Significado Bíblico de CARISMAS

Significado de Carismas

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Los da Dios para que los ejerzamos, para que los usemos en bien de la comunidad: Mt. 24:14-30, 1 Cor. 12:7.
No seremos salvados por los carismas que Dios nos da … sino por la fe en Cristo y lo que él ha hecho por nosotros en la Cruz. Para algunos creyentes, Dios se interesa más por ver los “frutos” del Espíritu en nuestra vida (ver Gálatas 5:22-25), en vez de ‘señales’ de poder y supuesta inspiración divina con esos dones que Dios nos regaló: Mt. 7:21-27, 24:14-30, 25:31-46, 1 Cor.. 13, Gal. 5:22-24. A muchos con el carisma de profecía y de milagros y de expulsar demonios, Jesús les dirá apartaos de mí, obradores de iniquidad. Mt. 7:22-23. Hay versiones falsas de esos dones, y manifestaciones equivocadas de emoción y a veces seculas de animismo espiritismo adivinación, especialmente en personas en cuyas familias se ha practicado estas cosas.

Todos podemos recibir y ejercer una variedad de carismas, el Espíritu da a cada uno según le conviene (1 Cor. 12:7-8). A unos les da el don de animar, a otros el talento de enseñar, o de organizar, o de dirigir, o de servir, o hablar de parte de Dios (profecía) o hablar en lenguas (para uso personal, o en caso de tener una persona para interpretar, para la edificación de la iglesia) … a cada uno según el Espíritu quiere, para bien de la comunidad.

La Biblia nos da varias listas de carismas espirituales:
– En Is. 11:2, el capítulo del reino universal y de paz del Mesías, nos da seis que, con el don de piedad, forman los siete clásicos “Dones del Espíritu.”

– Pablo nos da cuatro listas en tres capítulos. En 1 Cor. 12, Rom. 12, Ef. 4… y en los tres capítulos nos habla también del Cuerpo Místico de Cristo, enfatizando el hecho de que los carismas no son para utilidad propia, sino para el bien de la comunidad, como dice específicamente en 1 Cor. 12:7.

La lista de 1 Cor. 12 fue, en cierta forma, el punto de partida de la Renovación Carismática.

Diccionario Enciclopédico de Biblia y Teología: CARISMAS

CARISMAS según la Biblia: Transliteración de la palabra griega «Charis», que significa «don, regalo, gracia, favor, poder, oficio, misión».

Transliteración de la palabra griega «Charis», que significa «don, regalo, gracia, favor, poder, oficio, misión».

Son dones que, procedentes de Cristo ascendido, Cabeza de la iglesia, son distribuidos por el Espíritu Santo. Todos los creyentes, habiendo recibido la unción del Espíritu (Ap. 1:6; 2 Co. 1:21; 1 Jn. 2:20, 27), son receptores de el/los don/es del Espíritu (o dones espirituales), que son capacidades sobrenaturales concedidas a cada creyente, en vista del servicio y función que tienen dentro del cuerpo de Cristo (1 Co. 12:7, 11).

Pablo da relación de un cierto número de estos dones: sabiduría, conocimiento (1 Co. 12:8), fe, sanidades (1 Co. 12:9), milagros, profecía, discernimiento de espíritus, lenguas e interpretación (1 Co. 12:10).

En otro sentido, las personas son los dones a la iglesia (1 Co. 12:28; cp. Ef. 4:8, 11, 12), y la palabra usada para denotarlos es «doma»; se trata entonces de apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros (Ef. 4:11).

Estos dones relacionados en Efesios tienen como propósito «perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios…» (Ef. 4:12, 13, etc.).

Es evidente que unos dones, como los apóstoles, ya no están entre nosotros; pero nos quedan sus enseñanzas en las Escrituras (cp. Hch. 20:32; 2 P. 13-15; 3:15-18). Lo que sí podemos tener por cierto es que, sean cuales fueren las tareas dadas, Dios dará la capacidad de cumplirlas.

Tenemos en las Escrituras cuatro listas de carismas o dones del Espíritu. Aunque muchos deducen de estos cuatro catálogos que no tenemos aquí la lista completa de carismas, es bueno recordar lo que dice el apóstol Pablo en 2 Ti. 3:16-17, y lo expresado en el párrafo anterior.
Con respecto a los dones de sanidades, milagros, profecía, don de lenguas, etc., hay dos posturas básicas:

(a) que siguen con nosotros;

(b) que cumplieron su objetivo de testimonio y acreditación al nuevo testimonio que Dios estaba levantando después del cierre del canon de las Escrituras, y que ya no operan en la actualidad.

Primeramente debemos señalar que todos y cada uno de los dones dados por el Espíritu son milagrosos, y no sólo los de manifestación externa espectacular como los de milagros, sanidades y lenguas.

Dios es soberano en cuanto a en qué épocas da unos o no de una manera concreta. Los dones externos y espectaculares fueron dados en profusión en la época en que el Evangelio y el Nuevo Pacto debían ser acreditados (He. 2:4), y lo fueron con señales externas jamás renovadas (Hch. 2:1-3; 4:31).

En la actualidad puede, ciertamente, manifestar Su poder, siempre según Su voluntad; de hecho, la mayor parte de los dones (sabiduría, ciencia o conocimiento, fe, evangelistas, ayudas, liberalidad) nunca han dejado de ser otorgados.

En cambio, si bien Dios cura a ciertos enfermos, bien mediante siervos suyos o directamente, no se ha dado a nadie, que se sepa, que pueda curar a todos (que era la característica del don de Cristo y de Sus apóstoles: cp. Mt. 10:8; Mr. 6:56; Lc. 4:40; 6:19; 9:11; Hch. 5:16). Véanse LENGUAS (DON DE), MILAGROS, SANIDAD (DON DE).

La iglesia de Corinto había recibido todos los dones, y 1 Corintios es la única epístola en la que se mencionan los dones externo-espectaculares (1 Co. 1:7; 12; 14); todo ello no impidió que los corintios fueran carnales ni su tendencia a formar partidos sectarios.

Lo esencial es estar totalmente sometidos al Señor y a toda Su Palabra, poder discernir el don otorgado a cada uno, y permitir que el Señor nos use para el bien de la iglesia en su totalidad.

Diccionario Enciclopédico de Biblia y Teología: CARISMAS