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Aquellas tendencias o situaciones que alejan al hombre del camino más conveniente en lo físico, en lo psicológico o en lo moral y espiritual.
Las desviaciones morales se llaman vicios o pecados; las doctrinales se denominan errores o herejías; las sociales o eclesiales pueden ser los cismas.
Cuando las desviaciones rompen la justa proporción, son aberraciones. Y en todo caso, son desaciertos y equivocaciones que pueden ser leves y graves, fugaces o permanentes, personales o colectivas, naturales y espirituales.
Pedro Chico González, Diccionario de Catequesis y Pedagogía Religiosa, Editorial Bruño, Lima, Perú 2006
Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagogía Religiosa