Entonces respondió Job y dijo:
respondió entonces Job. Job 4:1.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
Job demuestra que sus quejas no son sin motivo, Job 6:1-7.
Desea la muerte, pues en ella tendrá alivio, Job 6:8-13.
Reprende a sus amigos por su dureza, Job 6:14-30.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
Cuando Job respondió, no lo hizo directamente a Elifaz. Quizás sea por esto que el texto no específica un nombre. Por lo general le responde a los tres amigos a la vez y no a cada uno individualmente (Job 6:24-30). Por su parte, sus amigos tampoco contestan punto por punto lo que Job pregunta. En consecuencia, el diálogo no es tanto una conversación entre amigos sino un debate en el que cada orador trata de ganar un debate e impresionar a la audiencia con su retórica.
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
6. Respuesta de Job a Elifaz.
E l infortunado paciente responde a los sabios consejos del amigo: es fácil dar consejos cuando se goza de buena salud; pero ¿qué va a decir el que sufre sin esperanza de rehabilitación, cerrados todos sus caminos en la vida? En lugar de serle un sedante, las palabras del amigo Elifaz no han servido sino para agudizar su terrible dolor. Se considera herido por Dios, y sólo aspira a morir pronto para no ser víctima de tantos sufrimientos físicos e incomprensiones. Esperaba otro tipo de consuelo de sus amigos, pero en realidad no han hecho sino poner ajenjo en su copa de tragedia. Las expresiones de Job son bellísimas y reflejan la amargura y decepción de su alma.
Los “terrores” del Omnipotente sobre Job (1-4).
1 Entonces replicó, diciendo: 2”¡Oh si mis quejas pudieran pesarse y a un tiempo se pusiera mi desdicha en una balanza! 3 ¡Luego ésta pesaría más que las arenas del mar! Por eso han sido destempladas mis palabras, 4pues se han clavado en mí las saetas del Omnipotente, cuyo veneno bebe mi espíritu. Los terrores de Dios están alineados contra mí,
Ante la exposición fría de la “sabiduría” tradicional, incapaz de comprender la tragedia del varón de Hus, éste reacciona violentamente, pues ve que son sin fundamento sus hipótesis. En realidad, sus amigos no saben valorar la profundidad de su tragedia: sus quejas y su desdicha son tales, que sobrepujan a las arenas del mar si se pesaran en una balanza. En Pro 27:3 se dice: “pesada es la piedra, pesada es la arena; pero la ira del necio es más pesada que ambas cosas.” Los pesares de Job sobrepasan toda medida; y sólo el que los sufre puede medir sus efectos morales y psicológicos; por tanto, tienen explicación sus destempladas palabras.
Se siente preso de las saetas mortíferas del Omnipotente. El salmista emplea el mismo símil para reflejar su situación angustiada: “tus flechas se han clavado en mí” l. En 16:12-13, Job se compara a un blanco contra el que Dios lanza sus proyectiles. Las calamidades enviadas por Dios son como saetas envenenadas que tiene que absorber el espíritu turbado de Job (v.4) 2. Dios – el Omnipotente, designación que destaca la desproporción de El con el pobre paciente – es como un arquero que implacablemente lanza los dardos que traen la enfermedad y la aflicción 3. Y Job se ve obligado a beber la cólera del Omnipotente, porque los terrores de Dios están alineados frente a él como un ejército dispuesto a la batalla4. Job se siente en un duelo desigual con el Omnipotente, y su derrota es segura. Se declara vencido de antemano, porque no tiene armas para medirse con El. Por ello no ansia sino que termine este combate desigual, cerrando los ojos a la vida.
La razón de las quejas de Job (5-12).
5 ¿Rebuzna el onagro junto a la hierba? ¿Muge el buey ante su pesebre? 6 ¿Se come lo insípido sin sal? ¿Sabe bien la clara de huevo? 7 Lo que ni tocar quiere mi alma, eso se ha convertido en mi alimento. 8 ¡Quién me diera se cumpliese mi petición y que Dios me otorgara lo que espero, 9 y se dignara Dios aplastarme, soltando su mano para acabar conmigo 10 Ese sería luego mi consuelo; me alegraría en la amargura, por no haber ocultado los secretos del Santo. 11¿Cuál es mi fortaleza para esperar todavía? ¿Cuál mi fin para aliviar mi alma? 5. 12¿Es mi fortaleza la de las piedras, o es de bronce mi carne?
Cuando Job se queja, es porque sufre, pues nadie protesta cuando se siente a gusto, como no rebuzna el onagro o asno salvaje cuando tiene hierba, ni muge el buey cuando está ante el pesebre bien abastecido. Las expresiones son proverbiales para significar la situación incómoda e insoportable del desventurado Job. No se halla precisamente en una situación agradable para callar; su comida es insípida como la clara de huevo, y, sin embargo, tiene que tragarla. Su naturaleza se rebela contra esta su comida insípida y repugnante.
No le queda otra esperanza sino que Dios ponga fin a sus lastimosos días. No se atreve a atentar contra su vida; por eso quiere que Dios tome la iniciativa, eliminándolo de una vez. Su única esperanza es dejar de existir. Pero, con todo, no quiere hacer frente a los decretos del Santo, los designios misteriosos de la Providencía divina (v.10). La grandeza de su alma se muestra en estas reacciones que tiene en sus mismos desahogos y lamentaciones descarnados.
Con todo, él no tiene la fortaleza de la piedra o del bronce para soportar indefinidamente tanto dolor (v.12). No le queda paciencia para esperar el fin de sus desolados días6.
Decepción ante la incomprensión de los amigos (13.-21)
13 No hay para mí ayuda alguna; todo socorro me ha sido negado. 14 Rehusar la piedad a su prójimo es rechazar el temor del Omnipotente7. 15 Mis hermanos me han decepcionado como arroyo (seco), cual lecho de torrentes que pasan. 16 Estaban cubiertos de hielo, sobre ellos se acumulaba la nieve; 17pero apenas viene el calor, se derriten, a los primeros ardores se extinguen en su lugar. 18 Desvían las caravanas su ruta, avanzan por el desierto y se extravían 8. 19 Divísanlas las caravanas de Tema, las comitivas de Sabá suspiran por ellos; 20 pero quedan avergonzadas de haber confiado, y confusas al llegar hasta ellos. 21 Así sois ahora vosotros para mí: al verme, os espantáis y sois sobrecogidos de temor.
La reacción de los amigos ha decepcionado a Job, pues no saben comprender su trágica situación, permitiéndose valorar fríamente su estado conforme a gastados modos de discurrir. Antes de insinuar juicios peyorativos sobre su conducta, debieran ser más comprensivos con su trágica situación. Se siente solo en el dolor, pues se le ha negado hasta la comprensión de sus más íntimos amigos; sus confidentes de antaño se permiten hacer juicios desfavorables sobre su supuesta conducta de pecado.
El ν.14 es generalmente considerado como una glosa marginal de índole “sapiencial” para enjuiciar severamente la conducta poco piadosa de los amigos de Job.
Los amigos de Job le han traicionado en sus esperanzas como arroyo que inesperadamente aparece seco. Los hombres de la estepa, las caravanas, avanzan ilusionadas esperando encontrar agua en determinado arroyo o torrentera localizada en otros viajes; pero la realidad triste es que al llegar se encuentran con que está seco (v.15). Job esperaba otras palabras más confortadoras que, como arroyo de agua fresca, dieran frescor a sus fauces resecas; pero a la hora de la verdad no hacen sino aumentar su amargura, pues no comprenden su situación desesperada. En la literatura profética, el arroyo que no lleva agua es llamado “arroyo falaz” 9, porque engaña al caminante que suspira ilusionado por él. Es el caso de los amigos de Job: esperaba palabras de confortamiento, y resulta que le punzan más con insinuaciones malignas.
Los ν.16-17 tienen el carácter de frase proverbial para explicar el fenómeno de los “arroyos falaces,” que decepcionan al caminante: tienen agua mientras se derrite la nieve, pero en los meses ardorosos del verano se secan totalmente.
Siguiendo el símil del ν.15, se presenta a las caravanas cambiando sus rutas habituales para dar con el esperado arroyo fresco, y expuestas a extraviarse, siempre con la ilusión de encontrar el agua necesaria para continuar la marcha. Particularmente las caravanas de Tema y Sabá – procedentes de terrenos esteparios y resecos, como son los de las zonas que lindan con Medina 10 – ansian dar con los torrentes de aguas, y por ello con todo cuidado otean el horizonte para dar con el lugar esperado (v.19); pero, al llegar al lugar del supuesto arroyo fresco, quedan decepcionados y avergonzados, pues de nada les ha servido el penoso rodeo en busca de agua, ya que el lecho del torrente está totalmente seco (v.20).
Ninguna comparación más gráfica e inteligible para las gentes de países esteparios; los amigos de Job le han resultado como el arroyo seco, que niega su agua cuando más se necesitaba. Al verle en estado tan lastimoso, lejos de ayudarle, se espantan y sobrecogen, porque le consideran maldito de Dios (v.21).
Profesión de inocencia y petición de justicia (22-30).
22 ¿Os he dicho yo: Dadme, y de vuestra hacienda haced soborno en mi favor u, 23 y libradme de la mano del opresor, y rescatadme de las manos del tirano? 24 Enseñadme vosotros, y yo me callaré; y si he errado, hacédmelo ver. 25 ¡Cuan persuasivas son las palabras de rectitud!12 Mas ¿qué prueba vuestra alegación? 26 ¿Pretendéis censurar mis palabras, siendo puro viento los dichos del desesperado? 13 27 Hasta sobre un huérfano echáis suertes y traficáis sobre vuestro amigo. 28 ¡Y ahora dignaos volveros hacia mí, pues no puedo mentiros a vuestra cara! 29 ¡Volveos, y no seáis injustos; volveos, pues la justicia está conmigo! 30 ¿Hay en mi lengua iniquidad? ¿Es que mi paladar no sabe discernir el infortunio?
El infortunado varón de Hus exige ponderación en los juicios y espíritu de justicia en las valoraciones de su vida. No pide nada de lo que no tenga derecho; no apela al soborno para comprar defensores, ni les pide favores a ellos para que le proporcionen valedores. Sólo exige visión serena de la realidad y reflexión sobre su actual situación y su vida honrada pasada. En su vida anterior nunca les pidió favores, sino que les fue un amigo desinteresado.
Con todo, está dispuesto a una discusión serena de su problema, y de buena gana aceptará sus juicios si son reales y ponderativos. Está pronto a reconocer su error si se lo demuestran (v.24). Pero es preciso llegar al fondo del problema, pues las reflexiones anteriores de Elifaz no han tenido en cuenta las circunstancias que han creado su injusta situación actual. En realidad, las palabras y afirmaciones, cuando están basadas en la rectitud, resultan persuasivas y agradables, y esto espera de sus amigos (v.25). Pero la alegación de Elifaz no prueba nada, pues ha querido reprochar a Job sus palabras desmesuradas, que en realidad son expresiones de un desesperado, las cuales, como tales, las lleva el viento (v.26). Elifaz debiera haberse fijado, no en la crudeza de las frases de Job – reprobables por su formulación externa -, sino en el fondo que traslucían, la desesperación de un hombre al que se le han cerrado todos los caminos en la vida.
En realidad, han hecho juicios ligeros, decidiendo la suerte de un huérfano indefenso, especulando y traficando frivolamente sobre la situación de un amigo (v.2y). Si hubieran sido verdaderamente sus amigos, no se habrían atrevido a expresiones tan superficiales, como si se tratase de una mercancía sin valor la vida y fama de Job (v.27). Por eso les invita a volver a reconsiderar sus juicios sobre su persona y situación, estudiando más a fondo el problema de sus sufrimientos. Está seguro de que le acompaña la justicia, ya que no tiene conciencia de pecado. Los sufrimientos que pesan sobre él tienen que tener otra fuente que la de su supuesta culpabilidad. Un examen más atento de su situación les dará luz para buscar otras explicaciones más razonables y más equitativas. Quizá se ha excedido en sus palabras por la amargura de su espíritu, pero en el fondo de su alma sigue fiel a su Dios.
Job sabe distinguir bien entre el bien y el mal, como su paladar sabe distinguir lo que le conviene y lo que le es nocivo, y está dispuesto a entablar una discusión sobre el problema del sufrimiento, pero en términos más razonables que los hasta ahora empleados.
1 Sal 3.8.3. – 2 Las flechas envenenadas eran conocidas de la antigüedad. Cf. virgilio, Eneida IX 773; Ovidio, Panucas I 2.173. – 3 Los fenicios hablan del dios de las tormentas como el “Reshef de la flecha.” Cf. M. J. La-Grange, études sur les religions sémitiques p 456 n.2; Apolo lanzaba sus flechas para promover la peste en el ejército helénico (cf. Ilíada I 435). – 4 No hay motivos para ver aquí una alusión a los monstruos auxiliares de Tiamat del Poema de la creación babilónico (I tab., v.H4s). – 5 Lit. el TM: “ensancharé mi alma.” – 6 Sobre el símil de la fortaleza de la piedra o del bronce véase Job 41:16; Job 20:24; Job 28:2; Job 40:18; Jer 1:19; Jer 15:20. – 7 Verso oscuro, muy diversamente traducido. Nuestra traducción se acomoda a la de la Bib. de Jér. – 8 Así, según Dhorme y Bib. de Jér. – 9 Cf. Jer 15:18; Miq 1:14. – 10 Véase com. a 1:15. – 11 Así según Dhorme y Bib, de Jér. – 12 La palabra heb. del TM nimratsü es diversamente interpretada: “son fuertes,” “duras,” “eficaces.” Comparando con Sal 119:103 (y leyendo nimlatsu), tenemos la versión propuesta. La Bib. de Jér.: “¿Se soportan sin pena discursos equitativos?” – 13 La Bib. de Jér.: “propósitos del desesperado que lleva el viento.
Fuente: Biblia Comentada
Toda esta sección es poesía, un dramático poema de discursos que intentan comprender el sufrimiento de Job.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Comienza el primer ciclo de discursos de Job y de sus tres amigos. Job fue el primero en romper el silencio de toda una semana con un lamento (Job 3:1-26).
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Esta sección cubre los ciclos de discursos entre Job y sus bienintencionados amigos, incluyendo Eliú (caps. Job 32:1-22; Job 33:1-33; Job 34:1-37; Job 35:1-16; Job 36:1-33; Job 37:1-24).
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Aquí queda registrada la respuesta de Job a Elifaz. Además de su sufrimiento físico y de su esposa que lo había sometido a prueba, tenía que responder a la ignorancia y a la falta de sensibilidad de su amigo, expresando su frustración.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
— Job respondió así: Job interviene en un tono elegíaco conmovedor, prefiriendo la muerte antes de seguir soportando la enemistad y el encono del Señor, sintiéndose olvidado y engañado por familiares y allegados.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
“¡Que Dios me quite la vida!” Al principio de este discurso en realidad no se está dirigiendo a Dios sino expresando un melancólico anhelo de que Dios diera un rápido fin a su sufrimiento. El pasaje clave de esta sección lo constituyen los vv. 8, 9: ¡Quién hiciera que se cumpliese mi petición, y que Dios me concediese mi anhelo; que Dios se dignara aplastarme … ! Job siente que si pudiera morir en ese momento, antes de que su sufrimiento lo llevara a blasfemar, por lo menos podría tener el consuelo de no haber negado las palabras, los mandamientos, del Santo.
Elifaz ha instado a Job a ser paciente, pero la paciencia requiere una fuerza que Job no tiene (11-13). Elifaz no ha reconocido qué carga lleva Job. Si sus miserias pudieran pesarse pesarían más que la arena de los mares (3); con razón pues, sus palabras han sido apresuradas (o sea, “desesperadas”). Job por nada se disculpa, nada confiesa. Como en el prólogo (1:21; 2:10), reconoce que en el fondo su sufrimiento procede de Dios; en este poema sus dolores son los resultados de las venenosas flechas del Todopoderoso (Shaddai) mientras que los terrores de Dios, su enemigo, han sido preparados para librar la batalla en su contra (4). No es el dolor físico ni el tormento mental lo que le pesa hasta vencerlo; es el tener conciencia de que se ha convertido en el enemigo de Dios.
5, 6 Los clamores de Job tienen su razón de ser, así como los tienen las quejas del asno o el buey cuando sus necesidades no son satisfechas. Las necesidades de Job no han sido satisfechas; al menos no por Elifaz, cuyas palabras son insípidas y cuyo consejo no se puede tragar mejor que la “clara del huevo” (6, BJ).
11-13 La debilidad que vuelve a sentir Job no es tanto una debilidad física como psicológica. Ya no le quedan recursos interiores; el sentido de su propio valor ha sido socavado porque comprende que no existe razón en sí mismo para que Dios lo esté tratando con tanta crueldad.
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
6.6, 7 Job dijo que el consejo de Elifaz era como comer la insípida clara de huevo. Cuando las personas atraviesan por pruebas duras, un consejo imprudente es desabrido. Quizás lo escuchen por cortesía, pero en su interior se sienten disgustados. Piense antes de dar un consejo a los que sufren. A menudo, más que un consejo, necesitan compasión.6.8, 9 En su dolor, Job quería rendirse, ser liberado de esta pena y morir. Pero Dios no le concedió su petición. Tenía un plan mayor para él. Nuestra tendencia, como la de Job, es querer rendirnos y escapar cuando las cosas se tornan difíciles. Confiar en Dios en los tiempos buenos es plausible, pero confiar durante los tiempos difíciles nos prueba hasta nuestros límites y ejercita nuestra fe. En sus luchas, ya sean pequeñas o grandes, confíe en que Dios tiene el timón y que El cuidará de usted (Rom 8:28).6.29, 30 Job se refirió a su propia integridad, no porque estuviera libre de pecado, sino porque tenía una relación correcta con Dios. No era culpable de los pecados que lo acusaban sus amigos (véase en Job 31 el resumen de la clase de vida que llevaba). Esto también se podría traducir «mi rectitud sigue en pie». Rectitud no es lo mismo que sin pecados (Rom 3:23). Nadie, a excepción de Jesucristo, ha estado sin pecados, libre de todo mal pensamiento o acción. Incluso Job necesitó hacer algunos cambios en su actitud hacia Dios, como lo veremos al final del libro. No obstante, fue recto (Rom 1:8). Obedeció cuidadosamente a Dios lo mejor que pudo en todos los aspectos de su vida.
Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir
Job arguye que la impaciencia de la que ha sido acusado sea juzgada tomando en cuenta la calamidad que ha experimentado.
Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie
[3] Y así que no son excesivas mis quejas.[15] Mis parientes y amigos.[19] Para ver quiénes llegan a consolarme.[28] En lo que alego para defensa mía.[30] Contra Dios por causa de mis calamidades. Este es un soliloquio.