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Fuerza que arrebata de forma violenta y lanza a determinada acción. Se acoge con simpatía este término cuando se habla de la fuerza del Espíritu Santo y de la fuerza arrolladora del Evangelio.
Tiene resonancias proféticas (Is. 5.28; Ez. 1.12) y se usa en el Evangelio en forma de energía, de violencia divina (bia, biaios, en griego). «El reino de los cielos sufre violencia y sólo los violentos (impetuosos) lo conquistan» (Mt. 11.12) «Vino del cielo un viento impetuoso» (Hech. 2.2); «Fuego he venido a traer a la tierra, y qué he de querer sino que se abrase» (Luc. 12.49.)
Pedro Chico González, Diccionario de Catequesis y Pedagogía Religiosa, Editorial Bruño, Lima, Perú 2006
Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagogía Religiosa