y porque no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio acerca de los hombres, pues él conocía lo que había en el hombre.
2:25 — y no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el hombre. — Todo lo que había visto en el templo (mercaderes llenos de avaricia, extorsionadores) no le sorprendió; tampoco se fiaba de estos que habían visto sus señales y creían en El, porque ¡Cristo es Dios y conoce al hombre! Ya había demostrado que conocía a Simón (1:42), y a Natanael (1:47, 48), y a Nicodemo (3:2-5). Sabía los pensamientos de la gente (Mat 9:4; Mat 12:25; Luc 5:22; Luc 6:8; Luc 9:47; Luc 11:17). Sabía la vida íntima de la mujer samaritana; sabía de sus esposos y de su condición actual (4:16-18). He aquí el testimonio de esta mujer: «Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho», 4:29. Jesús «sabía lo que iba a hacer» con respecto a la alimentación de los 5000 (6:6), y sabía lo que la gente tenía en mente cuando le buscaba el día siguiente (6:25, 26). «Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar» (6:64, 70, 71; 13:11). Sabía que los judíos procuraban matarle sin que nadie se lo dijera (7:19). Tenía conocimiento perfecto de Dios (7:29). Sabía cuándo llegó «su hora» (12:23). Sabía cómo iba a morir (12:32, 33). Como dijo Simón Pedro, «Señor, tú lo sabes todo» (21:17). No fue engañado ni sorprendido por Pedro o Judas. ¡Esto demuestra que cuando Cristo estaba aquí en la tierra era omnisciente! ¡Imagínese que otra persona conociera no solamente lo que usted haya hecho o dicho, sino también aun sus pensamientos! Solamente Dios tiene este poder. Al leer estos y otros textos semejantes ¿quién puede dudar de la omnisciencia de Jesús? Pero, lamentablemente, algunos de nuestros propios hermanos (que profesan ser conservadores) enseñan erróneamente que cuanto Cristo vino a la tierra se despojó a sí mismo de sus atributos divinos.Fuente: Comentario al Nuevo Testamento por Partain
En el texto griego él es enfático. Jesús conocía el corazón de las personas sin necesidad que alguien le dijera sobre ellas. Jesús lee a las personas como estas leen la cartelera, otra indicación de su deidad. En el AT. se dice que solamente Dios conocía el corazón de las personas (1Re 8:39).
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
2:25 — y no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el hombre. — Todo lo que había visto en el templo (mercaderes llenos de avaricia, extorsionadores) no le sorprendió; tampoco se fiaba de estos que habían visto sus señales y creían en El, porque ¡Cristo es Dios y conoce al hombre! Ya había demostrado que conocía a Simón (1:42), y a Natanael (1:47, 48), y a Nicodemo (3:2-5). Sabía los pensamientos de la gente (Mat 9:4; Mat 12:25; Luc 5:22; Luc 6:8; Luc 9:47; Luc 11:17). Sabía la vida íntima de la mujer samaritana; sabía de sus esposos y de su condición actual (4:16-18). He aquí el testimonio de esta mujer: «Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho», 4:29. Jesús «sabía lo que iba a hacer» con respecto a la alimentación de los 5000 (6:6), y sabía lo que la gente tenía en mente cuando le buscaba el día siguiente (6:25, 26). «Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar» (6:64, 70, 71; 13:11). Sabía que los judíos procuraban matarle sin que nadie se lo dijera (7:19). Tenía conocimiento perfecto de Dios (7:29). Sabía cuándo llegó «su hora» (12:23). Sabía cómo iba a morir (12:32, 33). Como dijo Simón Pedro, «Señor, tú lo sabes todo» (21:17).
No fue engañado ni sorprendido por Pedro o Judas. ¡Esto demuestra que cuando Cristo estaba aquí en la tierra era omnisciente! ¡Imagínese que otra persona conociera no solamente lo que usted haya hecho o dicho, sino también aun sus pensamientos! Solamente Dios tiene este poder. Al leer estos y otros textos semejantes ¿quién puede dudar de la omnisciencia de Jesús? Pero, lamentablemente, algunos de nuestros propios hermanos (que profesan ser conservadores) enseñan erróneamente que cuanto Cristo vino a la tierra se despojó a sí mismo de sus atributos divinos.
Fuente: Notas Reeves-Partain
REFERENCIAS CRUZADAS
a 109 Mat 9:4; Mar 2:8; Jua 1:48; Jua 6:64; Rev 2:23
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
Él sabía… → Jer 17:9-10.
Fuente: Biblia Textual IV Edición
R1029 Aquí se usa ἦν en discurso indirecto donde hubiera aparecido ἐστίν en discurso directo (o hay una asimilación del tiempo en vez del ἐστίν que se aplicaría universalmente, o ἦν se refiere a ese tiempo en particular -BDF330). [Editor. En esta narración en particular, la cláusula relativa depende de un verbo imperfecto, que aparentemente se refiere a ese tiempo; aunque esto no elimina la validez de ese hecho en el tiempo presente.]
Fuente: Ayuda gramatical para el Estudio del Nuevo Testamento Griego
Lit., y que
Fuente: La Biblia de las Américas
g Jer 17:9-10.