MARX. CARLOS

[966](1818-1883)
Economista, sociólogo y pensador alemán, influyente por sus planteamientos económicos y por su acción sindical y polí­tica en los entornos proletarios, juntamente con el inglés Federico Engels con quien siempre colaboró.

Junto con Engels pretendió crear un «socialismo cientí­fico» (comunismo moderno) para superar el «socialismo utópico» de otros pensadores, como Fourier, Owen, SaintSimón.

Nació en Tréveris el 5 de Mayo de 1818. Hijo de un rabino judí­o, estudió en Bonn, Berlí­n y Jena. Caso con Jenny Von Westphalen. Y tuvo cinco hijos. Desde muy joven, estuvo afiliado a los grupos hegelianos, dialécticos, o de la izquierda intelectual del momento.

Publicó artí­culos en la «Rheinische Zeitung» (Gaceta Renana) de Colonia ya en 1842 y luego trabajó como responsable de la redacción en la misma Revista. Lo radical de sus planteamientos le condujo a la expulsión del periódico. Trasladado a Parí­s, se relacionó con los grupos obreros más o menos clandestinos. De Parí­s tuvo que huir y se estableció en Bruselas donde siguió con la misma actividad y contribuyó a organizar los Comités de Correspondencia Comunista.

En 1847 Marx y Engels prepararon por encargo de estos grupos una declaración de principios, la cual serí­a conocida como «Manifiesto Comunista», en el que ya domina el materialismo histórico como principio, la lucha de clases como método, y la utopí­a comunista como contexto. Fue el documento que inspiró las revoluciones existentes en Francia y en diversos Estados en 1848.

Siguió escribiendo y trabajando en la misma dirección, pero resaltó los aspectos económicos, en cuyo contexto explicaba todos los males de la sociedad clasista de su tiempo.

Fue publicando, además de muchos artí­culos en diversos periódicos de Europa y de Norteamérica, (unos 800), diversos libros (unos 30), como «Crí­tica de la economí­a polí­tica».

Expulsado de Bruselas, marchó de nuevo a Parí­s, luego a Renania, a cuya ciudadaní­a habí­a renunciado. Editó en Colonia la publicación comunista, la «Neue Rheinische Zeitung» (Nueva Gaceta Renana). También expulsado, se estableció en Londres, donde pasó el resto de su vida, entre penurias económicas y el cuidado de su mujer y de los cinco hijos que tuvo, varios de los cuales fallecieron en edad temprana. Su vida familiar estuvo siempre marcada por la penuria, a pesar de ayudas de Engels.

En Inglaterra estuvo entregado a alentar el movimiento comunista internacional. Las obras que escribió en este perí­odo fueron diversas: «Teorí­a de la plusvalí­a», «El 18 Brumario», La guerra civil en Francia», «Crí­tica del programa de Gotha», sobre todo su obra central «El Capital», cuyo primero tomo publicó en 1868, pues los dos siguientes ya los editó Engels después de su muerte.

El materialismo de Marx le movió a mirar la religión como el «opio del pueblo» y a la sociedad como alienada o descarriada por cinco grandes lacras: capitalismo, que se cura con comunismo, supersticiones religiosas con el ateí­smo, afán filosófico con el materialismo dialéctico, el clasismo con el socialismo, las divisiones polí­ticas con la dictadura del proletariado llevada como estrategia.

Evidentemente con estos planteamientos, poco queda para la libertad, los valores y la superación de la disciplina opresora del totalitarismo. Pero Marx es coherente. El mundo no necesita explicaciones, sino transformación. Sobran las creencias en el más allá que impiden el dedicarse a arreglar el más acá.

Pocas ideologí­as en la Historia del pensamiento humano han tenido la resonancia social del marxismo como sistema de pensamiento. En vida Marx no ejerció gran influencia Pero después de su muerte, su pensamiento se alió con el mundo obrero. Su pretendido socialismo cientí­fico (el término es de Engels) serí­a una fuerza arrolladora a lo largo del siglo XX por efecto de Lení­n en Occidente y de Mao-tse-Tung en Oriente

Pedro Chico González, Diccionario de Catequesis y Pedagogí­a Religiosa, Editorial Bruño, Lima, Perú 2006

Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagogía Religiosa