los progenitores de una raza degenerada. 102. Impresión de un sello cilí­ndrico babilónico que algunos han interpretado como una versión babilónica de la expulsión del Paraí­so. Un dios (en el centro) reprende con el brazo levantado a la persona de la derecha. Entre el dios y la mujer desnuda se ve una serpiente. Después del registro de Gen_3, la caí­da no vuelve a ser mencionada en el AT, y sólo se la recuerda brevemente en el NT (Joh 8:44; Rom 5:12-19; 1Co 15:22; 2Co 11:3; 1 Tit 2:14). Sin embargo, este trágico acontecimiento es básico en las Escrituras, del principio al fin, porque si no hubo caí­da, ¿qué necesidad habrí­a de salvación y restauración? Toda la experiencia humana testifica de la depravación del hombre, de la incapacidad natural del ser humano por cambiarla, y de la necesidad de una transformación del carácter por medio de Jesucristo (Jer 13:23; 17:9; Act 4:12). Por tanto, son mutuamente excluyentes la idea de una caí­da de un estado de pureza inicial y el concepto de que la historia de la raza humana ha sido un proceso de evolución.

Fuente: Diccionario Bíblico Evangélico

Véase CAFTOR, CAFTORIM.

Fuente: Diccionario de la Biblia