Los dos ángeles llegaron a Sodoma al anochecer. Lot estaba sentado junto a la puerta de Sodoma, y al verlos se levantó Lot para recibirlos postrándose a tierra.
Llegaron, pues, los dos ángeles. Gén 18:1-3, Gén 18:22.
se levantó a recibirlos. Gén 18:1-5; Job 31:32; Heb 13:2.
y se inclinó. Gén 18:2.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
Lot hospeda a dos ángeles, Gén 19:1-3.
Los sodomitas viciosos son castigados con ceguera, Gén 19:4-11.
Lot es advertido, y en vano advierte a sus hijos, Gén 19:12-14.
Le dirigen a huir con su familia a las montañas, pero obtiene permiso para irse a Zoar, Gén 19:15-23.
Sodoma y Gomorra están destruidas, Gén 19:24-25.
Lot, Gén 19:26-28.
Lot habita en una cueva, Gén 19:29-30.
El origen incestuoso de Moab y Amon, Gén 19:31-38.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
La fortuna de Lot había aumentado bastante bien.
A la puerta de Sodoma: este era un lugar donde los mayores se reunían (Rut 4:1). Lot había llegado a estar tan enredado en su vida de la ciudad que se convirtió en un mayor principal.
se inclinó hacia el suelo: Es un acto que generalmente se utiliza para adorar a Dios (Gén 22:5; Gén 24:26) y nos describe la actitud reverente de Lot hacia sus invitados especiales (comparar con Gén 18:2). Los ángeles tenían apariencia de hombres (Gén 18:2) y Lot los saludó como tales.
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
LOT ESTABA SENTADO A LA PUERTA DE SODOMA. Aunque Lot estaba abrumado por los hechos inicuos que vio y oyó (2Pe 2:7-8), todavía estuvo dispuesto a tolerar la maldad de Sodoma por las supuestas ventajas sociales y materiales (véase Gén 13:12, nota). Ese acomodo le ocasionó tragedia a su familia (v. Gén 19:24). De igual manera, hoy los creyentes que exponen a sus familias a ambientes impíos y a influencias malvadas por obtener ventajas sociales o ganancias materiales están arriesgándose a tragedias familiares.
Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena
19. Destrucción de Sodoma.
Extremada Corrupción de los Sodomitas (1-11).
1Llegaron a Sodoma los d0os ángeles ya de tarde, y Lot estaba sentado a la puerta de la ciudad. Al verlos, se levantó Lot y les salió al encuentro, e inclinó su rostro a tierra, 2diciendo: “Mirad, señores; os ruego que vengáis a la casa de vuestro siervo, para pernoctar en ella y lavaros los pies. Cuando os levantéis por la mañana, seguiréis vuestro camino.” Y le contestaron: “No; pasaremos la noche en la plaza.” 3Instóles mucho, y se fueron con él a su casa, donde les preparó de comer, y coció panes ácimos y comieron. 4Antes que fueran a acostarse, los hombres de la ciudad, los habitantes de Sodoma, rodearon la casa, mozos y viejos, todos sin excepción. 5Llamaron a Lot y le dijeron: “¿Dónde están los hombres que han venido a tu casa esta noche? Sácanoslos, para que los conozcamos.” 6Salió Lot a la puerta, y, cerrándola tras sí, 7les dijo: “Por favor, hermanos, no hagáis semejante maldad. 8He aquí que tengo dos hijas que no han conocido varón; os las sacaré, para que hagáis con ellas como bien os parezca; pero a esos hombres no les hagáis nada, pues para eso se han acogido a la sombra de mi techo.” 9Ellos le respondieron: “¡Quítate allá! Quien ha venido como extranjero, ¿va a querer gobernarnos ahora? Te trataremos a ti peor que a ellos.” Forcejeaban con Lot violentamente, y estaban ya para romper la puerta, cuando, 10sacando los hombres su mano, metieron a Lot dentro de la casa y cerraron la puerta. 11A los que estaban fuera los hirieron de ceguera, desde el menor hasta el mayor, y no pudieron ya dar con la puerta.”
Yahvé desaparece de la escena, y Abraham se vuelve a su tienda. Entre tanto, los dos varones, que se habían apartado de Yahvé y de Abraham para encaminarse a Sodoma, llegan a las puertas de la ciudad al atardecer. Allí se hallarían reunidos los vecinos para disfrutar del fresco y curiosear las gentes nuevas, que entraban siempre con noticias recientes. La cortesía y la hospitalidad oriental pedían que todos se apresurasen a ofrecer hospitalidad a los dos forasteros que llegaban. Pero solamente Lot se acerca a ellos y les brinda su casa1. La conducta de las gentes de Sodoma, que, entrada la noche, van a reclamar a los huéspedes para abusar de ellos, no sólo ofende a las sagradas leyes de la hospitalidad, sino confirma lo dicho anteriormente sobre la corrupción de Sodoma. La conducta de Lot, defendiendo a sus huéspedes, responde a la que seguiría un jeque honorable, a quien la Ley imponía morir en defensa de los que se acogieran a su tienda. La solución que ofrece Lot para defenderlos es la misma que vemos puesta en práctica en el caso del levita que entregó su concubina a los benjaminitas2. El vicio sodomítico estaba muy extendido en el mundo pagano antiguo. En la Ley mosaica es penado con la muerte 3, mientras que en el Código de Hammurabi se favorece la institución de los hieródulos masculinos al servicio de los templos4. En el templo de Jerusalén, por influencia asiria, llegaron a instalarse estos hieródulos5. En Deu 23:18 se les llama perros. San Pablo alude a estas degeneraciones en el mundo pagano6. Lot defiende a los huéspedes, que para el jeque oriental son inviolables, y debe defenderlos y protegerlos mientras estén en su casa. Y así, entre su deber de defender a los huéspedes y el de salvar el honor de sus hijas, se inclina por el primero, ofreciendo a éstas para calmar la voluptuosidad de los atacantes. Para nosotros, esta conducta nos resulta incomprensible; pero, en el ambiente social primitivo oriental, esto es lo normal7. Agustín de Hipona trata de disculpar a Lot, diciendo que estaba en estado de turbación ante la invasión de los sodomitas8. San Juan Crisóstomo considera heroica la conducta de Lot, al sacrificar el honor de sus hijas al deber de la hospitalidad9.
Los huéspedes defienden a Lot y cierran la puerta contra los asaltantes, haciéndoles padecer una especie de ceguera o ilusión óptica, de forma que no dieran con la puerta (v.11).
Anuncio de la Destrucción de Sodoma (12-14).
12Dijeron los dos hombres a Lot: “¿Tienes aquí alguno, yerno, hijo o hija?” Todo cuanto tengas en esta ciudad, sácalo de aquí, 13porque vamos a destruir este lugar, pues es grande su clamor en la presencia de Yahvé, y éste nos ha mandado para destruirla.” 14Salió, pues, Lot para hablar a sus yernos, los que habían de tomar por mujeres a sus hijas, y les dijo: “Levantaos y salid de este lugar, porque va a destruir Yahvé esta ciudad”; y les pareció a sus yernos que se burlaba.
Después del incidente, los dos visitantes, mostrando ya un poder sobrehumano, dan a entender que tienen una misión concreta en su viaje, la de anunciar la inmediata destrucción de la ciudad para que Lot y su familia se ponga a salvo. Se presentan como enviados de Yahvé (v.13). Lot lo comunica a sus yernos, que habían de casarse con sus hijas10. Pero éstos no toman en serio la advertencia de su suegro y se ríen de sus malos presentimientos.
Destrucción de Sodoma y Gomorra (15-29).
15En cuanto salió la aurora, dieron prisa los ángeles a Lot, diciéndole: “Levántate, toma a tu mujer y a las dos hijas que tienes, no sea que perezcas tú también por las iniquidades de la ciudad.” 16Y como se retardase, agarráronlos de la mano los hombres a él, a su mujer y a sus dos hijas, pues quería Yahvé salvarle, y, sacándolos, los pusieron fuera de la ciudad. 17Una vez fuera, le dijeron: “Sálvate; no mires atrás y no te detengas en parte alguna del contorno; huye al monte si no quieres perecer.” 18Díjoles Lot: “No, por favor, señores; 19vuestro siervo ha hallado gracia a vuestros ojos, pues me habéis hecho el gran beneficio de salvarme la vida; pero yo no podré salvarme en el monte sin el riesgo de que me alcance la destrucción y perezca. 20Mirad, ahí cerca está esa ciudad en que podré refugiarme; es bien pequeña; permitid que me salve en ella: ¿no es bien pequeña? Así viviría.” 21Y le dijeron: “He aquí que te concedo también la gracia de no destruir esa ciudad de que hablas. 22Pero apresúrate a refugiarte en ella, pues no puedo hacer nada mientras en ella no hayas entrado tú.” Por eso se dio a aquella ciudad el nombre de Soar. 23Salía el sol sobre la tierra cuando entraba Lot en Soar, 24e hizo Yahvé llover sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego de Yahvé desde el cielo. 25Destruyó estas ciudades y toda la hoya, y cuantos hombres había en ellas, y hasta las plantas de la tierra. 26La mujer de Lot miró atrás, y se convirtió en un bloque de sal. 27Levantóse Abraham de mañana y fue al lugar donde había estado con Yahvé, 28y, mirando hacia Sodoma y Gomorra y toda la hoya, vio que salía de la tierra una humareda, como humareda de horno. 29Cuando destruyó Yahvé las ciudades de la hoya, se acordó de Abraham, y salvó a Lot de la destrucción al aniquilar las ciudades donde habitaba Lot.
Los enviados apremian a que Lot y los suyos abandonen sin demora la ciudad maldita, pues la catástrofe se avecina. Ellos mismos, ante el atolondramiento de Lot, cogen con la mano a sus familiares y los sacan de la ciudad (v.16). El peligro es tan inminente, que no debe perder el tiempo: no mires atrás (v.17). Debe correr hacia la montaña, pero Lot prefiere ir hacia una ciudad pequeña llamada Soar 11, situada al sur del mar Muerto12. Cuando llegó a esta ciudad, tuvo lugar la catástrofe de Sodoma y Gomorra: las dos ciudades fueron anegadas por una tempestad de azufre y de fuego de Yahvé (v.24). Esto tiene explicación en la naturaleza del suelo sobre que estaban fundadas estas ciudades. Los griegos llamaban lago Asfaltites al mar Muerto, por las emanaciones asfálticas y sulfurosas que hay en su fondo, pues salen a la superficie en grandes cantidades. Así, podemos suponer que hubo un terremoto, que, al abrir la tierra, dio salida a los gases sulfurosos, inflamados al ponerse en contacto con el aire (azufre y fuego de Yahvé), abrasando a las ciudades malditas de la hoya del sur del mar Muerto. La justicia de Dios se sirvió de esta conmoción volcánica o sísmica para castigar la iniquidad de estas ciudades, revelando con ello su santidad, incompatible con el pecado, sobre todo con el crimen nefando carnal contra naturaleza13. El nombre de la ciudad de Sodoma parece conservado en el actual dgebel Usdum, al sudoeste del mar Muerto, donde aún se ven las estelas de sal caprichosamente modeladas por la erosión, y algunas de forma humana, relacionadas en el folklore con la suerte de la mujer de Lot petrificada14. La petrificación de ella se puede concebir suponiendo que fue anegada por una ola de sustancias salino-sulfurosas, quedando después endurecida como una piedra. A propósito de este hecho, la literatura bíblica ha sacado consecuencias morales15.
El historiador sagrado es un profeta, y su principal propósito, al narrarnos los hechos históricos, es ponernos ante los ojos los atributos divinos16. El vicio de Sodoma, pecado contra naturaleza, parece haber sido común en Sodoma, como lo era en otros pueblos orientales, de donde se propagó a los griegos, y de éstos a los romanos. La Escritura nos habla de los perros, designación despectiva de los hombres que se dedicaban a la prostitución17. La perversión llegaba a tal extremo, que se designaba a estos miserables con el nombre de qadesim (sagrados), considerando su oficio como algo sagrado, en cuanto que estaban vinculados a algún santuario18. Estos testimonios nos muestran que Israel no estaba exento de este vicio, y a condenarlo se dirige el presente relato. El autor de la Sabiduría comenta el suceso al estilo midrásico: “La sabiduría salvó de la ruina de los impíos al justo en su huida del fuego que descendía sobre la Pentápolis; y en testimonio de la maldad continúa la tierra desolada, humeante, y sus árboles dan frutos que no maduran, y una estatua de sal quedó cual monumento de un alma desobediente.”19 El Salvador trae a la memoria de sus oyentes la conducta de los moradores de Sodoma, los cuales, cuando les amenazaba la ruina, comían y bebían, sin pensar en el juicio de Dios que pesaba sobre ellos. También recuerda la imprudencia de la mujer de Lot, que, por desatender las advertencias de los ángeles, quedó convertida en estatua de sal20.
La Descendencia de Lot (30-38).
30Subió Lot desde Soar, y habitó en el monte con sus hijas, porque temía habitar en Soar, y moró en una caverna con sus dos hijas. 31Y dijo la mayor a la menor: “Nuestro padre es ya viejo, y no hay aquí hombres que entren a nosotras, como en todas partes se acostumbra. 32Vamos a embriagar a nuestro padre y acostarnos con él, a ver si tenemos de él descendencia.” 33Embriagaron, pues, a su padre aquella misma noche, y se acostó con él la mayor, sin que él la sintiera, ni al acostarse ella ni al levantarse. 34Al día siguiente dijo la mayor a la menor: “Ayer me acosté yo con mi padre; embriaguémosle también esta noche, y te acuestas tú con él para ver si tenemos descendencia de nuestro padre.” 35Embriagaron, pues, también aquella noche a su padre, y se acostó con él la menor, sin que al acostarse ella ni al levantarse lo sintiera. 36Y concibieron de su padre las dos hijas de Lot. 37Parió la mayor un hijo, a quien llamó Moab, que es el padre de Moab hasta hoy. 38También la menor parió un hijo, a quien llamó “Ben Ammí,” que es el padre de los Bene-Ammón hasta hoy.
Según hemos visto, Lot era sobrino de Abraham, y, por consiguiente, la descendencia de Lot, Moab y Amón, está emparentada con Israel. Sin embargo, las enemistades no son raras entre los pueblos vecinos, y esto sucedía entre Israel, de una parte, y Moab y Amón, de otra. Leemos en el Deuteronomio: “Los amonitas y moabitas no serán admitidos en la asamblea de Yahvé ni aun a la décima generación; no entrarán jamás. No buscarás su amistad ni cuidarás de su bienestar en los días de tu vida.”21 Todas estas prohibiciones tenían por causa la hostilidad con que los moabitas y amonitas recibieron a Israel cuando pidió paso por su territorio camino de Canaán. Claro que esto tenía sus excepciones. La buena Rut, que figura en la genealogía del Salvador, era moabita, y este hecho debe explicar otro muy curioso de la vida de David. Cuando éste se vio acosado por Saúl, temiendo que las iras del rey fueran a desahogarse en sus padres, los hizo trasladar a Moab, encomendándoles a la benevolencia de su rey22. Aquior, el que hizo la apología de Israel en presencia de Holofernes y luego se incorporó al pueblo escogido, era amonita23. Pero, a pesar de estos detalles, las relaciones de estos pueblos con Israel no eran todo lo cordiales que sería de desear; corrían entre unos y otros anécdotas despectivas, con las que mutuamente se zaherían, como esta picante sátira sobre el origen incestuoso de los moabitas y amonitas, que eran así “mal nacidos.”
Como en la tabla etnográfica del c.10, el autor sagrado utiliza el sistema de los epónimos para aclarar el origen de los pueblos, y supone que Moab y Amón fueron dos personajes que dieron nombre a estas respectivas naciones. Así, “este relato se presenta como una leyenda etnológica que pretende explicar el origen de los dos pueblos vecinos de los israelitas, los moabitas y amonitas.”24 Para los hebreos, el incesto era una abominación25. Por eso, “atribuir un origen incestuoso a sus enemigos hereditarios, los moabitas y amonitas, no podía ser sino una burla despectiva26
De todos modos, la anécdota es concebible dentro de la mentalidad de la época. Después de la catástrofe, las hijas de Lot creían no poder encontrar hombres, sobre todo de su parentela, como era ley en la historia patriarcal, para casarse y tener la ansiada descendencia, y así, en su ignorancia (supuesta la rudeza de costumbres de la época), consideran lícito tener descendencia de su propio padre. Ante el dilema de quedar sin descendencia y el vencer la repugnancia a tener relaciones sexuales con su progenitor, se dejan llevar por el deseo de tener descendencia. Para nosotros, esto resulta incomprensible; pero, dada la moralidad sexual, no muy exigente, de los tiempos patriarcales (sobre todo por influencia del ambiente pagano), es explicable. Es un caso similar al gesto de Lot de ofrecer el honor de sus hijas para salvar el deber de la hospitalidad, que considera más sagrado27. No obstante, el autor sagrado considera esta unión incestuosa como monstruosa, y en su relato hay una sangrienta ironía contra el supuesto origen de los moabitas y amonitas. La etimología de los amonitas se relaciona con la exclamación de una de las hijas de Lot: “Hijo de mi pueblo” (Bene Ammón), y los LXX, paralelamente, añaden a propósito de Moab: “Hijo de mi raza” (de Mehabí: “de mi padre,” o mu’abi: agua de mi padre: semen patris)28. Los lexicólogos demuestran el parentesco de hebreos, moabitas y amonitas, ya que las lenguas de ellos son como formas dialectales de un común cananeo.
Con este relato tan singular, el autor sagrado nos despide de Lot, el sobrino de Abraham. La verdad es que su figura no se nos muestra tan simpática y atrayente como la de Abraham. Al separarse los dos, el tío se revela lleno de generosidad, mientras que el sobrino se demuestra al menos poco delicado en no otorgar la facultad de elección a su tío. Se deja llevar de las riquezas del valle de Jordán, que se parecía al valle del Nilo29, sin atender a la condición de los moradores de él. Cuando llega la invasión de los reyes caldeos, Abraham se distingue por su decisión y generosidad; pero de Lot nada se dice, sino que fue rescatado en virtud de la victoria de su tío. En este último episodio, Abraham se manifiesta el amigo de Yahvé, que aprovecha esta amistad para interceder por aquellos a quienes la justicia divina tenía amenazados. De Lot sólo se pone de manifiesto su hospitalidad. Otras cosas redundan en su honor, aunque la gracia de su tío le haya traído la salvación de tan grave peligro.
1 Cf. Jue 19:1; Jue 19:5s. – 2 Jue 19:22. – 3 Cf. Lev 18:22; Lev 20:13; Deu 23:18-19. – 4 Cód. de Hammur. art. 187.192.193. – 5 Cf. 2Re 23:7. – 6 Rom 1:26-27. – 7 Cf. Jaussen, Coutumes des Arabes au Pays de Moab 79,93. – 8 Agustín de Hipona, Quaest. in Hexateuchum I 42: PL 34,559. – 9 San Crisóstomo, Hom. in Gen. 43: PG 54,400-401. – 10 En el Código de Hammuabi se prevé el caso de una mujer desposada que vive en la casa de su padre que no ha tenido aún relaciones con su marido (art. 130). Y se considera como adulterio la violación de tal esposa. – 11 En hebreo hay un juego de palabras entre misear (pequeña) y Soar, que los LXX transcriben Segor, que se relaciona con el árabe sagir (pequeño). – 12 Cf. Fl. Josefo, Bell. iud. IV 8,4; cf. coment. a Gen 13:10. – 13 Cf. Eco 16:9. – 14 Hoy día uno de esos bloques de sal sulfurosos que tiene forma humana es llamado “hija de Lot.” A este propósito comenta el P. Lagrange: “¿No habrá dado la imaginación popular a estas cosas una fisonomía y, al encontrar un bloque de sal con alguna semejanza (humana), no la habrá mezclado al recuerdo de una mujer desaparecida en una gran catástrofe?” (La métode historique [París 1903] 202). Los árabes llaman Bahr Lut (Mar de Lot) al mar Muerto. – 15 Cf. Deu 29:22; Deu 32:32; Isa 1:9-10; Isa 3:9; Isa 13:19; Jer 23:14; Jer 49:18. – 16 Eco 16:9. – 17 Cf. Deu 23:18; Rev 22:15. – 18 Cf. 1Re 14:24; 1Re 15:12; 1Re 22:47. – 19 Sab 10:6s. – 20 Luc 17:28s. – 21 Deu 23:3-6. – 22 1Sa 22:3. – 23 Jud 1:5s. – 24 A. Clamer, o.c., p.297. A este propósito dice el P. Lagrange: “El autor no creía, sin duda, en la realidad del hecho (la mujer cambiada en estatua de sal) como cuando cuenta el origen incestuoso de Moab y Amón. Aquí la ironía es acerba; los juegos de palabras, tan ficticios y tan crueles, que la tradición sabía muy bien a qué atenerse, y San Jerónimo decía de los rabinos de su tiempo, sin protestar contra su opinión: “ponen puntos para indicar que esto no es creíble.” Sea lo que fuere de la finalidad de los puntos, el sentimiento exegético es muy justo: una sátira no es una historia” (La méthode historique p.207). – 25 Cf. Deu 27:20; Deu 27:23; Lev 18:6-18. – 26 J. Chaine, o.c., p.253. – 27 Véase el caso de Tamar, también llevada del deseo de tener hijos a toda costa: Gén c.38. – 28 P. Dhorme: RB (1931) 373. – 29 Gen 13:5-18.
Fuente: Biblia Comentada
dos ángeles. Eran los ángeles que, con Dios, habían visitado a Abraham (Gén 18:22). Habían adoptado forma humana (v. Gén 19:10; se les llama «varones») Lot estaba sentado a la puerta. Por cuanto los funcionarios de la ciudad y otros ciudadanos destacados dirigían los asuntos de la comunidad a la puerta, Lot participaba allí como juez (v. Gén 19:9).
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
La genealogía de Taré (v. Gén 11:27).
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
— los dos mensajeros: Los que en Gén 18:2; Gén 18:22 son denominados hombres, aquí reciben el apelativo de mensajeros. Por lo demás, ver nota a Gén 18:22.
— Sodoma: Ver segunda nota a Gén 18:22.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
La familia de Lot rescatada de Sodoma. 1-3 Lot saludó a sus visitas tan cálidamente como lo hiciera Abraham (18:2-8), si bien su hospitalidad es descrita en forma más breve. El que Lot estaba solo y que nadie más saludó a los visitantes es un presagio ominoso.
4-11 La mala reputación de Sodoma es rápidamente confirmada. En vez de saludar a sus visitantes, los sodomitas (nótese que todos los hombres de la ciudad están involucrados) quisieron violar a sus visitantes. En la hospitalidad oriental convencional no se podía permitir que los invitados fueran sometidos a una violación homosexual. Las sociedades antiguas a veces aceptaban la homosexualidad entre adultos por mutuo acuerdo; pero la violación, especialmente de huéspedes, siempre se consideraba como mala. El compromiso de Lot con sus huéspedes era total, como lo demuestra la oferta de sus hijas. Felizmente, ese lamentable ofrecimiento fue rechazado por los atacantes, y los ángeles los hirieron con ceguera temporal.
14 Yernos eran los que estaban comprometidos, eran los que habían de casarse con sus hijas. Los sodomitas habían de culparse a sí mismos por su destrucción, porque rechazaron la invitación de Lot para escapar.
16-26 Dado que Lot y su familia no apreciaron la urgencia de la situación, los ángeles tuvieron que sacarles por la fuerza de la ciudad. La región del mar Muerto todavía humea con azufre; las formaciones extrañas en las rocas nos traen a la memoria el destino de la esposa de Lot, que estaba más apegada a Sodoma que él mismo (Luc. 17:32).
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
19.1 La puerta de la ciudad era el lugar donde se reunían los funcionarios y otras personas para discutir los temas de actualidad y para realizar transacciones comerciales. Era un lugar donde se demostraba autoridad y posición, donde uno podía ver y ser visto. Evidentemente Lot tenía una posición importante en el gobierno o estaba relacionado con alguien que la tenía, ya que cuando llegaron los ángeles lo encontraron en la puerta de la ciudad. Quizá por eso Lot no quería salir de Sodoma (19.16, 18-22).SARAQuizá no haya nada más difícil que esperar ya sea que estemos esperando algo bueno, malo o desconocido.Una de las formas en las que a veces nos enfrentamos a una espera larga (o incluso corta) es cuando comenzamos a ayudar a Dios a poner su plan en acción. Sara trató de hacer esto. Ella era demasiado vieja para creer que podía tener un hijo propio, así que pensó que Dios debería tener algo más en mente. Desde el punto de vista limitado de Sara, esto sólo podía pasar dándole a Abraham un hijo por medio de otra mujer, una costumbre común en esos días. El plan parecía completamente inofensivo. Abraham dormiría con la esclava de Sara para concebir un hijo. Sara tomaría al niño como suyo. El plan se desarrolló maravillosamente, al principio. Pero conforme leemos sobre lo que ocurrió luego, nos sorprendemos de la cantidad de veces en las que Sara se arrepintió del día en el que decidió apresurar el programa de Dios.Otra forma en la que enfrentamos una larga espera es cuando gradualmente concluimos que lo que aguardamos que acontezca nunca ocurrirá. ¡Sara esperó noventa años por un bebé! Cuando Dios le dijo finalmente que iba a tener un hijo propio, se rió, no tanto por falta de fe en lo que Dios podía hacer, sino por la duda de lo que El podía hacer a través de ella. Cuando se le reprendió por su risa, mintió como lo había visto hacer a su esposo en algunas ocasiones. Probablemente no quería dar a conocer sus verdaderos sentimientos.¿Qué situaciones de su vida parecen estar «en espera» en este momento? ¿Comprende que esto puede ser parte del plan de Dios para usted? La Biblia contiene muchas instrucciones claras para mantenernos ocupados mientras esperamos que se lleve a cabo algo en particular de nuestra vida.Puntos fuertes y logros :– Fue intensamente fiel a su hijo– Llegó a ser la madre de una nación y antepasada de Jesús– Fue una mujer de fe, la primera que se menciona en el Salón de la Fe de Hebreos 11.Debilidades y errores :– Le fue difícil creer en la promesa de Dios– Intentó resolver los problemas por su cuenta, sin consultar a Dios– Trató de cubrir sus propias faltas culpando a los demásLecciones de su vida :– Dios responde a la fe aun en medio de los fracasos– Dios no se encuentra limitado a lo que ocurre siempre. El puede ampliar los límites y hacer que sucedan cosas increíblesDatos generales :– Dónde: Se casó con Abram en Ur de los caldeos, luego se trasladó con él a Canaán– Ocupaciones: Esposa, madre, ama de casa– Familiares: Padre: Taré. Esposo: Abraham. Medio hermanos: Nacor y Harán. Sobrino: Lot. Hijo: Isaac.Versículo clave :»Por fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerzas para concebir; y dio a luz fuera de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido» (Heb 11:11).La historia de Sara se relata en Génesis 11-25. También se menciona en Isa 51:2; Rom 4:19, Rom 9:9; Heb 11:11; 1Pe 3:6. 19.8 ¿Cómo puede un padre dar sus hijas para que las ultraje salvajemente una multitud de pervertidos sólo por proteger a dos extraños? Posiblemente Lot pensaba que podría salvar a sus hijas y a los visitantes. Tal vez esperaba que los novios de las muchachas pudieran rescatarlas o que aquellos homosexuales no estuvieran interesados en las muchachas y simplemente se fueran. Aun cuando era la costumbre de esa época proteger a sus huéspedes a cualquier precio, esta terrible sugerencia revelaba qué tan profundamente había absorbido Lot el pecado. Se había endurecido ante los actos perversos de una ciudad malvada. Cualquiera que haya sido el motivo de Lot, vemos aquí una ilustración de la terrible maldad de Sodoma, una maldad tan grande que Dios tuvo que destruir la ciudad entera.19.13 Dios prometió perdonar a Sodoma si se encontraran allí diez justos (18.32). Obviamente, no se pudieron encontrar ni siquiera diez, ya que los ángeles llegaron para destruir la ciudad. La evidencia arqueológica nos señala una civilización avanzada en esta región durante los días de Abraham. También, la mayoría de los investigadores confirman algún tipo de destrucción repentina y devastadora. Son muchos los que piensan que las ciudades sepultadas yacen debajo de las aguas del extremo sur del Mar Muerto. Los pecados de Sodoma revelan que la gente de los días de Lot tenían que enfrentarse con la misma clase de pecados repulsivos a los que se enfrenta el mundo en la actualidad. Deberíamos seguir el ejemplo de Abraham y confiar en Dios. Su fe desinteresada contrasta con la gente de Sodoma que sólo se gratificaba a sí misma.19.14 Lot había vivido tanto tiempo y con tanto gusto entre gente impía que había dejado de ser un testigo creíble de Dios. Había permitido que el ambiente lo moldeara, en lugar de moldear él el ambiente. Los que lo rodean ¿lo ven a usted como un testigo de Dios o como uno más entre la multitud? Lot se había comprometido de tal manera que había dejado de ser útil para Dios. Cuando finalmente se decidió a hablar, nadie lo escuchó. ¿Ha dejado también de ser útil para Dios porque se ha vuelto semejante a su entorno? Para hacer la diferencia, deberá primero ser diferente en fe y conducta.19.16 Lot dudó y el ángel lo tomó de la mano y lo sacó rápidamente. No quería abandonar la riqueza y la comodidad que había disfrutado en Sodoma. Es muy fácil criticar a Lot por haber sido hipnotizado por los atractivos de Sodoma cuando la decisión nos parece tan clara a nosotros. Para ser más sabios que Lot, debemos ver que nuestra duda para obedecer proviene del atractivo falso de los placeres de nuestra cultura.19.16-29 Observe cómo la misericordia de Dios hacia Abraham se extendió hacia Lot y su familia. Debido a que Abraham imploró por Lot, Dios fue misericordioso y lo salvó de la destrucción ardiente que recibió Sodoma. Una persona justa siempre puede influir en otros para bien. Santiago dice que la oración de un justo es poderosa (Jam 5:16). Todos los cristianos deben seguir el ejemplo de Abraham y orar por la salvación de los demás.19.24 En la historia de Sodoma y Gomorra vemos dos facetas del carácter de Dios: su gran paciencia (considerar la posibilidad de perdonar a una ciudad malvada sólo por diez personas buenas) y su gran ira (destruyó ambas ciudades). Conforme crecemos espiritualmente, debe desarrollarse en nosotros un profundo respeto hacia Dios, porque El aborrece el pecado; y también un profundo amor por Dios, por su paciencia cuando pecamos.19.26 La esposa de Lot miró hacia atrás para ver la humeante ciudad de Sodoma. Aferrada a las comodidades del pasado, no estaba dispuesta a volverse completamente del pecado. ¿Está usted mirando con nostalgia hacia su pecado mientras trata de avanzar con Dios? Usted no puede progresar con Dios mientras siga aferrado a los pedazos de su vida pasada. Jesús lo dijo así en Mat 6:24 : «No se puede servir a dos señores».19.30-38 En esta triste secuencia de la historia de la destrucción de Sodoma, vemos a dos mujeres obligadas a preservar su línea genealógica. No fueron motivadas por la lujuria, sino por la desesperación, ya que temían que nunca se casarían. La tendencia de Lot a transigir llegó al extremo. Debió haber encontrado parejas adecuadas para sus hijas antes de atreverse a tanto; la familia de Abraham no estaba muy lejos. Pero las dos hijas se rebajaron al incesto, demostrando su aceptación de los valores morales de Sodoma. Cuando estamos desesperados por conseguir lo que creemos que debemos recibir, tenemos mayor posibilidad de pecar.19.30-38 ¿Por qué la Biblia no condena abiertamente a estas hermanas por lo que hicieron? En muchos casos, la Biblia no juzga a la gente por sus acciones. Simplemente da a conocer los hechos. Sin embargo, el incesto se condena con claridad en otras partes de las Escrituras (Lev 18:6-18; Lev 20:11-12, Lev 20:17, Lev 20:19-21; Deu 22:30; Deu 27:20-23; Eze 22:11; 1Co 5:1). Quizá la consecuencia de sus acciones (Moab y Amón llegaron a ser enemigos de Israel) fue la forma en que Dios juzgó su pecado.19.37, 38 Moab y Ben-ammi fueron productos del incesto. Llegaron a ser padres de dos grandes enemigos de Israel, los moabitas y los amonitas. Estas naciones se establecieron al este del río Jordán, e Israel nunca las conquistó. Debido a la conexión familiar se le prohibió a Moisés atacarlas (Deu 2:9). Rut, la bisabuela del rey David y antepasado de Jesús, era de Moab.
Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir
REFERENCIAS CRUZADAS
a 715 Rut 4:1; Est 2:19
b 716 Gén 18:2; 1Sa 24:8
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
la puerta. La puerta de la ciudad era el sitio para comerciar (23:10, 18) y también el lugar donde los ancianos juzgaban casos legales (Rt 4:1– 12; cp. Dt 21:19– 21; 1 R 22:10; Zac 8:16). Es posible que Lot fuera un líder en la ciudad.
Fuente: La Biblia de las Américas
los dos ángeles. I.e., los mismos que visitaron a Abraham, cp. Gén 18:22.
la puerta de Sodoma era el centro de la vida pública. La presencia de Lot allí sugiere que era un juez en la ciudad (cp. Gén 19:9). Saludó a los ángeles con la acostumbrada inclinación como señal de respeto.
Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie
[4] Locución hiperbólica.[5] Conocer aquí denota el pecado deshonesto.[8] San Agustín, confesando el pecado de Lot, dice en pocas palabras cuanto se puede alegar razonablemente para excusarle: Lot, horrorizado de los pecados que iban a cometer los otros, no repara en su propio pecado, ofreciendo sus hijas a la brutalidad de aquellos malvados.[9] 2 Pe 2, 8.[11] Sab 19, 16.[17] Sab 10, 6.[22] Voz hebrea que significa pequeña o de poca importancia. Sab 10, 6.[24] Los santos padres reconocen en estas palabras, el Señor llovió por virtud del Señor, una declaración de la distinción de las personas divinas.[26] Luc 17, 32.[27] Gen 18, 1.[31] Puede la perturbación en que estaban excusarlas de la mentira; pero no del incesto. Mas Lot pecó, dice San Agustín, no cuando cometió el incesto, sino cuando se embriagó.[36] Cuenta la Sagrada Escritura este incesto para explicar el origen de los moabitas y amonitas.[37] De mi padre.[12] Gen 12, 13.