Nicodemo le dijo: —¿Cómo puede nacer un hombre si ya es viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer?
3:4, 5 Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. — Jesús no habla de dos nacimientos sino de uno sólo. Describe la conversión como un nuevo nacimiento (o una regeneración, que es la misma cosa) y este concepto es ampliamente explicado e ilustrado en el resto del Nuevo Testamento: Pablo engendró a los corintios con el evangelio (1Co 4:15). «El de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas» (Stg 1:18). «Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre» (1Pe 1:23-25). El proceso del nuevo nacimiento es, pues, que la simiente incorruptible (la palabra) se siembra en el corazón de la gente, produce fe, arrepentimiento y obediencia para obtener el perdón de Dios y para participar de todas las bendiciones espirituales en Cristo. Los pasos de esta obediencia al evangelio son (1) oír, Rom 10:17; (2) creer, Jua 3:16; (3) arrepentirse, Luc 13:5; (4) confesar la fe en Cristo como el Hijo de Dios, Rom 10:10; y (5) bautizarse en agua para perdón de pecados (Hch 2:38). El que hace esto «de corazón» (Rom 6:17, con sinceridad y amor) nace otra vez (es regenerado), se convierte en cristiano, entra en el reino de Dios (Col 1:13), o es agregado al Señor (Hch 11:24) y su iglesia (2:47).Fuente: Comentario al Nuevo Testamento por Partain
¿Cómo puede? Jua 3:3; Jua 4:11, Jua 4:12; Jua 6:53, Jua 6:60; 1Co 1:18; 1Co 2:14.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
¿Cómo? La construcción de la pregunta asume una respuesta negativa. Nicodemo malentendió la declaración de Jesús como que se refería a un segundo nacimiento físico.
viejo: Un adulto.
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
Como maestro, Nicodemo entendía el método rabínico de usar lenguaje figurado para enseñar verdad espiritual. Él meramente estaba retomando el simbolismo de Jesús.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
3:4, 5 Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. — Jesús no habla de dos nacimientos sino de uno sólo. Describe la conversión como un nuevo nacimiento (o una regeneración, que es la misma cosa) y este concepto es ampliamente explicado e ilustrado en el resto del Nuevo Testamento: Pablo engendró a los corintios con el evangelio (1Co 4:15). «El de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas» (Stg 1:18). «Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre» (1Pe 1:23-25). El proceso del nuevo nacimiento es, pues, que la simiente incorruptible (la palabra) se siembra en el corazón de la gente, produce fe, arrepentimiento y obediencia para obtener el perdón de Dios y para participar de todas las bendiciones espirituales en Cristo.
Los pasos de esta obediencia al evangelio son (1) oír, Rom 10:17; (2) creer, Jua 3:16; (3) arrepentirse, Luc 13:5; (4) confesar la fe en Cristo como el Hijo de Dios, Rom 10:10; y (5) bautizarse en agua para perdón de pecados (Hch 2:38). El que hace esto «de corazón» (Rom 6:17, con sinceridad y amor) nace otra vez (es regenerado), se convierte en cristiano, entra en el reino de Dios (Col 1:13), o es agregado al Señor (Hch 11:24) y su iglesia (2:47).
Sin lugar a dudas el agua de este texto se refiere al bautismo en agua. En ese tiempo Juan bautizaba a muchos judíos para la remisión de pecados: 1:26, «Yo bautizo con agua»; 3:23, «Juan bautizaba también en Enón, junto a Salim, porque había allí muchas aguas; y venían, y eran bautizados»; «Y salía a él Jerusalén, y toda Judea, y toda la provincia de alrededor del Jordán, y eran bautizados por él en el Jordán, confesando sus pecados» (Mat 3:5-6; Mar 1:4; Luc 3:3). «El Señor entendió que los fariseos habían oído decir: Jesús hace y bautiza más discípulos que Juan» (Jua 4:1; Jua 3:22). Tomando esto en cuenta, no hay duda de que el agua de este texto es el agua del bautismo.
Además de eso, el problema principal con los hombres eminentes como Nicodemo era su rechazo al bautismo: «Mas los fariseos y los intérpretes de la ley desecharon los designios de Dios respecto de sí mismos, no siendo bautizados por Juan» (Luc 7:30). Obviamente Nicodemo era uno de los que lo había rechazado. Si el Espíritu Santo habla de esta manera acerca de los que rechazaron el bautismo de Juan, imagínese lo serio de rechazar el bautismo enseñado por Jesús en la gran comisión (Mat 28:19; Mar 16:16).
El nuevo nacimiento está bien ilustrado en el libro de Hechos que nos revela unos ejemplos claros del proceso de la conversión (2:37-41, los tres mil el día de Pentecostés; 8:12, los samaritanos; 8:35-37, el etíope; 9, 22, 26, Saulo de Tarso; 10, 11, Cornelio y su casa; 16:15, Lidia; 16:30-34, el carcelero; 18:8, los corintios; 19:1-5, los efesios). No hay tema bíblico que sea mejor explicado o ilustrado que el del nuevo nacimiento. No es aceptable ninguna explicación del nuevo nacimiento que no esté en completa armonía con estos textos. Aparte del bautismo en agua no hay nada conectado con la religión de Cristo a lo cual la frase, nacer de agua, pueda aplicarse.
El agua y el Espíritu están unidos aquí, y también en Mat 28:19; en Hch 2:38; y en Tit 3:5. El nacer del agua y del Espíritu es ampliamente explicado en estos textos, pero el calvinismo hace todo lo posible por eliminar el bautismo del nuevo nacimiento. «Le indica los únicos medios por los cuales puede realizarse el nacimiento espiritual de que le ha hablado. Esos medios son el agua y el Espíritu. El uno es el símbolo, el otro la realidad» (B-S). Este autor tiene un símbolo dentro de otro símbolo. El nuevo nacimiento es un símbolo o figura de la conversión. Jesús no usa símbolos para presentar otros símbolos; más bien habla del agua del bautismo (literal) y del Espíritu (literal) que efectúan la conversión bajo la figura de un nuevo nacimiento.
«El significado evidente es éste: el ser bautizado con agua no es suficiente. La señal ciertamente, es de gran valor. Tiene mucha importancia como una representación visible y como sello. Pero la señal debe ir acompañada de la cosa significada: la obra purificadora del Espíritu Santo» (GH). Pero ¿qué texto dice o implica que Nicodemo había sido bautizado con agua por Juan o por Jesús (o que pensaba hacerlo) ? No hay ninguno. Esto es exactamente lo que «los fariseos y los intérpretes de la ley» rehusaron hacer (Luc 7:30). Y ¿qué texto dice que el bautismo es señal o sello? Muchos evangélicos dicen que el bautismo es la señal o sello de la salvación, pero la Biblia no dice tal cosa. Desde luego, en el bautismo hay una semejanza; nuestro bautismo es «como» la muerte, sepultura y resurrección de Cristo (Rom 6:4; Col 2:12), pero no es una señal o sello de la salvación. Más bien, la Biblia enseña claramente que el bautismo es necesario para salvación (Hch 2:38; Hch 22:16; 1Pe 3:21).
Parece que el mismo autor (citado arriba) duda de su interpretación, pues al concluir su comentario sobre el ver. 5 él dice, «En un sentido, el llegar a ser hijo de Dios es un proceso que dura toda la vida (cf 1:12), pero en el presente pasaje se trata de la limpieza inicial derivada de la implantación de una nueva vida en el corazón del pecador, y esto se deduce claramente de la afirmación hecha de que uno no puede entrar en el reino de Dios si no ha nacido de agua y del Espíritu».
«Jesús dice a Nicodemo justamente lo que pide, el cómo de la regeneración. ¿Cómo es posible? ¡Por el bautismo!» (RCHL). Este comentarista (Lenski) enseña la aspersión en lugar de la inmersión y también enseña el «bautizo» infantil, pero a pesar de todos sus errores, él no elimina el bautismo de Jua 3:5.
Dice otro bautista: «Existen muchas teorías. Una de ellas hace del bautismo… esencial para el nacimiento del Espíritu… Si es así, ¿por qué sólo se menciona el agua una vez en las tres demandas de Jesús (3, 5, 7) ?» (ATR); es decir, Jesús dijo nacer de nuevo dos veces y dijo nacer de agua una sola vez. Dos son más que uno; por eso, se debe eliminar el bautismo. ¡Así es lo «profundo» de los argumentos sectarios para rechazar el bautismo! Verdaderamente su prejuicio contra el bautismo ha bajado al nivel del fanatismo.
Lo que los evangélicos desean denunciar es la llamada «regeneración bautismal» del catolicismo, pero no pueden ver la diferencia entre la enseñanza católica y la enseñanza obvia del Nuevo Testamento. Nadie es regenerado por el bautismo solo, pero no puede ser regenerado sin obedecer a Cristo. El que obedece a Cristo no merece la salvación; no la gana como salario. Más bien, simplemente obedece los requisitos nombrados por el Señor para aceptar la salvación que es «dádiva de Dios». Dicen los bautistas: «El bautismo no es esencial para la salvación, porque nuestras iglesias completamente rechazamos el dogma de ‘la regeneración bautismal’; pero es esencial para la obediencia, puesto que Cristo lo ha mandado. Es esencial para una confesión pública de Cristo ante el mundo, y para membresía en la iglesia que es su cuerpo» (así dice el Credo llamado Standard Manual for Baptist Churches por Edward Hiscox, páginas 20, 21). ¡Imagínese! Admiten que el ¡ser miembro de la iglesia bautista no es esencial! Según este credo, uno puede ser salvo y puede ir al cielo sin ser miembro de la iglesia bautista, pero para ser miembro de la iglesia bautista tiene que ser bautizado; es decir, es más fácil ir al cielo que ser miembro de la iglesia bautista. Pero ¿qué dice este credo acerca de la obediencia y la confesión? Según este credo, no son esenciales para la salvación. El bautismo es esencial para la obediencia pero no es esencial para la salvación; el bautismo es esencial para la confesión, pero no es esencial para la salvación. Según esta teología, pues, ¡la obediencia y la confesión no son esenciales para la salvación!
Fuente: Notas Reeves-Partain
b. Segunda pregunta (vv. Jua 3:4-8)
Fuente: Comentario para Exégesis y Traducción
Es muy posible que Jesús pensara “de arriba” y Nicodemo entendiera “otra vez” o “de nuevo”. Jesús está ubicado en un terreno celestial (aspecto local), en cambio Nicodemo se ubica en un terreno terrenal (aspecto temporal). La objeción de Nicodemo presenta a una persona ya madura. El énfasis no es tanto en la edad sino en la madurez. El contraste es entre una persona ya crecida y un recién nacido, “nacido de nuevo” o “nacido otra vez”, aunque literalmente la idea es “nacido por segunda vez”.
Jesús avanza con más profundidad en su respuesta del v. Jua 3:5. Usa la misma expresión semita como en los vv. Jua 3:3 y Jua 3:11 : «Te aseguro» (TLA, DHH), «en verdad, en verdad» (BI), “realmente” y otras expresiones que aseguran la certeza de lo que Jesús va a decir a continuación.
Entrar en el reino de Dios, como es obvio, indica un sentido espacial, el cual no se halla presente en la expresión del v. Jua 3:3, ver el reino de Dios. En realidad no existen diferencias básicas entre ambas expresiones, por lo tanto la misma expresión se podría usar en los vv. Jua 3:3 y Jua 3:5.
Ser nacido de agua y del Espíritu abre la oportunidad para que Jesús profundice más en el desarrollo de su pensamiento. No está claro a qué se refiere “agua”. Se han sugerido varias posibilidades, de las cuales dos son las más ampliamente aceptadas: (1) Algunos biblistas sugieren que en este contexto “agua” se refiere al bautismo de Juan Bautista o la purificación judía, la cual se supone es insuficiente para lo que el Espíritu logra. (2) Otros eruditos ven en esta mención del “agua” una referencia directa al bautismo de los cristianos, donde “agua” es figura del Espíritu, como referencia al poder transformador de Dios en la vida del creyente. Como la frase es “agua y Espíritu” conviene traducir el binomio de tal manera que no se sugiera contraste. Ambas palabras aparecen en el original sin artículo y regidas por una preposición (ék, “de”, “desde”). En Juan el símbolo de la presencia del Espíritu es el agua. Tal vez se refiera a la práctica y experiencia de las primeras comunidades cristianas, especialmente al ritual del bautismo en agua y el bautismo con el Espíritu Santo.