DETERMINISMO

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Sistema filosófico y sociológico que niega la libertad humana y reduce la conducta inteligente a los baremos fí­sicos y biológicos de los demás seres.

Si el determinismo se entiende como defensa de las solas leyes de la materia o de la vida se denomina materialismo o biologismo. Si se identifica como fruto de las fuerzas cósmicas que condicionan la vida se puede llamar «fetichismo». Si se acepta que existen energí­as espirituales y divinas que rigen las acciones de los hombres, se apellida fatalismo (del dios romano del destino, Fatum) El determinismo absoluto es inaceptable a la luz de la experiencia y de la razón. Es erróneo a la luz de la fe. (Ver Libertad)

Pedro Chico González, Diccionario de Catequesis y Pedagogí­a Religiosa, Editorial Bruño, Lima, Perú 2006

Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagogía Religiosa

Este término se usó inicialmente en el terreno de la fí­sica matemática. Pierre Simon de la Place (1749-1827), especialmente en su obra Théorie analvtique des probabilités (1795), expuso algunas reglas fundamentales para poder averiguar las constantes en una multiplicidad de fenómenos. También se usó este término en el terreno de la biologí­a y en el de la teorí­a evolucionista, para tratar de los caracteres hereditarios en la especie y en los individuos.

En las ciencias de las religiones, el determinismo significa: a) la conciencia o la convicción de que la variedad de los acontecimientos es el resultado de un orden preestablecido e inmutable,. b) la formulación doctrinal de esta convicción. Cuando el orden preestablecido se concibe de manera impersonal e intrí­nseca a la naturaleza (por ejemplo, el rta en la religión védica), se puede hablar de fatalismo. Cuando ese orden se ve como ligado a una decisión de una divinidad trascendente (por ejemplo, la orden divina amr en el Corán), entonces serí­a más exacto el término predestinación. En cuanto al área de fenómenos que se incluyen bajo el imperio de un orden preestablecido, se pueden distinguir: el determinismo cosmológico-histórico, que considera la evolución necesaria de los ciclos del mundo; el determinismo ftsico-biológico, que acepta la existencia de un orden superior que actúa sobre los fenómenos que guardan relación con la vida corporal humana; y el determinismo moral, que afirma la predeterminación ineluctable de los actos humanos.

La magia puede ser vista como un intento de cambiar el destino establecido.

En la revelación judeocristiana, la responsabilidad humana se concibe en el contexto de un diálogo continuo entre la libertad divina y la libertad humana. La vida humana se entiende entonces como un crecimiento en la libertad, que por un lado debe ser conquistada continuamente en una 1ucha contra presiones de todo tipo, mientras que por otro no alcanza su perfección más que en el reconocimiento pleno y en la aceptación plena de la libertad divina como voluntad de amor. En las elaboraciones teológicas, los lí­mites de la libertad humana se han formulado con acentuaciones diversas.

En los tiempos modernos se puede observar un nuevo tipo de determinismo, inspirado en la psicologí­a social, y que a veces parece reducir el acto humano al resultado de una variedad de hechos sociales.

A. Roest Crollius

Bibl.: 5. Hook, Determinismo y libertad, Fontanella, Barcelona 1969; J A. Piera – S. del Campo, La causalidad en la historia. Madrid 1959; M, Scheler, La idea del hombre y la hi,toria. Siglo XX. Buenos Aires 1967 Determinismo, en DF, 1, 429-430.

PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teológico Enciclopédico, Verbo Divino, Navarra, 1995

Fuente: Diccionario Teológico Enciclopédico