FANATISMO

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Actitud mental que implica cierta cerrazón en ideas fijas, en sentimientos estables, en actitudes firmes, mantenidas y defendidas de una manera cerrada y con fuerte dificultad para la rectificación o cambio.

Jaime Balmes en «El Cristianismo comparado con el protestantismo», la define como «una viva exaltación del ánimo fuertemente señoreado por alguna opinión o falsa o exagerada» (L. I. c. 8). El fanatismo en lo religioso y en lo moral se denomina integrismo. Se acerca al fatalismo y a la obsesión. Es una verdadera enfermedad que con frecuencia ha sacudido y descarriado a mentes brillantes convertidas en rebeldes, herejes y hasta crueles.

Es una postura que dificulta enormemente la educación, pues es origina posturas totalmente contrarias a la flexibilidad, a la reflexión, a la aceptación de cualquier verdad que no sea la propia, a la acogida de nuevas ideas o sentimientos que desentonen.

Los fanáticos son los catequizandos más difí­ciles con los que se puede encontrar el catequista. Con ellos no hay normas ni criterios pedagógicos uniformes, dado su bloqueo mental.

Hay que estudiar cada persona y cada situación y con frecuencia resignarse a que sea el tiempo el que les desengañe de sus obsesiones y errores.Con todo hay que hacer lo posible por proteger a otros de sus trastornos afectivos, pues por lo general se convierten en iluminados, en proselitistas ardientes y en agresivos agentes que deslumbran a los más débles

Pedro Chico González, Diccionario de Catequesis y Pedagogí­a Religiosa, Editorial Bruño, Lima, Perú 2006

Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagogía Religiosa

(v. sectas)

(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelización, BAC, Madrid, 1998)

Fuente: Diccionario de Evangelización

Según el Diccionario de la Lengua Española, se llama «fanático» al que defiende emotivamente una convicción sin admitir crí­tica alguna sobre la misma y sin razonar los pros y contras que ella posee. Sinónimos de fanatismo son intolerante, intransigente, obcecado, apasionado.

En el terreno religioso, fanático es la persona «fideí­sta» (no sabe dar razón de su fe), fundamentalista, orgullosa de su propia verdad y, en cierta manera creyéndose «mesí­as» o salvador.

Tenemos que decir que, pastoralmente, el fanatismo es uno de los peligros más acentuados y visibles que, como afirma el Vaticano II, impide el que las personas se acerquen a la religión y descubran el rostro del verdadero Dios.

Raúl Berzosa Martí­nez

Vicente Mª Pedrosa – Jesús Sastre – Raúl Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelización, Diccionarios «MC», Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001

Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelización

La etimologí­a original relaciona el término fanático con fanum, que hace referencia a la dimensión sacral. Otros determinan este significado a partir del griego fainomai (manifestar), como modalidad de una manifestación particular que caracteriza algunas situaciones. Antiguamente fueron llamados fanáticos los sacerdotes de Belona, que periódicamente salí­an del templo en un delirium tremens prediciendo el futuro. En la polémica de los philosophes de la Ilustración, el fanatismo se referí­a a la superstición religiosa como obstáculo al progreso de la humanidad. Este fenómeno indica una tendencia ideológica exasperada, cuya praxis consiguiente está determinada por un absolutismo llevado hasta la intolerancia. El fanático se inspira en un dogmatismo indiscutible, lejos del uso de la razón crí­tica y animado por una especie de libido -dominandi que se concreta en fenómenos de exaltación colectiva. En esta radicalización ideológica, la realidad queda filtrada y distorsionada, por una especie de mecanismo de defensa inconsciente, provocando el énfasis de ideas no siempre elaboradas y un mayor rigor en la profesión de algunas verdades, signo de identificación y reconocimiento.

C. Dotolo

Bibl.: J Rudin, El fanatismo, Análisis psicológico, FAX, Madrid 1968; AA. VV , Fanatismo y cristianismo, Asociación Nacional de Propagandistas, Madrid 1983.

PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teológico Enciclopédico, Verbo Divino, Navarra, 1995

Fuente: Diccionario Teológico Enciclopédico