¿Alguna vez hemos querido escribir un libro? Ciertamente es una meta digna, pero es mejor ser un libro que escribir uno.
El apóstol Pablo creía que era mejor ser un libro cuando escribió estas palabras inspiradas:
Sin duda sois carta de Cristo …… escrita no con tinta, sino por el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne, es decir , del corazón (2 Corintios 3:3; cf. Salmo 37:31; Salmo 40:8; Hebreos 8:10).
La obra que Cristo está haciendo en nosotros como cristianos, puede resultar en una influencia piadosa mucho mayor que cualquier libro que podamos escribir (cf. Romanos 1:8; 2 Corintios 8; Filipenses 3:17; 1 Tesalonicenses 1; 2 Tesalonicenses 3:7- 9).
Al tener la Palabra de Dios escrita en nuestros corazones (Jeremías 31:33; Hebreos 10:15-16), el Señor está mostrando Su amor, misericordia, perdón y bondad a todas las personas con con quien interactuamos todos los días de nuestras vidas.
Como cristianos, es posible que nunca escribamos un libro o publiquemos un libro, pero al viviendo como Cristo vivió (Gál. 2:20; cf. Hechos 10:38; 1 Pedro 2:18-22; 1 Juan 2:3-6), seremos un libro.
Hermanos, seamos un libro una epístola de Cristo para que todos la lean.
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