No podemos juzgar los corazones y motivos de los demás. Sin embargo, hay principios bíblicos y prácticas que definen el estilo de vida de los líderes cristianos, así como de los cristianos en general.

Un joven rico le preguntó a Jesús cómo podía tener la vida eterna. Jesús respondió: “‘Si quieres ser perfecto, anda, vende tus bienes y dáselo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Entonces ven, sígueme.’ Oyendo esto el joven, se fue triste, porque tenía muchas riquezas.” Mateo 19:16-26.  ​

Jesús estaba enseñando un requisito para el discipulado. Es sacrificio. Para ser un verdadero discípulo, uno debe sacrificar toda su vida, tiempo, reputación, dinero, todo lo que posee por la causa de Cristo y la verdad. Romanos 12:1, 2 (NVI): “Por tanto, os ruego… en vista de la misericordia de Dios'que ofrezcáis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios– esta es vuestra verdadera y propia adoración. No os conforméis al patrón de este mundo…” 

El Maestro no esperaba que el joven regalara inmediatamente sus riquezas, sino que las usara para predicar el evangelio y dejar su vida para los hermanos. La distribución de su riqueza puede haber sido un trabajo de toda la vida – si hubiera aceptado el desafío. ​

Los cristianos consagrados tienen una nueva visión, una nueva esperanza – una esperanza celestial de vivir y reinar con Cristo. Pablo dijo: “…una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, sigo adelante hacia la meta para ganar el premiopor el cual Dios me ha llamadohacia el cielo en Cristo Jesús.” Filipenses 3:13-14 (NVI)  Nos enfocamos en el cielo. ​

Considera a Jesús, quien es nuestro ejemplo. ¿Cómo vivió? Jesús dijo: «Las zorras tienen guaridas y los pájaros nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde recostar la cabeza«. (Mateo 8:20)  Nunca les dijo a sus seguidores que construyeran grandes templos de adoración, o que se hicieran fabulosamente ricos. Pero él dijo: «Síganme, y los haré pescadores de hombres». Ellos dejaron inmediatamente sus redesy lo siguieron.”(Marcos 1:17,18)

Al juzgar situaciones como la presentada en la pregunta, solo podemos usar las normas bíblicas. Dejar lo mundano al mundo y hacer todo lo posible para vivir una vida verdaderamente piadosa, en sacrificio y en el servicio a nuestros hermanos y a los demás. Dios es el juez final.